El Gobierno de Brasil continúa las negociaciones con Estados Unidos en un intento por evitar la aplicación de nuevos aranceles a las exportaciones brasileñas. A pocos días de que venza el plazo fijado para la posible implementación de las medidas, las autoridades reconocen que el margen para alcanzar un entendimiento es cada vez más reducido.
El ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Márcio Fernando Elias Rosa, aseguró que la instrucción del presidente Luiz Inácio Lula da Silva es sostener el diálogo con Washington hasta el último momento en busca de una solución consensuada.
En ese marco, el funcionario participó el miércoles de una reunión virtual con representantes de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), en la que también intervinieron autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores y asesores de la Presidencia brasileña. Se trató del cuarto encuentro de alto nivel desde que comenzaron las negociaciones entre ambos países.
Elias Rosa admitió que el Gobierno trabaja contrarreloj para alcanzar un acuerdo antes del 15 de julio, fecha en la que está previsto que entren en vigencia las nuevas tarifas si no prosperan las conversaciones.
La posibilidad de aplicar aranceles surgió a partir de una investigación iniciada por la USTR, que cuestiona supuestas prácticas comerciales desleales por parte de Brasil. Entre los puntos observados figura el sistema de pagos instantáneos Pix, un planteo que el Gobierno brasileño rechaza y considera infundado.
Como parte de su estrategia, Brasil presentó esta semana su descargo ante las autoridades estadounidenses, donde además de responder a las acusaciones expuso las consecuencias económicas que, a su entender, tendrían los nuevos aranceles no solo para las empresas brasileñas, sino también para la economía de Estados Unidos.
Mientras continúan las gestiones diplomáticas, el Ejecutivo brasileño analiza la posibilidad de ampliar los programas de asistencia destinados a las empresas que podrían verse afectadas por el denominado «tarifazo», aunque cualquier decisión dependerá del alcance definitivo de las medidas que finalmente adopte Washington.