JPM AM recomienda mirar más allá de EE. UU. porque la exposición geográfica a ingresos y sectores relacionados con la IA varía mucho entre regiones.
La renta fija ha recuperado atractivo: los bonos vuelven a ofrecer cupón y una mayor capacidad de diversificación frente a la bolsa. Pero el retorno no es automático: una subida adicional de las rentabilidades puede erosionar el precio de los bonos y reducir la rentabilidad total, especialmente en los plazos más largos.
El informe de J.P. Morgan Asset Management presentado el viernes plantea escenarios que muestran cuánto margen tienen las tires antes de que la pérdida de capital compense los ingresos anuales.
Lucía Gutiérrez-Mellado, directora de Estrategia en España y Portugal de JP Morgan Asset Management, revisó los puntos clave de la gestora para el cuarto trimestre como son:Crecimiento económico: tensiones geopolíticas vs inversión, Cómo ve la gestora la renta variable y Qué esta pasado en la renta fija.
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J.P. Morgan AM percibe una economía global resistente: la actividad sigue expandiéndose pese a las tensiones geopolíticas y el repunte de los precios de la energía, que hasta ahora han tenido un impacto limitado en el crecimiento.
En su análisis, Europa aguanta mejor de lo previsto. La economía europea muestra mayor resiliencia de la esperada, con Alemania apoyada por los servicios públicos, educación y sanidad, además de planes de financiación en defensa e infraestructuras y neutralidad climática.
La gestora identifica a Estados Unidos como el principal impulsor del crecimiento entre las economías desarrolladas, con contribuciones relevantes del consumo, el gasto público y la inversión. Y sobre China, que presenta una economía de dos velocidades: sus exportaciones se están reorientando entre EE. UU., Europa y mercados emergentes, lo que refleja cambios en la demanda y en las cadenas comerciales.
Por otro lado, la firma considera que las elecciones de medio mandato en EE. UU. no alterarían el relato: J.P. Morgan considera que el resultado electoral no cambiaría sustancialmente la narrativa económica, aunque analiza las probabilidades de control del Congreso.
JP Morgan descompone las tires nominales de la deuda pública a 10 años y destaca el papel de las expectativas de inflación y de las tasas reales. Explica también que la energía condiciona la política monetaria: si el petróleo se estabiliza, los bancos centrales podrían no necesitar subir tanto los tipos.
Gutiérrez-Mellado recuerda que los bonos gubernamentales vuelven a ofrecer cupón y capacidad de diversificación, aunque advierte de que una subida de las tires puede provocar depreciación del capital.
Por el lado de la Bolsa, JPM AM señala que las ratios PER futuros a 12 meses son más favorables que a comienzos de 2026, y que los beneficios empresariales sostienen la renta variable. Las estimaciones de consenso apuntan a crecimiento de los beneficios por acción en 2026 y 2027 en EE. UU., Europa, Japón y mercados emergentes.
Sin embargo, la entidad recuerda que la concentración sigue siendo un riesgo: los índices globales dependen mucho del sector tecnológico, de EE. UU. y de un grupo reducido de grandes compañías, incluidas las principales tecnológicas estadounidenses y chinas.
Además, la inversión en inteligencia artificial no se limita al software o a los hyperscalers; también afecta a semiconductores, hardware tecnológico y equipos eléctricos, con exposición distinta en EE. UU., Japón y mercados emergentes.
Por todo ello, JPM AM recomienda mirar más allá de EE. UU. porque la exposición geográfica a ingresos y sectores relacionados con la IA varía mucho entre regiones.