La fatiga al volante no afecta de la misma manera a todos los conductores ni se limita a las horas de la madrugada. Un estudio de Wisetrack, basado en el análisis de más de 130 mil alertas de seguridad, identificó los principales patrones de fatiga y somnolencia en trabajadores de la minería, el transporte y la logística, y el sector forestal.
Los resultados revelan que los momentos de mayor riesgo varían según la actividad. Mientras en minería las alertas alcanzan su punto máximo a las 06:00 horas, en transporte y logística se concentran a las 10:00. En el sector forestal, en tanto, los principales peaks se registran a las 06:00 y las 19:00 horas.
El análisis se conoce luego de que la Dirección del Trabajo (DT) reconociera la fatiga y la somnolencia como riesgos laborales cuando son provocadas o agravadas por las condiciones de trabajo, como jornadas extensas, turnos nocturnos o rotativos, falta de pausas o dotaciones insuficientes.
En estos casos, los empleadores deben identificar, evaluar y controlar los riesgos. El dictamen también reconoce el uso de tecnologías para prevenir situaciones que puedan poner en peligro la vida o la integridad física de los trabajadores, aunque precisa que estas herramientas no reemplazan las medidas relacionadas con jornadas, turnos, descansos y dotación de personal.
“Este cambio es relevante porque pone la fatiga en el lugar que corresponde: como un riesgo que debe prevenirse. Los datos muestran que no existe un único patrón de cansancio y que cada actividad tiene momentos de mayor vulnerabilidad. Contar con información objetiva permite anticiparse y actuar antes de que una señal de fatiga termine en una emergencia en carretera o en faena”, explica Rodrigo Serrano, vicepresidente de Innovación y Desarrollo de Wisetrack.
Uno de los datos más relevantes del estudio se encuentra en la minería, donde el 81,3% de las incidencias registradas en las flotas analizadas corresponde a fatiga y somnolencia.
El martes es el día con mayor volumen de eventos, al concentrar el 18,9% de las alertas. Miércoles y jueves también presentan niveles elevados, lo que configura un período crítico a mitad de semana.
En cuanto a los horarios, las 06:00 horas aparecen como el momento de mayor riesgo. Además, más de la mitad de las alertas corresponden a señales precursoras de fatiga: un 32,4% está asociado a miradas hacia abajo y un 20% a bostezos frecuentes, comportamientos que pueden anticipar un episodio de microsueño.
En transporte y logística, el escenario es diferente. Las 10:00 horas marcan el peak de alertas, seguidas por las 09:00 y las 11:00 horas. A nivel semanal, el miércoles concentra el 19% de los eventos, mientras que martes, miércoles y jueves reúnen en conjunto el 54% de las alertas del sector.
En la actividad forestal, en cambio, el cansancio se hace notar desde el inicio de la semana. El lunes concentra el 17,3% de las alertas, un 56% más que el domingo. Los horarios con mayor cantidad de eventos son las 06:00 y las 19:00 horas, mientras que los bostezos frecuentes representan el 32,2% de las señales detectadas.
Para Wisetrack, estos patrones refuerzan la importancia de anticiparse a las situaciones de riesgo y utilizar la tecnología como una herramienta de prevención.
“El desafío ahora es avanzar desde la reacción hacia la prevención. Si la tecnología permite reconocer un bostezo, un cabeceo o el cierre de los ojos y advertir oportunamente al conductor, esa información puede transformarse en una herramienta concreta de seguridad. Pero debe utilizarse para proteger al trabajador y prevenir accidentes, no para evaluar su desempeño”, agrega Serrano.
El dictamen de la Dirección del Trabajo establece límites al uso de la información recopilada mediante estos mecanismos tecnológicos. Los datos no pueden utilizarse para medir la productividad, evaluar el desempeño, aplicar medidas disciplinarias ni fundamentar el término de un contrato.
Además, la reiteración de alertas constituye una señal de que el riesgo no está siendo controlado adecuadamente, por lo que obliga a revisar las medidas preventivas implementadas.
De esta manera, tanto los resultados del estudio como el pronunciamiento de la DT apuntan a la necesidad de abordar la fatiga al volante como un riesgo de seguridad laboral, considerando las particularidades de cada actividad y las condiciones en que se desarrolla el trabajo.