El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha suspendido temporalmente parte de un paquete de sanciones contra Rusia, aprobado por el Congreso en septiembre, al considerar que la medida responde al "interés nacional" del país. La decisión, que supondría un alivio económico a Moscú, ha suscitado críticas tanto entre legisladores republicanos como demócratas y el rechazo del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que advierte de que el levantamiento de las restricciones puede animar al Kremlin a intensificar la guerra.
La legislación, conocida como ley Lindsey Graham en honor al fallecido senador republicano que la impulsó, pretendía endurecer la presión económica sobre Moscú y limitar los recursos financieros que contribuyen a sostener la invasión de Ucrania. Entre sus disposiciones figuran sanciones contra personas y entidades vinculadas al Gobierno ruso, restricciones financieras y comerciales y aranceles sobre productos rusos y mercancías procedentes de determinados países compradores de hidrocarburos rusos.
La nueva orden, sin embargo, establece la suspensión de algunas de esas sanciones, y se mantendrá hasta que Trump o el secretario de Estado, en consulta con el secretario del Tesoro y el representante comercial de Estados Unidos, decidan adoptar nuevas medidas. Así pues, la suspensión temporal de estas restricciones permite mantener las operaciones comerciales con diésel de origen ruso y sigue la lógica de contener el encarecimiento de los combustibles, un asunto especialmente sensible para el electorado estadounidense.
La decisión ha generado reticencias entre las filas republicanas. El senador republicano por Texas, John Cornyn, ha reclamado una investigación sobre el apoyo de Trump al presidente ruso, Vladímir Putin. "El Congreso debe investigar la ayuda y el apoyo de Trump a Putin", escribió en redes sociales, donde también afirmó que el fallecido senador Lindsey Graham habría quedado horrorizado por la decisión.
En la misma línea, el senador republicano Thom Tillis ha calificado la medida de "irresponsable" y ha cuestionado que la Casa Blanca deje en suspenso una legislación que obtuvo 86 votos a favor y 11 en contra en el Senado. Tillis ha defendido que, si Trump quiere reducir los precios de la energía, debería abordar el problema de Irán en lugar de favorecer a Moscú.
Desde el Partido Demócrata, el senador Richard Blumenthal, de Connecticut, que desempeñó un papel relevante en la aprobación de la ley, también ha criticado la decisión y asegura, en declaraciones recogidas por The Hill, que esta medida responde a un intento de congraciarse con Putin.
El presidente ucraniano ha advertido este sábado de que la suspensión de las sanciones puede envalentonar a Putin y contribuir a prolongar la guerra. Zelenski ha denunciado también que la reducción de la presión económica sobre Rusia y los ingresos derivados de sus exportaciones energéticas solo incentivan nuevas ofensivas. Asimismo, ha pedido a Europa que impulse sus propias negociaciones con Moscú ante el acercamiento de Washington al Kremlin.
El bloque europeo, por su parte, se mantiene firme en la decisión de mantener las sanciones. En ese sentido, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reiteró el apoyo comunitario a Kiev al cierre de la reunión con los líderes europeos de este viernes. La Unión Europea "no levantará ninguna sanción a menos que Rusia ponga fin a la guerra", aseguró entonces.
Igualmente, el portavoz comunitario Thomas Reigner, ha asegurado este sábado que es necesario seguir ejerciendo presión sobre la economía rusa. "La Unión Europea (UE) ha proporcionado a Ucrania una ayuda total de 230.000 millones de euros. Y acabamos de aprobar la mayor ampliación de nuestra lista de sanciones hasta la fecha. Nuestras sanciones están ejerciendo presión sobre la economía rusa. Pero debemos hacer más", señaló Reigner en declaraciones a EFE.
La suspensión de las sanciones se enmarca en los esfuerzos de Trump por reducir los precios internacionales de la energía y los combustibles, una cuestión especialmente sensible para la sociedad estadounidense y una pieza clave para las elecciones de medio mandato.
Para atajar este problema, el presidente estadounidense ya anunció el pasado 9 de octubre un acuerdo con Putin para garantizar el suministro de diésel ruso a los mercados internacionales. Trump aseguró que Rusia entregaría inicialmente más de 300.000 toneladas de combustible, seguidas de nuevos envíos en los meses posteriores. El mandatario atribuye el encarecimiento de los combustibles a la guerra en Ucrania y ha reclamado a Kiev que detenga sus ataques contra las refinerías rusas.