Volver a la edición
Nevaco Global
30 de junio de 2026

Los 7 dolores de cabeza económicos que Petro le deja a De la Espriella

Cargando análisis estratégico...

Abelardo de la Espriella heredará del actual mandato un déficit fiscal histórico, deuda pública con tasas que llegaron a alcanzar el 15%, reservas de petróleo y gas menguantes, y una crisis en Ecopetrol. Varios de esos temas requieren especial atención para evitar que empeoren.

El próximo 7 de agosto, Abelardo de la Espriella se posesionará como presidente de Colombia tras una de las elecciones más reñidas en la historia del país. El abogado, sin trayectoria política previa ni experiencia en administración pública, superó al candidato del continuismo, Iván Cepeda, con 12,9 millones de votos a su favor, resultado que el Pacto Histórico terminó finalmente por reconocer, tras un escrutinio sin mayores cambios.

Su triunfo marca un giro político significativo para Colombia, al pasar de la izquierda a la derecha más dura; y llega acompañado de gestos de respaldo internacional, entre ellos el del mandatario estadounidense Donald Trump, y de Javier Milei en Argentina.

Entérese: La derecha cierra filas con Abelardo de la Espriella y acelera el giro ideológico de Suramérica

Lo cierto es que el nuevo presidente electo debe pasar de las rimbombantes celebraciones y promociones a tomar su papel como el próximo jefe de Estado, pues hay serios problemas que el país enfrenta y requieren decisiones rápidas y concretas.

Varias de esos problemas son heredados de las decisiones —o de la falta de ellas— del gobierno saliente de Gustavo Petro. No se trata de asuntos menores, son crisis que ya están en marcha y que exigirán decisiones desde el primer mes de mandato. El panorama que enfrentará De la Espriella combina frentes económicos, energéticos, climáticos y empresariales que están interconectados.

EL COLOMBIANO identificó por lo menos siete puntos que deberá tratar el presidente electo, desde el futuro de los recursos del café, que afecta directamente a 550.000 familias cafeteras, hasta una crisis fiscal que centros de pensamiento como Anif ya califican como una verdadera “bomba de tiempo”. Por eso, la nueva administración deberá moverse con rapidez y precisión.

A esto se suma la inminente llegada de un fenómeno de El Niño que, según el Ideam, tiene una probabilidad superior al 95% de consolidarse y que podría alcanzar una intensidad comparable a los episodios más severos registrados desde 1950.

Lea más: De la Espriella anunció empalmes regionales y reveló apoyo de US$60 millones del BID

El cuadro se completa con una deuda pública cada vez más costosa, que ya consume uno de cada tres pesos del recaudo tributario en intereses; los problemas de gobernanza y la caída sostenida de utilidades en Ecopetrol, la principal fuente de ingresos del Estado; unas reservas de petróleo y gas que se agotan más rápido de lo que se reponen; y un crecimiento económico que, pese a no estar en decrecimiento, tampoco logra despegar del estancamiento.

La mayor parte de estos retos no son nuevos para quienes siguen de cerca la economía colombiana, pero la diferencia ahora es que todos convergen en el mismo punto del calendario, en el cambio de gobierno. Esa coincidencia obliga al equipo de Abelardo de la Espriella a definir, desde sus primeras semanas, prioridades claras entre lo urgente y lo estructural, sabiendo que el margen de maniobra fiscal es mínimo y que cualquier señal de indecisión podría costarle credibilidad ante los mercados internacionales, que ya mostraron suspicacia ante la gobernabilidad que pueda tener ese gobierno para ejecutar su plan de desarrollo con el Congreso dividido y un país “partido a la mitad”.

A continuación, un repaso detallado por los siete principales retos que Abelardo de la Espriella tendrá que resolver desde el 7 de agosto.

El primer reto es el bajo dinamismo económico. Es claro que la economía no ha podido despegar de pleno luego de la pandemia de 2020, más allá del rebote que hubo en 2021. Un informe de Eafit proyecta que el PIB crecerá alrededor de 2,3% en 2026, cifra que coincide con la última estimación del Fondo Monetario Internacional, que redujo en dos décimas su pronóstico previo. Ese nivel está muy por debajo del promedio histórico colombiano, de 3,9%.

El estudio advierte que el repunte observado en 2025 dependió en exceso del consumo privado y el gasto público, motores que tienen límites claros. Además, la tasa de inversión se mantiene por debajo del 18% del PIB, un nivel que, según los investigadores, hace imposible alcanzar crecimientos superiores a 2,5%. El informe concluye que “no hay crisis”, pero el crecimiento es “bajo y mal balanceado”, y advierte sobre el riesgo de caer en un escenario de estanflación si las expectativas de inflación se desanclan.

En el primer trimestre de 2026, el PIB creció 2,2%, impulsado por la administración pública y defensa, el comercio y la industria manufacturera, según el Dane. El Indicador de Seguimiento a la Economía registró en abril un crecimiento anual de 3,34%, con una leve desaceleración frente al 3,94% de marzo.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

El subsecretario litigante
heraldodemexico

El subsecretario litigante

El problema ahora radica en que hay pruebas de la injerencia del subsecretario, ya que al solicitar a los Tribunales dejar sin efectos las condenas en contra de Kio dejó una serie de rastros y pruebas

30 jun 2026