Volver a la edición
Nevaco Global
20 de agosto de 2026

La deuda pública de Estados Unidos supera por primera vez los 40 billones y reaviva el riesgo de crisis fiscal

Cargando análisis estratégico...

El pasivo federal alcanza los 40,047 billones de dólares, cinco meses después de superar los 39 billones. El Tesoro amplía su programa de recompra de bonos a largo plazo para contener los rendimientos.

La deuda pública de Estados Unidos ha superado hoy por primera vez los 40 billones de dólares, según los datos publicados por el Departamento del Tesoro. Lo que me llama la atención no es tanto la cifra como la velocidad: en apenas cinco meses se han sumado más de un billón al pasivo federal.

El dato, recogido en la publicación diaria “Deuda calculada al centavo”, sitúa el pasivo total en 40,047 billones de dólares. La aceleración es notable: el Tesoro licitó la semana pasada 25.000 millones de dólares a una tasa del 5,216%, la más cara desde 2001. Ese encarecimiento de la financiación es una de las claves de este nuevo récord.

He repasado las cifras que sustentan este hito. Son tres las que explican la magnitud del problema:

El origen de este desequilibrio es estructural. El gasto de la Administración supera en unos dos billones de dólares anuales a los ingresos fiscales. A ello se suma la pérdida de los aranceles que el Gobierno dejó de percibir después de que la Corte Suprema los declarara ilegales en febrero. La ley de recorte fiscal impulsada por Donald Trump en 2025 promete, además, incrementar el déficit anual por encima de los cuatro billones a lo largo de la próxima década.

Scott Bessent calificó el programa de recompra como parte del “amplio conjunto de herramientas” del Tesoro para hacer frente a las disrupciones en el mercado de bonos. — Secretario del Tesoro de EE.UU., en declaraciones recogidas por France 24, agosto de 2026

El anuncio de Bessent, conocido horas antes del récord de deuda, duplicará el volumen de recompras de títulos con vencimientos entre 10 y 30 años, hasta al menos 4.000 millones de dólares. El objetivo declarado es apoyar la liquidez y contener los rendimientos a largo plazo, que la semana pasada tocaron máximos desde 2007.

Lo que veo en estos datos es un círculo vicioso que se alimenta a sí mismo. Los inversores exigen tipos cada vez más altos para financiar un pasivo creciente; ese mayor coste por intereses eleva a su vez la deuda. El rendimiento del bono a 30 años ha seguido una tendencia alcista en los últimos cinco años, y el coste por intereses ya es la tercera partida del presupuesto estadounidense, solo por detrás de la salud y la seguridad social.

La ampliación del programa de recompra es un intento de romper esa dinámica. Tras el anuncio, los rendimientos del bono a 30 años bajaron hasta 10 puntos básicos, hasta el 5,18%. Es un alivio puntual, pero no resuelve el problema de fondo: la deuda sigue creciendo más rápido que la economía y el déficit no muestra signos de corrección. De hecho, en el contexto electoral actual, con Trump evaluando nuevos recortes fiscales y más gasto en Defensa, la probabilidad de un ajuste fiscal a corto plazo es baja.

El récord de 40 billones evoca los niveles de deuda sobre PIB de la Segunda Guerra Mundial. No es una comparación gratuita: entonces, la inflación y el crecimiento absorbieron el exceso de deuda. Hoy, sin embargo, la economía estadounidense crece a un ritmo más moderado y las tasas reales son positivas, lo que hace más costoso estabilizar el pasivo.

El efecto directo sobre la economía española es indirecto, pero no por ello irrelevante. La presión alcista sobre los rendimientos del Tesoro estadounidense se transmite a los tipos de interés globales. En concreto, si los bonos largos de EE.UU. se mantienen en estos niveles o suben, el Euríbor a 12 meses podría incorporar entre 10 y 20 puntos básicos adicionales respecto a su trayectoria actual.

El Tesoro estadounidense amplía recompras para contener la presión: es una señal de que la liquidez del mercado de bonos importa, también para Europa.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

Se pierden miles de empleos por entrada de pollo de Brasil: avicultores
lajornadadeoriente_mx

Se pierden miles de empleos por entrada de pollo de Brasil: avicultores

El creciente ingreso de pechuga de pollo desde Brasil ya presiona los precios de los productores y pone en riesgo empleos en empresas ubicadas en esta entidad federativa, advirtió Jorge García, presidente de la Asociación de Avicultores de Tehuacán . Aunque indicó a La Jornada de Oriente que todavía no tienen cuantificada la afectación a nivel local, en el país, la Unión Nacional de Avicultores (UNA) estima que la industria productora de pollo acumuló pérdidas por más de 27 mil millones de pesos entre agosto de 2025 y el 12 de agosto de 2026, en un contexto de aumento de las importaciones brasileñas. En Puebla, 21 empresas de la Unión de Avicultores operan entre 250 y 300 unidades de producción y generan 46 mil empleos directos y hasta 230 mil indirectos, por lo que una reducción de la rentabilidad puede repercutir en la producción y las fuentes laborales del sector. García explicó que el aumento de pollo brasileño está provocando una reducción de precios para los productores mexicanos y representa una competencia desleal, debido a que nuestro país no tiene un tratado de libre comercio con Brasil y el producto está ingresando sin arancel. “Aquí lo importante es recalcar que antes entraba poco y ahora está entrando muchísimo, y eso afecta; tanto a la empresa como a la mano de obra la ponen en riesgo”, señaló en entrevista telefónica. De acuerdo con la UNA, las importaciones de pechuga de pollo deshuesada procedentes del país sudamericano pasaron de alrededor de 90 mil toneladas en 2022 a más de 196 mil en 2025, es decir que incrementaron 118 por ciento. Te puede interesar: Alertan por venta de huevo estadounidense echado a perder El organismo también calculó que por cada mil toneladas de pechuga deshuesada importada se dejan de producir 4 millones de pollos y se dejan de generar 280 empleos en México. Estimó también que, desde 2022, las importaciones brasileñas han impedido la generación de más de 40 mil 700 empleos. Para los avicultores poblanos, García de la Cadena advirtió que la disminución de precios puede afectar los ingresos de las empresas y llevarlas a reducir su producción, con consecuencias para el empleo. “Si se está generando empleo, pero en Brasil, aquí no; eso es lo que hay que hacer, generar aquí”, expresó. También cuestionó el tiempo de traslado y congelamiento, de cuando menos un mes, del producto brasileño y manifestó que es preferible consumir pollo producido localmente. La Unión Nacional de Avicultores solicitó al gobierno federal sustituir la exención arancelaria para las importaciones de pechuga de pollo de Brasil por un cupo de importación, con el argumento de que las compras externas deben complementar el abasto nacional y no desplazar a los productores mexicanos, como actualmente ocurre. También puedes leer: Robo de 260 cerdos en Puebla deja pérdida de 1.2 millones de pesos en lo que va del año La entrada Se pierden miles de empleos por entrada de pollo de Brasil: avicultores aparece primero en La Jornada de Oriente .

20 ago 2026