“Me gusta España, es un lugar estupendo y su gente es maravillosa, pero España es el único país de todos los que se niega a pagar. Quieren aprovecharse un poco, pero tendrán que compensarnos con acuerdos comerciales, porque no voy a permitirlo”. Así, el 25 de junio de 2025, iniciaba Donald Trump un duelo interminable con el gobierno de Pedro Sánchez por su decisión de no fijar como objetivo gastar el 5% del PIB en defensa. Exactamente un año después, a dos semanas de la cumbre de la OTAN 2026, poco ha cambiado. Hace unas horas, Trump calificaba a España de “auténtico desastre”.
El republicano realizó este miércoles una rueda de prensa conjunta con el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, a dos semanas de la cumbre de Ankara, a la que ha dicho que acude únicamente por su respeto al líder turco Erdoğan. Al atender a la prensa, Trump ha vuelto a acordarse de sus socios europeos, señalando la “decepción” que, desde hace meses, siente hacia ellos. Cuando a finales de febrero comenzó el conflicto en Irán con los ataque estadounidenses, la idea de la Casa Blanca no era continuar cuatro meses después con una guerra abierta. La administración Trump contaba con un apoyo de Europa que nunca llegó.
De esta manera, a las discusiones por el gasto en defensa dentro de la OTAN se sumaron los encontronazos por la decisión de los europeos de no apoyar a EEUU en Oriente Medio. Estas diferencias han llevado a tensar la relación con Italia, con la presidenta Meloni como última rival dialéctica de Trump. No obstante, si uno se lleva el primer puesto como adversario del republicano en Europa es Pedro Sánchez. Desde aquella cumbre en La Haya hace un año, los enfrentamientos desde tribunas y micrófonos han sido una constante.
Durante ese encuentro, Trump exigió que los países miembros de la OTAN asignaran un 5% del PIB a gasto en seguridad, de los cuales un 3,5% debía destinarse estrictamente a defensa militar y el 1,5% restante a seguridad ampliada. Pedro Sánchez, por su parte, defendió que España solo necesitaba invertir el 2,1% para cumplir sus objetivos de capacidad militar. Fue el único país en solicitar una exención a la nueva regla. Esta postura la dejó aislada frente a sus socios.
Trump respondió con represalias, anunciando que haría que España “pagara el doble” mediante la imposición de aranceles en acuerdos comerciales bilaterales. En aquellos meses de verano, el anuncio de los aranceles estadounidenses se llevaba la mayoría de las portadas, con la imagen de Trump con una tabla de porcentajes que quería imponer a cada país. La crisis se agravó en los meses siguientes.
Trump llegó a sugerir que la OTAN debía expulsar a España, calificando al país de “horrible” y “perdedor”. La negativa del Gobierno español a autorizar el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones estadounidenses en la guerra contra Irán intensificó la tensión. Desde entonces, autoridades de EEUU han cuestionado la permanencia en las bases españolas, mientras Marruecos levanta la mano como posible sustituto. De momento, esto se limita a la tensión diplomática, pues llevar a cabo un traslado desde Rota supondría un enorme gasto y pérdida económica para los norteamericanos.
Este miércoles, en el Despacho Oval, Trump dijo ante Mark Rutte que España es un “auténtico desastre” y un aliado “terrible” porque sus gobernantes “creen que todo les va a salir gratis”. Rutte intentó rebajar la tensión describiendo el caso español como un “caso aislado” en Europa. A pocos días del nuevo encuentro, no parece que el apretón de manos vaya a ser menos tenso que el último.