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Nevaco Global
31 de octubre de 2026

Tomelloso tendrá su primer crematorio antes de finalizar el año

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El Tanatorio Virgen de las Viñas ultima unas instalaciones que evitarán desplazamientos y ofrecerán nuevos espacios para la despedida y el recuerdo

Tomelloso se prepara para incorporar a sus servicios funerarios una prestación que hasta ahora obligaba a las familias a desplazarse a otros municipios. El primer crematorio de la ciudad estará operativo antes de finalizar el año, previsiblemente en diciembre, según las previsiones de sus promotores. Las obras están ya en su fase final y el edificio comienza a mostrar el aspecto con el que ha sido concebido, un espacio luminoso, con madera, luz natural y estancias pensadas para acompañar a quienes atraviesan uno de los momentos más difíciles de la vida.

Durante la visita a las instalaciones, David García, director general de Servicios Funerarios Tanatorio Virgen de las Viñas, y Pepe Sánchez, asesor y profesional con una amplia experiencia en el acompañamiento a las familias, nos explican los detalles de un proyecto que lleva años gestándose. A David, prácticamente, lo hemos tenido que «cazar al vuelo»: estos días la floristería de la empresa trabaja a pleno rendimiento con los preparativos de Todos los Santos, y ha sacado un rato para acompañarnos por las instalaciones y atender nuestras preguntas. Un gesto que agradecemos especialmente en unas fechas de tanta actividad.

La conversación transcurre entre cuestiones técnicas, recuerdos de la evolución del sector y una reflexión que termina apareciendo de forma recurrente: detrás de cada servicio funerario hay personas que necesitan sentirse acompañadas.

«Llevamos ocho o nueve años detrás de poder tener un horno crematorio en Tomelloso», explica David García. La iniciativa ha requerido un largo recorrido administrativo hasta llegar a la fase actual. El proyecto se articula mediante una adjudicación municipal por un periodo de 30 años. El Ayuntamiento aporta el terreno y la inversión, la construcción y la explotación corresponden a Servicios Funerarios Tanatorio Virgen de las Viñas, empresa promotora de las instalaciones.

García reconoce que el camino ha sido largo, con numerosos permisos y trámites, aunque agradece la colaboración municipal para facilitar su desarrollo. La pasada semana, el alcalde, Javier Navarro, visitó las obras junto a representantes municipales, la empresa promotora y el arquitecto del proyecto, Jesús Serrano, para comprobar su estado de ejecución.

El edificio ocupa una parcela de unos 700 metros cuadrados y cuenta con aproximadamente 400 metros cuadrados construidos. Su puesta en funcionamiento permitirá que las familias de Tomelloso puedan optar por la incineración sin salir de la localidad, una alternativa cada vez más extendida. Hasta ahora, quienes elegían este servicio debían acudir a crematorios de municipios como Alcázar de San Juan, Villarrobledo o Manzanares.

Los promotores esperan que la apertura tenga una repercusión directa en la demanda. «Nosotros prevemos que, cuando esté abierto, el número de cremaciones va a subir considerablemente», señala García. La nueva instalación ampliará la oferta funeraria local y evitará desplazamientos en un momento en el que la logística y las gestiones pueden añadir dificultades a las familias.

El recorrido por el edificio permite entender una de las premisas del proyecto: alejarse de la imagen fría que suele asociarse a un crematorio. La luz natural y la madera de roble tienen un papel destacado en el diseño, que busca transmitir calidez y tranquilidad.

«Nos gusta hacer las cosas muy luminosas. Dentro de lo que es un sitio de estas características, la luz hace que lo veas más cálido», explica Pepe Sánchez. La intención, añade, ha sido crear un espacio acogedor sin perder de vista la función que va a desempeñar.

Las instalaciones dispondrán de una oficina de recepción y tramitación, una zona de exposición de urnas y joyas funerarias, una sala de despedida y un patio exterior con columbarios. La sala permitirá a los familiares acompañar el último momento y, si así lo desean, presenciar la entrada del féretro en el horno crematorio a través de una gran cristalera.

La propuesta contempla también distintas posibilidades para conservar y visitar las cenizas. Los columbarios estarán dotados de llave propia, de manera que las familias puedan acceder a la urna y llevársela si lo desean. García explica que se trata de una fórmula que ya se utiliza en otros lugares y que responde a maneras personales de mantener el vínculo con quienes han fallecido.

«Puede que a alguien le sorprenda, pero hay personas que desean tener la posibilidad de llevar las cenizas de un familiar a un lugar que fuera especial para él», comenta. Pone como ejemplo a quien quiera llevarlas a un lugar que frecuentaba su padre o acompañarlas en una visita a la iglesia. La intención es ofrecer alternativas y respetar las decisiones de cada familia.

En el plano administrativo, el procedimiento de una incineración es similar al de un enterramiento. La empresa se encarga de gestionar la documentación y los permisos correspondientes. En los casos judiciales en los que se ordene conservar el cuerpo por si fuera necesario realizar actuaciones posteriores, la incineración no podrá llevarse a cabo, nos explican.

La apertura del crematorio supone un paso adelante para la empresa, pero la conversación termina llevando la atención hacia otra parte de su actividad, el trato con las familias. David García pertenece a la tercera generación de una familia vinculada al sector funerario. En las últimas décadas, explica, han cambiado tanto las instalaciones como las costumbres y la manera de afrontar las despedidas.

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