EL NUEVO DIARIO, WASHINGTON. – El Gobierno de Estados Unidos anunció este jueves la imposición de un nuevo impuesto aduanero de entre el 10 % y el 12,5 % a las importaciones procedentes de más de 80 países, a los que acusa de no hacer suficientes esfuerzos para combatir el trabajo forzado y la esclavitud en sus cadenas de suministro, en una nueva escalada de la política comercial impulsada por el presidente Donald Trump.
República Dominicana figura entre las economías alcanzadas por la medida, que sustituye al arancel global del 10 % cuya vigencia expiraba este 24 de julio. La decisión mantiene la estrategia proteccionista de la Administración Trump y busca, según Washington, incentivar que los socios comerciales fortalezcan los controles contra el trabajo forzado mientras promueve el retorno de inversiones y la reactivación de la industria estadounidense.
El anuncio fue realizado por el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien sostuvo que los nuevos gravámenes responden a los «esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso» en los países afectados.
La nueva política surge tras la expiración del arancel global del 10 % que había sido establecido luego de que el Tribunal Supremo declarara ilegales los llamados «aranceles recíprocos» impulsados por Trump. Para mantener un gravamen mínimo sobre las importaciones, la Casa Blanca recurrió ahora al argumento de que las economías sancionadas obtienen ventajas competitivas al no frenar adecuadamente el trabajo forzado.
La medida representa el capítulo más reciente de la guerra comercial emprendida por Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, un periodo marcado por sucesivas rondas de aranceles contra China, México, Canadá, la Unión Europea, Brasil e India, así como disputas judiciales sobre la legalidad de estas políticas.
Durante los últimos dieciocho meses, Washington elevó gravámenes al acero, el aluminio, los automóviles, los semiconductores y los medicamentos, mientras mantuvo intensas negociaciones comerciales con China y la Unión Europea. Aunque algunos aranceles fueron suspendidos o modificados tras decisiones de los tribunales estadounidenses, la administración ha continuado buscando nuevas vías legales para preservar su estrategia comercial.
Con la entrada en vigor de estos nuevos aranceles, Estados Unidos refuerza su postura de utilizar la política comercial como herramienta para presionar a sus socios a endurecer la vigilancia sobre el trabajo forzado, una práctica que, según diversos expertos, también continúa siendo objeto de cuestionamientos dentro del propio territorio estadounidense.
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