La buena noticia de este primer encuentro es que hay señales para creer que habrá renovación; la mala, es que no sabemos si estas rondas negociadoras
EL 1 DE julio, y de manera virtual, los ministros de Economía y Comercio de México, Estados Unidos y Canadá iniciarán las negociaciones sobre el futuro del T-MEC. A juzgar por los expertos, la próxima semana inicia la negociación comercial más complicada desde hace 37 años, fecha de inicio del bilateral Estados Unidos y Canadá (CUSMA 1994).
La buena noticia de este primer encuentro es que hay señales para creer que habrá renovación; la mala, es que no sabemos si estas rondas negociadoras van a terminar en un acuerdo trilateral o en dos bilaterales.
Las reglas de origen son el tema trilateral más importante. Los gobiernos de Mark Carney y Claudia Sheinbaum van a empujar la reducción de los aranceles de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 de Estados Unidos en autos, acero y aluminio, entre otros.
El gobierno de Donald Trump tratará de imponer a México y Canadá reglas de origen más estrictas (y lo más seguro, con un alto componente estadounidense), y además va a impulsar por lácteos y economía digital en Canadá.
La Casa Blanca va a pedir a nuestro país cambios constitucionales y legales en su marco jurídico que hoy resultan violatorios del T-MEC y que aplicarían tanto en la cancha bilateral como trilateral en materia de seguridad en inversión, sobre todo en energía y minería.
En la agenda comercial de Canadá destaca preservar la estabilidad, el libre comercio y las cadenas de suministro integradas.
Canadá busca alivio o exenciones de los aranceles de Estados Unidos sobre el acero, el aluminio, la madera y, potencialmente, los automóviles, las piezas de aeronaves, los minerales críticos y otros productos.
Canadá presionará para obtener excepciones para los productos que cumplen con el T-MEC y salvaguardias contra futuras acciones unilaterales.
Acceso al mercado agrícola y gestión de la oferta son sus prioridades, amén de resiliencia de la cadena de suministro, minerales críticos y seguridad económica.
Canadá busca fortalecer las cadenas de valor trilaterales y la cooperación en áreas donde tiene fortalezas: minerales críticos (tierras raras) y tecnologías limpias: marcos para el abastecimiento, estándares, trazabilidad e inversión, interdependencia y seguridad energética.
Todo es, por el momento, tentativo. Pero, en resumen, queda claro que ésta será una negociación de dos contra uno: ríspida, incierta, lenta y de mucho desgaste.
Sin embargo, el equipo de Economía que comanda Marcelo Ebrard, y sus contrapartes saben que aquí se juega mucho del futuro regional.
EN LA RECIENTE visita que sostuvo la delegación mexicana a Washington, en la que estuvieron presentes miembros del Consejo Coordinador Empresarial y de la Concamin, destacó la participación de la industria farmacéutica mexicana representada por la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (AMELAF). La organización, que tiene como presidente ejecutivo a Juan de Villafranca, sostuvo reuniones bilaterales con funcionarios y líderes clave vinculados al comercio internacional, la manufactura y la industria farmacéutica.
Entre ellos destacaron Jeffrey Goettman, representante comercial adjunto para Estados Unidos; Jaime Granados, jefe de la División de Comercio e Inversión; Kevin Doyle, director de Política Internacional de la National Association of Manufacturers (NAM), así como Anthony Lakavage, representante de la United States Pharmacopeia (USP), organización líder en temas de calidad farmacéutica y seguimiento de asuntos vinculados al T-MEC. Frente a los retos que tienen otro tipo de productos como el acero, aluminio, automóviles y energía para reglas de comercialización, la industria de fármacos abre una posibilidad de ingreso al mercado como socio estratégico en la producción de sustancias activas (APIS) y suministro de medicamentos para toda la región de América del Norte, evitando la dependencia de Asia.