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Nevaco Global
1 de noviembre de 2026

La IA reprograma el comercio mundial

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Las exportaciones vinculadas a esta tecnología suman cerca del 20% de los intercambios globales

La rápida adopción de la inteligencia artificial (IA) plantea interrogantes sobre el empleo, la productividad, el crecimiento y la distribución de la riqueza. Las predicciones catastróficas conviven, por ahora, con visiones más optimistas acerca de cómo estas tecnologías transformarán la economía mundial.

Sin embargo, algunos de sus efectos ya son visibles. La demanda asociada a la IA parece estar contribuyendo a la resiliencia de la actividad global, que mantiene un crecimiento razonable pese a la sucesión de shocks en los últimos años. Su impacto sobre el comercio internacional resulta aún más evidente. Los datos recientes muestran que la demanda de semiconductores, chips, servidores, equipos informáticos, transformadores, entre otros insumos, se ha convertido en uno de los principales motores de los intercambios mundiales. Las exportaciones de productos vinculados a la IA aumentan alrededor de un 30% interanual en términos nominales y, tras varios años de expansión, representan ya cerca del 20% del comercio global. En contraste, los bienes no relacionados con estas tecnologías crecen aproximadamente un 5%, por debajo del avance del PIB mundial en términos nominales, cercano al 8% (resultado de un crecimiento real ligeramente superior al 3% con una inflación media de más del 4%).

Buena parte del impulso procede de Estados Unidos, con diferencia el mayor importador neto de insumos para la IA. Así, las inversiones de las empresas estadounidenses no sólo estimulan su propia economía, sino que también sostienen la actividad de numerosos socios comerciales.

Entre los países más beneficiados destacan Taiwán, Vietnam y México. También China, que, pese a las crecientes restricciones de acceso al mercado estadounidense, ha logrado acelerar sus exportaciones de productos vinculados a la IA hacia terceros mercados, especialmente asiáticos. Parte de esos bienes podría estar llegando finalmente a Estados Unidos de manera indirecta, a través de otras economías. Esta reorganización de las cadenas comerciales ilustra algunas de las ineficiencias que genera la escalada proteccionista, incluidos mayores costes que pueden alimentar las presiones inflacionarias.

La carrera por desarrollar la IA está ayudando, por tanto, a contener las fuerzas de desglobalización que muchos anticiparon tras el endurecimiento de las barreras comerciales. Pero no necesariamente contribuye a reducir el déficit comercial estadounidense ni el superávit chino, dos objetivos explícitos de las políticas de Donald Trump. Al contrario, el dinamismo de las importaciones estadounidenses de tecnología y la capacidad exportadora china ponen de relieve la dificultad de corregir los desequilibrios comerciales mediante aranceles.

Mientras los gobiernos levantan barreras comerciales, la expansión de la IA impulsa nuevas inversiones, transforma las cadenas de suministro y abre nuevas rutas para el comercio internacional. A veces, los avances tecnológicos y los mercados pueden escribir recto con renglones torcidos.

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