El oficialismo logró luz verde para pagar 171 millones de dólares a los últimos holdouts y avanzó con un ambicioso régimen que busca captar inversiones.
La Cámara de Diputados vivió este miércoles una jornada intensa donde el oficialismo logró dos triunfos legislativos importantes. Por un lado, se aprobó el pago de 171 millones de dólares a los fondos conocidos como «holdouts» y, por otro, se dio media sanción al Súper RIGI, un nuevo esquema de beneficios para atraer inversiones millonarias al país.
El Gobierno consiguió una mayoría contundente para cerrar el capítulo con los fondos Attestor y Brainbridge, que no habían aceptado los canjes de deuda de los años 2005 y 2010. La votación terminó con 138 votos a favor y 98 en contra, superando cómodamente a la oposición por una diferencia de 40 legisladores.
Para lograr este resultado, el oficialismo contó con el respaldo del PRO, la UCR, el MID y diversos bloques provinciales que responden a los gobernadores de Salta, Misiones, Tucumán, San Juan, Córdoba, Santa Cruz y Buenos Aires. En la vereda de enfrente, votaron en contra el peronismo, la izquierda y figuras como Miguel Pichetto, Marcela Pagano y Natalia de la Sota.
El otro gran tema de la tarde fue el Súper RIGI, una versión ampliada del régimen de inversiones que fue votada en la Ley Bases. Este proyecto busca atraer capitales que superen los 1.000 millones de dólares para desarrollar sectores que aún no tienen un gran despliegue en Argentina.
Las «industrias de frontera» que se verán beneficiadas incluyen proyectos de inteligencia artificial, centros de datos (data centers), fabricación de baterías de litio, autos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas y la cadena de valor del uranio. La votación en este caso fue más peleada, cerrando con 130 votos afirmativos y 106 negativos.
El Súper RIGI ofrece un paquete de ventajas impositivas, aduaneras y cambiarias muy agresivo para convencer a los grandes inversores de elegir el país. Los puntos principales son:
Aunque contó con el apoyo de buena parte de la UCR y el PRO, el proyecto encontró resistencias en bloques como la Coalición Cívica, Provincias Unidas y el de Catamarca, que optó por abstenerse.