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Nevaco Global
30 de junio de 2026

La ambigüedad del Mercosur: acuerdo que avanza y fracturas que crecen

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El Mercosur llega a la cumbre de Asunción con su mayor logro histórico en la mano: un acuerdo comercial con la Unión Europea que, tras veinticinco años de negociaciones, entró en vigencia provisional el 1° de mayo. Los barcos ya salen, los aranceles ya bajan, las cuotas ya se usan. Argentina completó su cupo de miel en pocas semanas y va camino a agotar el 95% del cupo de carne. El comercio fluye y, sin embargo, nada está del todo resuelto.

Esa es la ambigüedad que define este momento del bloque. El acuerdo existe, funciona y genera beneficios, pero descansa sobre una base jurídica todavía en disputa y en medio de tensiones internas que la firma no resolvió sino que, en algunos casos, agudizó.

En Europa, el freno vino cuatro días después de la ceremonia de firma del acuerdo en Asunción, en enero de este año. El Parlamento Europeo votó, por apenas diez votos de diferencia, enviar el acuerdo al Tribunal de Justicia de la UE para que determine si su arquitectura jurídica es compatible con los tratados del bloque. Dos son los ejes de la impugnación: el llamado “troceado” del acuerdo -la decisión de la Comisión de dividirlo en dos instrumentos para evitar la unanimidad de los 27 parlamentos nacionales- y el mecanismo de reequilibrio, una cláusula que permitiría a los países del Mercosur adoptar contramedidas si futuras normas europeas redujeran sus exportaciones. Los críticos ven en esa cláusula una amenaza a la soberanía regulatoria de la Unión. El dictamen del tribunal puede demorar entre 18 y 24 meses. Para entonces, es posible que Francia y Brasil, dos actores centrales de este proceso, hayan renovado sus liderazgos presidenciales, ya que ambos atravesarán procesos electorales.

Mientras tanto, el lobby agropecuario europeo no bajó los brazos. Las movilizaciones que bloquearon Bruselas en diciembre, que paralizaron puertos franceses en enero y que llenaron las calles de Madrid en febrero se convirtieron en presión parlamentaria tras la firma del Acuerdo. La demanda es una sola y tiene nombre técnico: cláusulas espejo. Los agricultores exigen que los productos del Mercosur cumplan en origen los mismos estándares sanitarios, ambientales y de bienestar animal que se les imponen a ellos. Sin esa reciprocidad, dicen, no hay libre comercio sino competencia desleal. La Comisión Europea avanzó de todas formas, pero la resistencia sigue activa y tendrá su momento cuando el tribunal emita su dictamen y el Parlamento deba votar la ratificación definitiva.

Del lado sudamericano, mientras tanto, las fracturas son de otra naturaleza pero igualmente relevantes. La primera es interna al propio acuerdo con la UE: las cuotas de exportación no están distribuidas entre los socios y esa disputa llega a Asunción sin resolverse. El principio que parece estar imponiéndose es el del más rápido: quien ratificó primero, quien embarcó primero, quien usó primero el cupo disponible. Argentina lo entendió así y actuó en consecuencia. Pero esa lógica, la ley del más fuerte disfrazada de eficiencia, puede profundizar las asimetrías dentro del bloque y dejar a Uruguay y Paraguay -los socios más pequeños- en una posición desventajosa que contradice el espíritu de integración que el Mercosur dice representar.

La segunda fractura es más estructural. El acuerdo arancelario que la Argentina firmó con Estados Unidos en febrero generó rispideces con Brasil, que teme que los productos estadounidenses ingresen al mercado regional a través de Buenos Aires perforando el Arancel Externo Común (AEC). Si eso ocurre, no se trata de una discusión técnica menor. Se trata de uno de los pilares fundacionales del Mercosur, el que establece que el bloque funciona como un mercado con preferencias compartidas. Que ese principio esté en discusión en el año en que el bloque celebra su mayor acuerdo comercial dice mucho sobre el estado real de la integración regional.

Paraguay entrega una presidencia pro tempore exitosa. El acuerdo con la UE está vigente y los números exportadores de los primeros meses son alentadores. Pero la Cumbre de hoy no es un cierre sino una pausa. Lo que queda por delante -el dictamen del tribunal europeo, la distribución de cuotas, la tensión con Estados Unidos, las elecciones en Francia y Brasil- dirá si este momento histórico se consolida o si fue apenas la máscara con la que el Mercosur cubrió, por un tiempo, fracturas más profundas.

Directora de Insight 21, think tank de la Universidad Siglo 21

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El gremio insiste en que la estabilidad de este mecanismo es clave para las 550.000 familias cafeteras del país. Hay que recordar que la administración de dicho fondo fue uno de los puntos de desencuentro entre la FNC y el Ejecutivo, ya que este último cuestionó el manejo de los recursos por parte del gremio. El Fondo Nacional del Café se alimenta principalmente de la contribución cafetera, que equivale a seis centavos de dólar por cada libra de café exportada. Ese aporte parafiscal lo pagan directamente los caficultores a través de sus exportaciones, y es la base financiera del Fondo. Este desafío tiene que ver con el creciente costo del endeudamiento estatal. Colombia atraviesa un deterioro sostenido en su calificación crediticia; Moody’s redujo la nota a Baa3 en junio de 2025, DBRS la bajó a BB high en septiembre del mismo año, y Standard & Poor’s r ecortó la calificación dos veces hasta dejarla en BB- el 8 de abril, según un informe de la Universidad Eafit. El rendimiento de los Títulos de Tesorería (TES) a 10 años en pesos ha superado el 13%, niveles no vistos en años recientes, y la curva de rendimientos está invertida, lo que refleja una alta prima de riesgo. En 2025, las colocaciones de TES de largo plazo alcanzaron $66 billones , la cifra más alta desde 2009. El servicio total de la deuda podría llegar a un récord de $190 billones en 2026, y solo el pago de intereses absorberá uno de cada tres pesos del recaudo tributario de ese año. El reporte académico advierte sobre un “efecto bola de nieve”, la menor confianza eleva las tasas, lo que aumenta el gasto en intereses y obliga a nuevas emisiones de deuda. Colombia también se ha desacoplado de la región, mientras sus bonos a 10 años rinden cerca de 12,71%, México paga 9%, Perú 6% y Chile 5,4%. Recientemente, MinHacienda realizó una operación de manejo de deuda para aliviar las fuertes obligaciones que enfrenta en 2027. La entidad intercambió TES UVR con vencimientos en 2027 y 2029 por títulos con plazos más largos, hasta 2031 y 2061, respectivamente, para mejorar el perfil de pagos y reducir el riesgo de refinanciación. Un fuerte dolor de cabeza es Ecopetrol , principal generadora de ingresos fiscales del país. La compañía enfrenta señalamientos de corrupción, dudas sobre su gobernanza y una caída sostenida en sus utilidades. En 2025, sus ingresos bajaron 10,2%, hasta 119,69 billones de pesos, mientras la utilidad neta se contrajo 39,5%, al pasar de 14,9 billones a 9,02 billones de pesos. Comparada con 2022, cuando Petro recibió la Presidencia, la caída en ganancias es de 73%. Entre los factores que explican este desplome están la baja cotización internacional del petróleo —el Brent cerró 2025 en 63,1 dólares por barril— y la revaluación del peso colombiano, que se fortaleció 13,22% frente al dólar en los últimos doce meses, según Bancolombia . En el primer trimestre de 2026 la tendencia no mejoró, los ingresos cayeron 8,7% y la utilidad neta bajó 7,7%, aunque el Ebitda creció 1,5% gracias a mejores márgenes en refinación. Además, su presidente, Ricardo Roa, ha sido muy cuestionado. Sin embargo, el presidente Petro lo respaldó públicamente, pese a ser llamado a juicio por la Fiscalía por presunto tráfico de influencias en la campaña presidencial de 2022, lo que generó críticas sobre injerencia política en la empresa. De la Espriella ya anunció que impulsará el fracking para mejorar los rendimientos financieros de la compañía, además de una reestructuración profunda que incluye una auditoría internacional. Este punto se refiere a la seguridad energética, el país ya depende del gas importado y podría empezar a quedarse sin petróleo en 2030 si no se toman las medidas adecuadas. Según el más reciente Informe de Recursos y Reservas (IRR 2025) de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), las reservas probadas de petróleo alcanzan apenas para 7,4 años, con un total de 2.020 millones de barriles. En gas natural la situación es más crítica: las reservas cayeron de 2.064 a 1.717 gigapiés cúbicos (medida del gas) entre 2024 y 2025, aunque la relación reservas-producción se mantuvo en 5,9 años. La Contraloría proyecta que el déficit de gas se mantenga este año y el petróleo comenzaría en 2030, justo durante el cuatrienio de De la Espriella. El país ya importa gas natural licuado para cubrir su déficit, y esa dependencia, que hoy alcanza el 32% del abastecimiento nacional, aumentará con la llegada de El Niño. En petróleo, por cada 100 barriles producidos en 2025 solo se repusieron 94, lo que confirma que la extracción supera a la reposición. Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas, fue enfática al señalar que “en los últimos cinco años se ha observado una caída de las reservas de gas probadas del 46% que debe asumirse como un urgente llamado a la acción”. Murgas explicó que el país no enfrenta una falta de recursos, sino la necesidad de acelerar el desarrollo de proyectos en tierra firme y costa afuera, y subrayó que “cuando el país enfrenta sequías, el gas natural es el aliado que permite respaldar la generación eléctrica”. Entérese: La hoja de ruta de De la Espriella para acelerar el crecimiento al 7% en Colombia

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