Michael Fewell es uno de los que ha experimentado la notable mejoría en la situación económica en esta zona del sur de Estados Unidos.
En 2005, el huracán Rita arrasó el condado costero de Cameron Parish, Luisiana, destruyendo o dañando gravemente más del 90% de las viviendas, y dejando una factura de US$ 2.750 millones en reparaciones.
"Parecía una zona de guerra", dice Fewell, quien tenía 16 años entonces.
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Pasó días recorriendo pueblos en su camión, recogiendo el ganado muerto que el huracán había arrojado a las casas de la gente y colocándolo a lo largo de las carreteras. Entre parada y parada, observaba cómo los helicópteros de la Guardia Nacional transportaban agua potable para un vecindario que luchaba por su supervivencia.
"Fueron, sin duda, algunos de los días más oscuros de mi vida", cuenta.
Fewell es hoy presidente del consejo electo que gobierna el condado.
Y afirma que la parroquia de Cameron, con una población aproximada de 4.700 habitantes, está en camino de convertirse en uno de los condados más ricos de la región. "Vamos a tener más dinero del que necesitamos".
Hoy, en una marisma de Cameron donde antaño pastaba el ganado, se encuentra la mayor terminal de exportación de GNL del mundo: Sabine Pass, que comenzó a enviar combustible al extranjero en 2016.
El GNL se obtiene mediante el enfriamiento ultrarrápido de gas natural hasta -162 °C (-260 °F), lo que lo condensa. Esto reduce su volumen 600 veces, lo que requiere mucho menos espacio para su almacenamiento y transporte en buques cisterna.
Solo Sabine Pass tiene capacidad para procesar 29,5 millones de toneladas al año. El condado alberga otras dos terminales de GNL, y una más está en construcción.
Las obras de este último proyecto, denominado Commonwealth LNG y con un coste de US$13.000 millones, comenzaron en mayo. Se prevé que produzca 9,5 millones de toneladas de GNL al año para 2030, cantidad suficiente para calentar seis millones de hogares.
Se prevé que Cameron reciba ingresos fiscales de más de US$4.000 millones durante la próxima década gracias a sus terminales de GNL.
Hace una década, Estados Unidos apenas exportaba GNL, pero ahora es el mayor proveedor mundial, y Luisiana exporta alrededor del 60%, del gas estadounidense que se obtiene a través de gasoductos desde otras partes del estado, Texas e incluso de lugares tan lejanos como Pensilvania.
Dos tercios de las exportaciones de GNL de Luisiana provienen de Cameron.