Electricidad, semiconductores avanzados, financiamiento y altas expectativas de ganancias aparecen entre los principales límites
La inversión vinculada con la inteligencia artificial (IA) se convirtió en uno de los factores que han ayudado a sostener la economía mundial en un contexto marcado por energía cara, inflación y mayor incertidumbre.
El crecimiento de centros de datos, equipos tecnológicos y semiconductores impulsó inversión, producción y comercio en varias de las principales economías.
Pero ese mismo auge comienza a generar riesgos si las ganancias esperadas no llegan, aumentan los problemas de financiamiento o aparecen límites en electricidad y chips avanzados.
Así lo plantea el informe de Perspectivas Económicas Intermedias de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), liberado la madrugada de este 23 de setiembre.
El organismo considera que la fuerte actividad relacionada con IA compensó parcialmente los efectos económicos del conflicto en Medio Oriente durante la primera mitad del año.
Una combinación de escenarios adversos podría restar 0,7 puntos porcentuales al crecimiento global y sumar 1,1 puntos a la inflación en 2027
La OCDE identifica efectos directos de la inversión tecnológica sobre el crecimiento de varias economías.
En Estados Unidos, Canadá y Australia, el crecimiento del producto interno bruto (PIB) durante el segundo trimestre recibió impulso de la inversión en centros de datos y equipos tecnológicos.
Esa demanda también benefició a países especializados en la producción de componentes utilizados en infraestructura tecnológica y construcción.
Corea del Sur y Japón, dos grandes fabricantes de semiconductores, registraron un fuerte impulso en sus exportaciones tecnológicas.
China también experimentó un aumento en esas exportaciones, mientras la producción industrial vinculada con tecnología mantuvo un rápido crecimiento en Asia.
La expansión comenzó a observarse además en Estados Unidos y, más recientemente, en varias economías europeas.
La influencia de la IA no se limita a la inversión doméstica.
Los envíos internacionales de bienes relacionados con esta tecnología continuaron siendo uno de los principales soportes de la recuperación del comercio mundial de mercancías.