¿Qué sigue después de Toyota?
No sólo es Trump. La explicación no se agota si incluimos a la 4T: la industria automotriz vive una reestructura a nivel global que es brutal y no tiene tregua. Los cambios son de tal magnitud que no garantizan un final feliz para ninguno de los jugadores que protagonizaron esta industria en el siglo XX y las dos primeras décadas del siglo XXI. Esto incluye empresas, trabajadores, regiones y países.