El futuro de la doctrina Donroe: se tambalean los planes imperiales de Donald Trump
Volver a la edición
milenio
8 de noviembre de 2026

El futuro de la doctrina Donroe: se tambalean los planes imperiales de Donald Trump

El proyecto imperial de Donald Trump se tambalea por las derrotas electorales y las intervenciones.

DOMINGA.– América Latina y el Caribe fue considerado un “patio trasero” por Estados Unidos durante décadas. La frase se popularizó en medios de comunicación y análisis políticos dedicados a entender las relaciones entre Washington y la región, marcadas por zanahorias y garrotes o créditos e intervenciones. Lo dijo por ejemplo con todas las letras John Kerry en 2013, entonces secretario de Estado, durante una audiencia del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes: “El hemisferio occidental es nuestro patio trasero. Es de vital importancia para nosotros.”

Cuando Kerry pronunció esa frase Estados Unidos, gobernado por Barack Obama, ya había declarado el “giro hacia Asia”, es decir los focos puestos en la disputa con China, y Washington estaba metido en las guerras de Oriente Medio: venía de bombardear Libia y se enfrascaba en Siria contra Bashar Al-Ásad. América Latina aparecía lejos de las grandes prioridades estadounidenses, que se agarraba la cabeza viendo avanzar el poderío de Beijing, la ampliación del radio de acción internacional de Moscú, y posteriormente el acercamiento entre ambas potencias.

La situación dio un giro de 180 grados trece años después, con el regreso de Donald Trump para su segundo mandato: América Latina pasó al centro.

Las primeras señales aparecieron desde fines de 2024 en medios especializados, como Foreign Affairs, advirtiendo que América Latina estaba “a punto de convertirse en una prioridad de la política exterior de Estados Unidos”. La primera confirmación de ese nuevo giro vino con el nombramiento de Marco Rubio como secretario de Estado, el primer hispanoamericano en ocupar ese cargo. No cualquiera, sino uno formado en la cantera política de Miami, donde confluyen anticomunistas, narcotraficantes, carros descapotables y golpistas latinoamericanos.

Cuando Trump se sentó en el sillón del Despacho Oval el 20 de enero de 2025, inició la carrera de Washington para la reconquista del continente. Fue oficialmente difundida el 5 de diciembre de ese año en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Allí, en la sección llamada “Hemisferio Occidental: El Corolario Trump de la Doctrina Monroe”, quedó escrito que: “Tras años de desatención, Estados Unidos reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental, y para proteger nuestra patria y nuestro acceso a geografías clave en toda la región”.

Para ese momento el Comando Sur ya había bombardeado 22 embarcaciones en el mar Caribe y Pacífico con al menos 87 muertos, reactivado su base militar Roosevelt Roads en Puerto Rico, sus entrenamientos militares en Panamá, amenazado con aranceles a diestra y siniestra, y estaba a punto de realizar su primer bombardeo de una capital sudamericana, Caracas, el 3 de enero 2026.

Trump se sentía poderoso, embriagado de sí mismo: no sabía que exactamente diez meses después, el 3 de noviembre, tendría un nocaut electoral en su propio país, que no pudo frenar ni el petróleo venezolano exhibido como trofeo, ni la corte de presidentes latinoamericanos a su disposición. Si quieres hacer reír a Dios cuéntale tus planes imperiales.

Existe una máxima que afirma que la política es economía concentrada. Lo mismo puede aplicarse a la geopolítica, que muchas veces es una disputa entre imperios (o aspirantes a serlo) por áreas de influencia y sus recursos. Así era a inicios del siglo XIX, cuando en 1823 el presidente James Monroe declaró ante el Congreso que este continente era de uso exclusivo estadounidense, o de los “americanos” como afirmó. Su disputa era entonces contra los viejos imperios europeos: el español, el inglés y el francés, que acechaban con barcos y ejércitos en estas costas.

México, que había firmado su independencia sólo dos años antes, en 1821, comprendió rápidamente el significado de la doctrina Monroe con las invasiones estadounidenses: América para los americanos se traducía en el continente para las necesidades de Washington. Esa misma doctrina es la que ahora el gobierno de Trump revivió oficialmente, con el corolario y rebautizo de doctrina ‘Donroe’.

La amenaza no son ya los viejos imperios devenidos en actores secundarios y desorientados en la disputa global, sino la gran pesadilla de Washington: China, el imperio milenario que volvió a las canchas del mundo.

En ese teatro de pelea de titanes se enmarca la voluntad explícita de Estados Unidos de quedarse con el continente. Está escrito blanco sobre negro en la Estrategia: “Negaremos a los competidores no hemisféricos la capacidad de desplegar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro hemisferio”. Los “no hemisféricos” se refiere centralmente a China que en las últimas dos décadas se convirtió en un actor gravitante en el continente con créditos, obras de infraestructura, tecnología y compra de materias primas, al punto de convertirse en el principal socio comercial de países como Brasil, Perú, Chile o Uruguay. Eso, es decir tener a un competidor real en América Latina, nunca le había pasado a Estados Unidos en el siglo XX, a excepción de la experiencia cubana y su alianza con la Unión Soviética.

En cuanto al concepto de “nuestro hemisferio”, la imagen no deja lugar a la imaginación: supone que el continente les pertenece, desde Tierra del Fuego hasta Groenlandia, que descubrió este año el significado de la palabra imperio. Y lo que es de cada uno de los países latinoamericanos, su oro, su litio, su petróleo, o sus tierras raras, pasibles de ser tomados por Washington porque les son “estratégicamente vitales” en su competencia contra China. Nada nuevo bajo el sol: Trotski, el revolucionario ruso, decía que “los gobiernos cambian pero la policía permanece”, que traducido a este tema sería “los enemigos cambian pero el imperio permanece”.

La agresividad no suele ser sinónimo de fortaleza. En el repliegue hemisférico de Estados Unidos se encuentra un diagnóstico escondido: ya no tienen la fuerza suficiente para erigirse en grandes arquitectos o gendarmes del mundo. Tienen que negociar con grandes potencias como China, Rusia o la India, retroceder en regiones ante el avance de sus adversarios/enemigos, competir con chips de Beijing, sistemas antimisiles de Moscú, reconocer que todos los bombazos sobre Irán no fueron suficiente para doblegar al histórico enemigo de Medio Oriente.

Más aún: Trump se estrelló contra Teherán y en esa derrota está parte de la explicación de la paliza electoral del 3 de noviembre, como reconoció públicamente el propio vicepresidente J.D Vance. Estados Unidos ya no puede contra sus grandes enemigos. El mundo ya no es “azul como una naranja”, como decía el poeta Paul Éluard.

Como toda (re)conquista demanda una cuota de violencia, Trump creó en marzo pasado el llamado Escudo de las Américas (Shield of the Americas). Lo presentó desde Florida como una alianza para enfrentar al crimen organizado en la región, en particular las Organizaciones Terroristas así designadas por la Casa Blanca. La ecuación fue sencilla: Estados Unidos señala a los enemigos, crea la doctrina, los países de la región adoptan esos lineamientos, incluida la compra de armamento y formación militar, desde generales hasta soldados. Un negocio redondo –para Trump– que firmaron 17 gobiernos.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en milenio

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

Jorge Paradela: «Lo que más me enorgullece es que ya a nadie le extraña que se hable de industria en Andalucía»
abc

Jorge Paradela: «Lo que más me enorgullece es que ya a nadie le extraña que se hable de industria en Andalucía»

Otro despacho en otro edificio público, pero sobre la mesa y las estanterías tiene los mismos objetos que le acompañaron la pasada legislatura: réplicas de aviones de Airbus y Pilatus, de las tres carabelas, una caricatura que clava su permanente sonrisa y dos fotos destacadas, una con su padre y el presidente de la Junta y otra el consejero José Carlos Gómez Villamandos, fallecido días después de la victoria electoral del PP en las últimas autonómicas. La nueva etapa de Jorge Paradela al frente de la estrategia industrial del Gobierno andaluz lleva aparejadas otras responsabilidades, como la de Universidades y la presidencia de Andalucía Trade, la macroagencia reconvertida en un vehículo para la promoción y el impulso de las empresas. El reto es ahora mucho mayor en un momento crítico para las industrias de la región que han adoptado la vía de la sostenibilidad y la descarbonización. - Si tuviera que definir un gran hito con el que le gustaría que se recordara su gestión, cuál sería? - No lo sé. En la legislatura anterior logramos algo muy bonito y es que cuando se hable de industria en Andalucía ya nadie pestañea. O sea, ya a nadie le extraña hablar de industria en Andalucía. Eso yo creo que es un tributo al trabajo realizado por mi equipo en estos años. Y ahora en la nueva etapa, creo que lo importante sería trasladar esa visión de conectar el talento y el conocimiento con la transformación de Andalucía y singularmente con el impulso industrial de Andalucía. - Una de las primeras misiones que ha tenido en esta segunda etapa es terminar de definir junto al Gobierno la planificación energética, todas las infraestructuras que van a reforzar nuestro sistema eléctrico. ¿Ha tenido ya tiempo para analizar si es suficiente lo que le ha presentado el Ministerio?- Aunque parezca increíble, todavía no tenemos toda la información. Aquí ocurre una cosa y es que lo que nos presentó el secretario de Estado de Energía ya no es un borrador, es la planificación definitiva, pero no nos lo ha enseñado todo y la información no está todavía publicada ni disponible.- ¿Por qué seguimos así?- Porque falta la evaluación ambiental estratégica de la planificación en su conjunto. Por tanto, las valoraciones que hemos hecho se basan en lo que se nos transmitió en la reunión que tuvimos con el secretario de estado el 30 de septiembre, en las notas que tomamos y en alguna pregunta específica que hicimos. Pero todavía no tenemos un documento que podamos analizar en profundidad. Es un poco paradójico, pero así están las cosas. - ¿Le preocupa que no se hayan incluido todas las alegaciones?- Claro que estamos preocupados porque todavía no podemos saber cuánto del déficit que arrastramos se corrige ni cuánto supone Andalucía respecto al total nacional, porque en el anterior borrador era sólo un 11,8% y esperamos que ahora sea más. En esa reunión de la que les hablaba preguntamos por algunos ejes estratégicos clave para nosotros como el Valle de los Pedroches, que es imprescindible para desarrollar el norte de la provincia de Córdoba, pero hay otros que no están. Vemos avances en algunas cosas, pero no podemos evaluar la foto en conjunto porque no tenemos el documento y, la verdad, con este periodo electoral, la duda es si se va a aprobar finalmente. - ¿Si hubiera cambio de gobierno tras el 29 de noviembre pediría que reformulen esa planificación?- Vamos a ver, empezamos a trabajar en esta planificación hace hace casi tres años. El hito que recuerdo bien es que en marzo de 2024 entregamos nuestra propuesta al Gobierno de España y estamos en noviembre de 2026. Hemos tenido dos periodos en los que ha habido que recabar información sobre proyectos que necesitan potencia, proyectos industriales, de construcción de viviendas, de nuevas tecnologías como el hidrógeno. Mi opinión personal es que lo mejor es rematar esa planificación pese a que hubiera el cambio de gobierno que esperamos. Quizá matizar algún elemento, pero creo que la mayoría de las regiones la veríamos como buena. Aquí se puede aplicar esa frase de que lo perfecto, a veces, es enemigo de lo bueno. Volver a la casilla de salida sería un error. «Sería un error volver a la casilla de salida con la planificación energética por un cambio de gobierno, yo remataría la que hay»- Se ha podido asegurar el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde de Huelva, pero hay muchos otros proyectos que se escapan por no disponer de capacidad eléctrica. - Se pierden proyectos por falta de redes. Eso es una realidad. El Valle Andaluz del Hidrógeno en la parte de Huelva tiene garantizada la potencia inicial de 300 megavatios que quería, pero también ha solicitado otros 100 megavatios adicionales en un régimen que se llama potencia flexible que no están otorgados. O sea que Moeve está dispuesta a invertir más en Huelva, pero necesita esa potencia adicional. Nos preocupa que se puedan perder proyectos por una falta de redes. - Respecto a los proyectos de hidrógeno. ¿Cree que el inicio de la construcción del proyecto de Moeve ha despejado las dudas en torno al sector?- Es un proyecto muy significativo también en el contexto europeo. Es de los más importantes, pero afortunadamente no es el único. Lo digo porque la semana pasada en Bruselas asistí a la Semana del Hidrógeno y me traje una foto muy práctica de los proyectos que están ya en marcha, que ya no son promesas, sino que han pasado el famoso umbral de la decisión firme de inversión y son ya como veintitantos los que están en marcha en toda Europa. Creo que ahora estamos en una fase de madurez de proyectos que afortunadamente avanzan. Todavía el hidrógeno verde no es completamente competitivo frente al convencional, pero se está acercando de una manera importante. - Andalucía también está escalando en la industria de defensa. Se ha creado la Alianza de los Clústeres, el Hub de Defensa, la región tiene un sector potente, pero parece que en esto tiene mucho peso la territorialidad, casi por encima de las capacidades industriales. - La Alianza la vemos con muy buenos ojos y ya me he visto con ellos varias veces. Es una suma de clústeres, del aeroespacial, el marítimo-naval, el de logística y el de innovación ferroviaria. Además tiene buena relación con Tedae, que es la patronal nacional, así que para nosotros es un paso interesante. Después vamos a poner en marcha el Plan Andaluz de la Industria de Defensa que va a posicionar a la región con más fuerza ante el Plan Industrial y Tecnológico de Defensa y Seguridad del Ministerio. - La cartera de pedidos de los astilleros de Navantia y de las plantas de Airbus es amplia, pero no conocemos demasiado los planes de Indra para Andalucía. ¿Le transmitieron algo los nuevos directivos en la reunión que tuvieron recientemente?- Indra tiene ya casi 4.000 empleados en Andalucía y hay apuestas que ya están materializadas a las que quizás no hemos prestado la atención suficiente. Por ejemplo, el centro de aviónica que se inauguró en Málaga a finales del a finales del año pasado. Tenemos una conversación fluida con ellos y están trabajando en un nuevo plan estratégico en el que Andalucía va a tener un papel protagonista.«Nosotros no queremos quitarle nada a nadie, pero exigimos nuestra cuota. Ahora parece que Cataluña también se quiere apuntar al sector de defensa»- Sin embargo las noticias que nos llegan es que siguen adquiriendo fábricas de blindados en el norte para competir con Santa Bárbara y no concretan los planes para la división de drones que le compraron a Aertec el año pasado. - Seguimos con preocupación la relación entre Indra y Santa Bárbara, que tiene en Alcalá su fábrica de blindados, lo vemos con preocupación, pero sin un excesivo pesimismo. Lógicamente esperamos que se imponga la cordura porque la planta de Alcalá es emblemática y tiene una capacidad más que contrastada que se volvió a poner de manifiesto en la adaptación de los Leopard que se enviaron a Ucrania. Y esperamos que ese plan de modernización, precisamente el programa Leopard y otros, terminen llegando aquí. Todos sabemos que Indra necesita dotarse de capacidad industrial y esa capacidad industrial va a estar distribuida en los corredores que estableció el Ministerio de Defensa y Andalucía tiene la suerte de estar en dos de ellos. Nosotros, desde luego, no queremos quitarle nada a nadie, pero ahora parece que Cataluña también se quiere apuntar a la industria de Defensa. Nuestra misión es que aquí amarremos la cuota que está al nivel de nuestras capacidades, somos el segundo polo de defensa de España. Paradela en un momento de la entrevista con ABC Juan Flores- Otro asunto que preocupa es que Ryanair sigue sin confirmar la inversión del centro de motores en el puerto de Sevilla pese al avance de la tramitación. ¿Le han trasladado alguna fecha para hacerlo o aún hay riesgo de que el proyecto vuele a otro país?- Estamos en los momentos decisivos. En argot empresarial diría que estamos en la fase de decisión firme de inversión y lo que tengo es la confianza en el trabajo bien hecho. Piensen que el pistoletazo de salida se produce en una reunión que tengo con el CEO de Ryanair en marzo de 2024 en Málaga, en noviembre de ese año voy a Dublín y me acompaña Rocío Blanco y ahí le presentamos una propuesta estratégica. Desde mayo de 2025 hemos tenido 28 reuniones y creo que podría decir que es el proyecto más exigente para asegurar una inversión en Andalucía sin precedente. Las cosas que se han ido resolviendo son verdaderamente destacables, desde ofrecerles distintas ubicaciones hasta el detalle pormenorizado de las ayudas que hemos comprometido. Hemos asegurado la potencia energética confirmando un anticipo de 1,9 millones al puerto para que haga inversiones con Endesa. - Y está también la cuestión de la autorización ambiental que se ha concedido en tiempo récord. - Nos comprometimos a hacerlo en cinco meses y se ha dado sólo en tres a través de la Unidad Aceleradora de Proyectos. Y a la par, el Ayuntamiento de Sevilla ha adaptado en tiempo récord sus ordenanzas fiscales para la captación de grandes proyectos industriales. El trabajo que se ha hecho es encomiable por parte de todos. - Esto demuestra que cuando hay voluntad e interés se puede resolver la burocracia en un plazo razonable. ¿Si llegan más empresarios pidiendo una autorización ambiental en tres meses tendrán que responderles igual?- Bueno, yo creo que eso sería un bendito problema. Es decir, si los proyectos lo merecen. - ¿Cuántos proyectos tiene ya la Aceleradora?- Son unos 145 proyectos los que se están tramitando a través de ella ahora y también hay algunos de vivienda, que es tan necesario, pero la mayoría de ellos, más de 120, son de industria, energía y minas. Esto nos está ayudando a captar más inversión industrial, al ritmo de unos 5.000 millones de euros de inversión nueva al año. - ¿Hay proyectos mineros en esta unidad?- Sí, los ha habido y los hay. Un ejemplo es el proyecto Circular de Atlantic Copper para la recuperación de metales a partir de residuos electrónicos. Son 550 millones de euros de inversión y está ya inaugurado- En los últimos ocho años se han concedido tres nuevos permisos mineros que ya tienen todas las bendiciones. ¿Cómo ve el sector en estos momento? Creo que el congreso minero MMH que celebramos hace dos semanas lo ilustra bien. La cita ha crecido un 30% con respecto a la anterior. Participaron 26 países ocupando los tres pabellones, hace cuatro años todo cabía en uno. Eso habla del momento del sector y del hecho de que Europa necesita de materias primas estratégicas y Andalucía los tiene. Andalucía tiene la capacidad de hacer las cosas con conforme a un elevadísimo grado de exigencia que requiere un proyecto minero a nivel jurídico y medioambiental. Y el hecho de que hayamos hayamos autorizado un 32% más de capacidad en la minería metálica en la pasada legislatura es buena prueba de ello. - La minería tiene también un importante rechazo social de colectivos que piden la revocación de permisos. ¿Cree que se necesita más comunicación para los nuevos proyectos?- Todos tenemos que hacer más pedagogía. Todo lo que nos rodea está relacionado con la minería de una manera u otra y somos responsables de la gestión de un patrimonio geológico. Por ejemplo, el cobre es el mineral esencial en la transición energética. Sin cobre no puede hacer coches eléctricos, ni aerogeneradores, ni un montón de cosas, pero cobre sólo hay en Europa en una parte de Polonia, la Baja Silesia en los Balcanes y en Andalucía. Nuestra responsabilidad es que si tenemos el cobre, eso sí con todas las garantías, mejor extraerlo aquí que no en otras geografías donde el grado de exigencia es menor. La minería del siglo XXI no tiene nada que ver con el pasado, en Aznalcóllar no hay balsa de residuos, es una mina subterránea que utiliza la mejor tecnología y que nos da una solución para gestionar los pasivos mineros de épocas pasadas.

8 nov 2026