Los ministros de Exteriores del Grupo de los 20 (G20) cerrarán este sábado dos días de reuniones en Atlanta sin un comunicado conjunto, debido a las diferencias sobre asuntos de seguridad global, en especial la invasión de Rusia a Ucrania y la guerra entre Estados Unidos y el régimen de Irán en Medio Oriente.
En lugar de una declaración consensuada, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, difundirá un documento de la presidencia que resumirá los intercambios, según diplomáticos presentes en la reunión. Rubio abrió las conversaciones con un llamado a la unidad, pero el viernes canceló la fotografía oficial de los ministros después de que delegaciones europeas objetaran la presencia del canciller ruso, Serguéi Lavrov.
Algunos diplomáticos habían advertido que podían boicotear la imagen o retirarse de la fotografía. El ministro de Exteriores de Polonia, Radosław Sikorski, que participó por primera vez como invitado en una reunión del G20, sostuvo que la falta de consenso no resultaba inesperada. “Tenemos guerras en curso, y tenemos participantes en esas guerras sentados a la mesa, así que es muy difícil ponerse de acuerdo en una postura común”, declaró a los periodistas.
Rubio sostuvo que los desafíos entre los países miembros son “complejos” e “interconectados” y reclamó una respuesta coordinada para atenderlos. “Deben trabajar juntos para abordarlos”, afirmó y planteó que, cuando los intereses de los países “no se alineen”, las partes deben “avanzar” hacia un punto de entendimiento. El titular del Departamento de Estado de EEUU expresó su intención de impulsar “una sólida relación”, basada en un compromiso alineado y en una agenda común: “Tengo esperanza de poner en marcha una sólida relación, con un compromiso alineado y un enfoque compartido en las políticas de intereses comunes y que ayuden a prosperar”.
Participantes de las conversaciones, que hablaron bajo condición de anonimato con Associated Press, señalaron que las delegaciones acordaron intentar reducir las diferencias y trabajar para que la cumbre de líderes del G20 del próximo mes en Florida, convocada por el presidente Donald Trump, concluya con resultados.
Según esos diplomáticos, la declaración de la presidencia era una alternativa prevista por las discrepancias entre los asistentes. Entre los asuntos que dificultaron un acuerdo figuran la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, los aranceles estadounidenses y las acciones del régimen de Beijing en el mar de China Meridional.
La sesión inaugural transcurrió de forma cordial, aunque los diplomáticos describieron como inflexible la posición de Rusia sobre Ucrania y su rechazo a la incorporación de Polonia al G20. Además, persistieron diferencias por la decisión del Gobierno de Trump de no invitar a Sudáfrica, miembro del bloque, pese a las objeciones de otros países.
El Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó una posible venta de interceptores de defensa aérea Patriot a Ucrania por USD 2.100 millones, en medio de las críticas de varios países del Grupo de los 20 (G20) por la invitación a Rusia a las reuniones en Atlanta.
Los cuestionamientos se centraron en la presencia rusa mientras el Kremlin mantiene ataques contra Ucrania. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que Moscú no aceptará una situación en la que Ucrania represente una “amenaza militar para los legítimos intereses de seguridad de la Federación Rusa”.
Lavrov viaja con poca frecuencia a países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde la invasión rusa, iniciada en febrero de 2022, y la imposición de sanciones contra Moscú. El canciller no precisó si el presidente ruso, Vladimir Putin, aceptará la invitación de Trump para asistir a la cumbre de líderes del G20, prevista para diciembre en el club de golf del mandatario estadounidense en Miami.
Estados Unidos situó la libertad de navegación en el centro de la agenda del G20, con especial atención al estrecho de Ormuz, el mar Rojo, el mar Negro y el mar de China Meridional.
La hipótesis de una nueva intervención militar estadounidense en Irán aumentó la inquietud entre los países de la región, incluida Arabia Saudita, que forma parte del Grupo de los 20. Rubio mantuvo reuniones al margen de la cumbre con el ministro de Exteriores saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, y con su par de Turquía, Hakan Fidan. Ankara mantiene un papel discreto de mediación en la crisis.
Según medios estadounidenses, funcionarios de Estados Unidos advirtieron a varios países de Oriente Medio y a aliados regionales que se preparen ante la posibilidad de nuevos ataques contra Irán después de las elecciones de mitad de mandato del martes 3 de noviembre. Las advertencias también contemplan una eventual respuesta iraní ante una ofensiva estadounidense.