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4 de julio de 2026

Un viaje frustrado a Malasia y una carga oculta pusieron al descubierto una banda narco liderada por un ciudadano chino

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Primero, en febrero de 2025, viajó a Etiopía. Siete meses después, en septiembre del año pasado, llegó al aeropuerto internacional de Ezeiza para volar a la ciudad de Kuala Lumpur, en Malasia. Pero no pudo subirse al avión. En su valija se encontraron casi siete kilos de cocaína cristalizada, ocultos en envases plásticos que simulaban tener hongos. A. B. C. A., una ciudadana paraguaya de 29 años, quedó detenida por el intento de contrabando de estupefacientes.

Diez meses después del hallazgo de la droga por parte de la Sección Narcotráfico Aeropuertos de la División Operaciones Metropolitana del Departamento Investigaciones Narcotráfico Metropolitana de la Dirección General de Aduanas (DGA) quedó descubierto una organización narco internacional liderada por un ciudadano chino, que se encuentra prófugo con una orden de captura nacional e internacional.

Así surge de una investigación a cargo del juez en lo penal económico Pablo Yadarola. A. B. C. A., la “mula” que intentó salir del país con la carga oculta, fue condenada en un juicio abreviado a la pena de cuatro años y ocho meses de prisión por el delito de contrabando de estupefacientes en grado de tentativa. Su pareja, un ciudadano paraguayo, al igual que el líder de la banda, está prófugo.

“Se infiere la configuración de la tipicidad objetiva de la figura analizada, en tanto que A. B. C. A. habría desarrollado una conducta engañosa con aptitud suficiente a los fines de burlar las facultades de control que la ley le acuerda al servicio aduanero, al pretender exportar subrepticiamente presunta sustancia estupefaciente, cuya cantidad (seis mil ochocientos diez gramos) permite suponer su inequívoco destino de comercialización. En este punto, es útil señalar que el carácter engañoso de la conducta se deduce de la forma en la que el material se hallaba oculto, en tanto se encontraba en el interior de cuatro paquetes cuyo aspecto disimulaba el verdadero contenido, dentro de su equipaje, esparcidos entre sus pertenencias”, sostuvo, en su momento, el juez Yadarola cuando procesó a la “mula”, como se conoce a los eslabones más bajos de las organizaciones criminales que son usadas para intentar traficar estupefacientes, ya sea en el equipaje o en cápsulas ingestadas.

Desde la detención de A. B. C. A. la investigación avanzó a tal punto que se pudo identificar a otros integrantes de la banda. El 25 de junio pasado, por orden del juez Yadarola se hicieron cinco allanamientos y se detuvo a dos sospechosos, entre ellos a un presunto testaferro del capo narco.

En el expediente el Ministerio Público está representado por el fiscal Claudio Navas Rial y en la investigación colaboran detectives de la División Operaciones Federales de la Policía Federal Argentina (PFA) y personal de la DGA, dependiente de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).

“Por medio del seguimiento de las operaciones vinculadas con la compra de los pasajes aéreos y el cruce de información bancaria y financiera, la Aduana y la PFA lograron reconstruir la estructura de una organización criminal dedicada al tráfico de estupefacientes, cuyos integrantes cumplían funciones específicas dentro de la operatoria”, informó la ARCA en un comunicado de prensa difundido durante las últimas horas.

La “mula” llegó a la Argentina desde Paraguay el 8 de septiembre del año pasado, tres días antes de intentar viajar a Malasia. Se hospedó en un hotel situado a cinco cuadras del Obelisco donde habría recibido la visita de un ciudadano chino que le entregó dinero.

Durante su estadía en el hotel, A. B. C. A. recibió mensajes de su pareja, que ahora se encuentra prófugo, donde le decía: “¡Muchas fuerzas mi amor, te amamos y te esperamos con todas las fuerzas!”. Ella respondió que su intención era concretar “al 100 por ciento la misión” y reenvió una fotografía de un envase plástico de similares características donde tres días después le secuestraron la cocaína.

“Cabe precisar que al intentar abordar el vuelo de la empresa Ethiopian Airlines N° ET507, transportando la sustancia en su equipaje, A. B. C. A. desplegó la totalidad de los actos que dieron curso al acontecer causal tendiente a posibilitar la exportación de la sustancia en trato y, pese a ello, la maniobra no se consumó debido a la intervención del personal de prevención. Por lo tanto, se puede afirmar -en principio- que se halla completa la tipicidad objetiva de la conducta atribuida, configurativa de la imputación recaída en su contra -tentativa de contrabando de exportación de material estupefaciente, destinado a ser comercializado-, al menos con el grado de certeza exigido para esta etapa del proceso penal", había sostenido el juez Yadarola al procesar a la “mula”.

La sospecha de los detectives judiciales y policiales es que los dos prófugos podrían estar en Paraguay.

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