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Nevaco Global
25 de agosto de 2026

Mark Carney, el primer ministro de Canadá que desafía a Trump y acepta pelear en la guerra comercial con EE.UU.

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Canadá y EE.UU. están enfilados hacia una guerra comercial luego de que las negociaciones para un acuerdo definitivo no llegaran a buen puerto. El primer ministro canadiense tiene ahora que convencer a su población de asumir las consecuencias.

Canadá y EE.UU. están enfilados hacia una guerra comercial luego de que las negociaciones para un acuerdo definitivo no llegaran a buen puerto. El primer ministro canadiense tiene ahora que convencer a su población de asumir las consecuencias.

Estados Unidos y Canadá han entrado en territorio desconocido.

Las negociaciones entre ambos países para alcanzar un acuerdo comercial se rompieron a última hora del viernes, lo que desencadenó una guerra comercial entre vecinos.

Como resultado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes la imposición de un arancel del 50% (el doble del 25% actual) a una serie de productos canadienses.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ya dijo previamente que igualaría los aranceles de Trump "dólar por dólar" a partir del 8 de septiembre.

Desde la provincia de Quebec aseguró este lunes que su país ha sido "pragmático, paciente y perseverante" en su esfuerzo por alcanzar un acuerdo que proteja a los trabajadores y las familias canadienses, y que respete la soberanía, la lengua francesa y la cultura del país.

La prioridad para Canadá, dijo, es conseguir el mejor acuerdo, y "nunca un acuerdo a cualquier precio o en cualquier plazo".

"No pudimos aceptar lo que Estados Unidos nos ofreció, ni pudimos dar lo que nos pidieron", añadió.

Trump afirmó este lunes que Canadá quiere "los beneficios de ser un estado [de EE.UU.], sin serlo", mientras que Carney señaló que Estados Unidos "pidió demasiado y ofreció muy poco".

Estos aliados y socios económicos de larga data, que han disfrutado del libre comercio durante décadas, se encuentran ahora en una guerra comercial cada vez más intensa, sin una salida clara a la vista.

Para Carney, la decisión de suspender las negociaciones con Trump y tomar medidas de represalia será una prueba política significativa.

La decisión de Carney pondrá a prueba la disposición de los canadienses a aceptar ciertas dificultades económicas mientras Ottawa presiona para obtener más concesiones de Estados Unidos.

Tras rechazar las tácticas de alta presión de Trump y optar por contraatacar ante los últimos aranceles, Carney tiene el trabajo de convencer a los canadienses de que el costo económico vale la pena para plantarle cara al gobierno de Trump en busca de un mejor acuerdo a largo plazo.

En declaraciones realizadas el sábado, dijo: "Damos este paso con la confianza de que es lo mejor para Canadá" y acusó a EE.UU. de una "maniobra de poder" al buscar cambios de última hora.

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