El idilio futbolístico que disfruta el FC Barcelona bajo la batuta táctica de Hansi Flick avanza a velocidad de crucero, deslumbrando al continente a base de voracidad ofensiva y marcadores incontestables. Sin embargo, en medio de este escenario casi idílico, la entidad azulgrana vigila de reojo una amenaza recurrente que viste de amarillo y viaja con pasaporte transcontinental. La figura de Carlo Ancelotti, otrora estratega del eterno rival y actual director técnico de la selección brasileña, vuelve a perfilarse en el horizonte como un incómodo factor de desgaste para los intereses de la institución catalana.
El motivo de preocupación se concentra de lleno en Raphinha, auténtico motor anímico y capitán del conjunto culé, quien acaba de sortear un inoportuno parón forzoso. La última ventana internacional de selecciones dejó una factura carísima en la Ciudad Condal tras confirmarse la lesión muscular del extremo durante la accidentada estancia de Brasil en Brisbane. Pese a que el atacante anotó desde el punto fatídico en el segundo envite preparatorio ante los 'Socceroos' australianos, debió quedarse en la caseta al descanso con evidentes signos de dolor, encendiendo de inmediato todas las alarmas en el cuerpo médico blaugrana.
Aquel percance privó a Flick de su futbolista más desequilibrante en un momento neurálgico del calendario. Aunque la plantilla sorteó el bache con solvencia arrolladora —goleando 3-0 al Getafe en el certamen doméstico y asaltando Estambul con un rotundo 1-4 frente al Galatasaray en la Champions League—, la ausencia del atacante gaúcho evidenció el riesgo latente que suponen estos desplazamientos masivos. Por fortuna para el técnico germano, el brasileño ha recibido el alta médica a tiempo para integrarse en la expedición que viaja este fin de semana a Sevilla para medirse al Real Betis.
De acuerdo a las fuentes contactadas por el diario Sport, la indignación en el entorno culé no radica únicamente en la avería física padecida por su estrella, sino en la cuestionable justificación deportiva del itinerario diseñado por la Confederação Brasileira de Futebol (CBF). El ente federativo sudamericano sometió a sus internacionales a un desgaste kilométrico descomunal para disputar un doble enfrentamiento contra Australia y un posterior bolo en Calcuta ante el combinado de la India. Una serie de compromisos descafeinados que apenas aportaron rédito táctico, más allá de proyectar a futuras promesas como Arthur Dias, zaguero zurdo del Athletico Paranaense situado en la agenda culé para enero.
Cuando el barcelonismo apenas comenzaba a respirar aliviado por la reincorporación de su referente de banda, la maquinaria de la CBF ha vuelto a encender los motores con un nuevo aviso a navegantes. El organismo anunció de forma oficial que el próximo jueves 29 de octubre Ancelotti hará pública la lista de convocados para la ventana de noviembre. Con Raphinha nuevamente disponible sobre el verde, se da por descontado que el seleccionador transalpino volverá a reclamar a su hombre gol para una nueva y agotadora expedición por el continente asiático.
El nuevo periplo de la 'Canarinha' llevará a la expedición sudamericana hasta las instalaciones del Estadio Nacional de Singapur, un moderno recinto techado para 55.000 espectadores donde se celebrarán dos citas de máxima exigencia física. El primer examen medirá a los de Ancelotti el 14 de noviembre ante el potente bloque de Japón, reeditando el tenso cruce vivido en los dieciseisavos del último Mundial; apenas tres días más tarde, el 17 de noviembre, los brasileños medirán sus fuerzas por primera vez en categoría absoluta frente a la modesta selección anfitriona.
Semejante travesía intercontinental supone otro castigo biomecánico desmesurado tanto para las figuras que compiten en las grandes ligas europeas como para los futbolistas reclutados del Brasileirão. Cruzar husos horarios extremos, soportar la humedad tropical y competir en condiciones de alta intensidad a mitad de curso constituye el caldo de cultivo predilecto para las roturas fibrilares, un peligro que quita el sueño a Flick justo cuando su equipo debe consolidar su liderato en la liga y amarrar el pase continental.
Ante las suspicacias y el malestar que generan estas giras en los clubes propietarios de los futbolistas, la cúpula de la CBF se apresuró a emitir un comunicado para justificar la elección de sus adversarios y escenarios. El ente federativo alegó que el calendario internacional de esas fechas restringe al mínimo las opciones competitivas: "Durante ese periodo, las principales selecciones europeas estarán disputando partidos oficiales de la Uefa, lo que limita la disponibilidad de posibles rivales de ese continente para jugar amistosos. La situación es similar en África".
Esa justificación logística dista mucho de calmar los ánimos en la capital catalana, donde recuerdan que las ausencias prolongadas cortan de raíz la progresión de piezas clave. Desde que Flick mantuvo aquella charla fundacional en verano que cambió la mentalidad de Raphinha y activó su versión más demoledora, el brasileño se ha erigido en el alma competitiva del ataque, asumiendo una cuota de liderazgo que el vestuario no puede permitirse perder por bolos de exhibición al otro lado del globo.
Con el regreso del extremo al once barcelonista fijado para la batalla del Benito Villamarín, el club inicia una cuenta atrás de máxima tensión antes de la lista de Carlo Ancelotti. El Barça cruza los dedos para que la cordura impere en la gestión de minutos de la 'Seleção', sabedor de que en una temporada tan apretada como la actual, sobrevivir a los caprichos del virus FIFA representa la frontera real entre levantar títulos en mayo o lamentar secuelas irreversibles en el camino. @mundiario