Volver a la edición
Nevaco Global
27 de octubre de 2026

Trump no ha frenado la inflación y podría pagar el precio en las urnas

Cargando análisis estratégico...

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, preferiría que los votantes no se preocuparan por la inflación. Pero les resulta difícil ignorarla.

Llenar el tanque de una camioneta básica Ford F-150 ahora cuesta unos 100 dólares, 30 dólares más que hace un año. Las tasas hipotecarias han saltado a niveles que han deprimido las ventas de viviendas. Y durante los últimos 12 meses, los precios al consumidor han subido más rápido que los sueldos, empobreciendo a la familia promedio.

A una semana de las elecciones de mitad de mandato, que servirán como un referéndum sobre su segundo mandato, Trump tiene dificultades para cumplir su promesa de campaña de bajar los costos, aun cuando insiste en que el país ha entrado en una “edad de oro” económica. La misma frustración que impulsó su regreso hace dos años ahora podría costarles a los republicanos el control del Congreso.

“Nuestra nación está mejor ahora que nunca”, insiste Trump durante la campaña, prometiendo que las tasas de interés y los precios del petróleo se desplomarán una vez que la guerra con Irán , que él inició, llegue a su fin.

La palabra “asequibilidad”, sostiene, no es más que “una estafa de los demócratas”, y agrega que “no significa nada para nadie”.

Esa retórica llega mientras los votantes dicen que les cuesta pagar lo básico, como el combustible y los alimentos, y mientras culpan a Trump por los precios más altos, señalando las agresivas políticas arancelarias del presidente republicano y la impopular guerra en marcha con Irán.

Los precios récord del diésel, en particular, han elevado los costos de transporte y agrícolas, creando problemas para los republicanos en estados de tradición conservadora como Iowa, Kansas, Ohio y Texas, donde los demócratas parecen inusualmente competitivos en contiendas que definirán los dos últimos años de Trump en el cargo.

“Los costos de las cosas son absolutamente lo primero de lo que habla la gente, pero también está el hecho de que su salario no está siguiendo el ritmo del costo”, afirmó la presidenta de la AFL-CIO, Liz Shuler. “Es un doble golpe”.

Los precios en las gasolineras se han convertido en un tema primordial para los votantes.

“A la gente le molesta pagar más por la gasolina, y los precios han subido mucho”, señaló Stephen Moore, quien anteriormente asesoró al presidente en temas económicos. “Es frustrante porque Trump ha hecho muchas cosas buenas por la economía. Pero con la situación de Irán, eso realmente ha tenido un gran efecto en la economía, y los republicanos pueden pagar un precio alto por eso”.

Misty Reeder, de 48 años, dijo que se considera “en el medio” políticamente, pero que marcó a todos los demócratas en su boleta en Easley, Carolina del Sur.

“He notado que las cosas se han ido poniendo mucho más difíciles”, comentó Reeder, quien recibe pagos por discapacidad. “Lo oyes en todas partes a donde vas”.

En los seis años que ella y su esposo han estado alquilando su vivienda, Reeder dijo que el alquiler les había aumentado en cientos de dólares.

“Algo tiene que ceder”, expresó. “Es como una represa: la presión es demasiada y se va a romper”.

Sandra Capell, de 69 años, dijo que quiere “ver algún cambio” en lo que respecta a la economía, aunque votó republicano en Easley, que forma parte de la conservadora región Upstate de Carolina del Sur.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

Trump tropieza en Brasil: la reelección de Lula frena su avance En AL
diariolibre_dr

Trump tropieza en Brasil: la reelección de Lula frena su avance En AL

La inesperada reelección de Luiz Inácio Lula da Silva frente a Flávio Bolsonaro supone un revés para los planes del presidente estadounidense, Donald Trump, de consolidar su influencia en Latinoamérica, cuando el giro a la derecha de varios países parecía abrirle el camino. El líder progresista se impuso con casi el 52% de los votos al hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) y protagonizó una remontada sin precedentes: es el primer candidato que gana la segunda vuelta tras quedar segundo en la primera. A la espera de que Trump se pronuncie sobre los resultados que Flávio se ha negado a reconocer, el triunfo de Lula frustra la posibilidad de que Washington sume a la primera economía latinoamericana a su bloque de aliados regionales. El revés para el republicano llega, además, a poco más de una semana de unas elecciones de medio mandato en las que las encuestas apuntan a que los demócratas podrían arrebatarle el control del Congreso. RELACIONADAS América Latina Trump, protagonista del duelo electoral entre Lula y Flávio Bolsonaro en Brasil Un límite al avance regional En su segundo mandato, Trump anunció que reviviría la Doctrina Monroe, una política decimonónica que invoca para reivindicar la primacía estadounidense en Latinoamérica. Cuando regresó a la Casa Blanca, sus aliados regionales eran contados, entre ellos Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador y Daniel Noboa en Ecuador. Los giros a la derecha en Honduras (Nasry 'Tito' Asfura); Bolivia, (Rodrigo Paz); Chile (José Antonio Kast); Perú (Keiko Fujimori) y Colombia (Abelardo de la Espriella), ampliaron ese bloque, y Trump ha presumido de haber contribuido a esas victorias. A ese avance se suma el alineamiento forzoso de Venezuela bajo el Gobierno de la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, tras la captura de Nicolás Maduro. El eje de su política regional es el Escudo de las Américas, una alianza contra el narcotráfico a la que Flávio había prometido incorporarse. Washington también busca contrarrestar la creciente influencia de China en la región, aunque una victoria de Flávio difícilmente habría alterado los vínculos económicos de Brasil con el gigante asiático, dado el peso del sector agroindustrial en la coalición bolsonarista y su dependencia del mercado chino. La continuidad de Lula mantiene a Brasil como el principal contrapeso al proyecto regional de Trump, junto con el México de Claudia Sheinbaum, cuyo mandato terminará en 2030, cuando el republicano ya no esté en la Casa Blanca. Una cautela calculada Pese a lo que estaba en juego en Brasil, Trump evitó apoyar expresamente a Flávio Bolsonaro, a diferencia de lo ocurrido en Colombia, donde respaldó abiertamente a De la Espriella. Su presencia, sin embargo, se hizo sentir y la campaña de Lula denunció injerencias de Washington. El propio Lula declaró en su discurso de victoria que el resultado demuestra que en Brasil "no aceptamos ser el patio trasero de nadie". Un triunfo de Flávio habría supuesto "una alineación al 100 por cien con Trump en su batalla cultural y la política de seguridad", explica a EFE Benjamin Gedan, director del Programa para Latinoamérica del centro de estudios Stimson. El republicano estaba "claramente entusiasmado con esta posibilidad", pero un respaldo explícito podría haber "perjudicado" al candidato, añade el experto. Trump, sin embargo, ya se había posicionado con los hechos. El año pasado, su Administración impuso elevados aranceles a Brasil en respuesta al juicio contra Jair Bolsonaro, que fue condenado a prisión por tentativa de golpe de Estado contra Lula en 2023. En mayo pasado, recibió en el Despacho Oval al senador y entonces aspirante presidencial Flávio Bolsonaro, un gesto inusual al no tratarse de un jefe de Estado. Flávio le pidió que designara como terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho y Washington accedió días después, una decisión a la que se oponía el Gobierno de Lula por temor a que la medida abriera la puerta al intervencionismo estadounidense. Washington también abrió una investigación comercial contra Brasil por supuestas prácticas desleales, revocó el visado a la embajadora brasileña y suspendió sus servicios consulares dos días antes de la primera vuelta -en la que Bolsonaro se impuso a Lula-, alegando motivos de seguridad. Esa implicación también expone a Washington a los cambios políticos de la región. Para Oliver Stuenkel, investigador del centro Carnegie, las alianzas ideológicas son una apuesta frágil en un escenario marcado por frecuentes alternancias en el poder. "El tipo de intervencionismo ideológico que está llevando a cabo la Administración Trump en la región es contraproducente. A medio y largo plazo, reforzará a las fuerzas antiestadounidenses", explica a EFE. La reelección de Lula obliga así a Washington a entenderse con un Brasil que no comparte su agenda y pone de relieve los límites de su estrategia para Latinoamérica.

26 oct 2026