Por: Luis Fernando Romero Torrejón
Mirador económico
Análisis económico del DS 5636 y propuestas para la estabilización de Bolivia
El Decreto Supremo N° 5636 declara Estado de Excepción por conmoción interna en todo el territorio nacional por un período de 90 días, argumentando que los bloqueos de carreteras, hechos de violencia y afectación al abastecimiento de bienes esenciales constituyen una amenaza al orden público y a la estabilidad del Estado. Entre sus principales medidas, dispone el apoyo de las Fuerzas Armadas a la Policía Boliviana, la protección de infraestructura crítica y rutas estratégicas, la prohibición de bloqueos y restricciones temporales a la circulación y reuniones públicas. Asimismo, establece mecanismos para garantizar el abastecimiento de alimentos, combustibles, medicamentos e insumos esenciales, manteniendo formalmente las garantías constitucionales, el debido proceso y el derecho a la información.
Desde una perspectiva económica, el DS 5636 busca reducir las pérdidas acumuladas por aproximadamente 51 días de conflictos sociales que habrían generado daños cercanos a los $us. 3.000 millones, equivalentes a alrededor del 5% del PIB de 2025. El decreto intenta restablecer la libre circulación, proteger las cadenas logísticas y evitar mayores interrupciones en la producción y el comercio exterior. También faculta medidas extraordinarias sobre infraestructura estratégica y servicios financieros en determinadas zonas de intervención. En términos prácticos, el éxito económico del Estado de Excepción dependerá de que logre reducir la conflictividad, restablecer el abastecimiento y recuperar la confianza de consumidores, empresarios e inversionistas, evitando al mismo tiempo generar mayores incertidumbres institucionales.
2. Aspectos positivos y negativos económicos del Estado de Excepción
Desde una perspectiva económica, el Estado de Excepción podría generar tres beneficios importantes.
1. Restablecer la libre circulación y las cadenas logísticas, permitiendo el transporte de combustibles, alimentos, medicamentos y mercancías.
2. Reducir las pérdidas económicas futuras, evitando que los bloqueos continúen afectando exportaciones, producción y comercio, en un contexto donde el daño acumulado nos podría lleva a una recesión cercana al 3%.
3. Mejorar parcialmente las expectativas de los mercados, ya que la recuperación del orden público puede contribuir a estabilizar el riesgo país, disminuir la incertidumbre empresarial y facilitar la reactivación gradual de las inversiones y del comercio interno.
Estos beneficios dependerán de que las medidas sean temporales, proporcionales y acompañadas de soluciones políticas y económicas de largo plazo.
Sin embargo, el Estado de Excepción también presenta riesgos económicos importantes.
1. Mayor incertidumbre para la inversión privada, ya que medidas extraordinarias pueden ser interpretadas por algunos agentes económicos como un incremento del riesgo institucional.
2. Posibles afectaciones temporales a determinadas actividades económicas, especialmente aquellas relacionadas con restricciones de circulación, reuniones o funcionamiento de servicios en zonas específicas.
3. Incremento del gasto público, debido al despliegue operativo de fuerzas de seguridad y recursos extraordinarios del Estado, en un contexto donde Bolivia ya enfrenta un déficit fiscal del 12,2% del PIB y elevados niveles de endeudamiento público.
Si el Estado de Excepción se prolonga sin una estrategia económica integral, los costos podrían superar parte de los beneficios esperados.