Morena llega al inicio del Proceso Electoral entre escándalos de gobernadores, el retiro de la visa estadounidense de algunos políticos y con un proceso interno calificado por la oposición como “campañas anticipadas”, aunque el oficialismo presenta otros datos.
En las últimas encuestas emitidas, la intención del voto pone a Morena como el partido “favorito”, dándole una ventaja “muy marcada” frente a sus oponentes. Incluso, varios sondeos dejan en último lugar al Partido Revolucionario Institucional (PRI), situación que genera mayor disgusto entre la oposición.
El próximo año se elegirán 17 gubernaturas, pese a que Morena mantiene el control de doce de ellas, el panorama para 2027 no pinta igual que los comicios anteriores, hay un factor importante que repercute en la imagen del partido: la ausencia pública de su fundador, Andrés Manuel López Obrador.
Aunque a nivel nacional, el electorado ve al partido oficialista como “el menos peor” y esto genera que encabece las encuestas, es claro que va en retroceso, tan solo en la intención del voto para diputaciones la encuesta Buendía & Márquez bajó al 48%, diez puntos menos que en 2025.
Sin embargo, un punto de ventaja que se ha convertido en una constante desde que Morena llegó a la presidencia en 2018, se centra en que la oposición no despega, por tanto, se han quedado atrás en la preferencia del electorado.
El disgusto de la ciudadanía en algunos estados surge a partir de los múltiples escándalos de sus gobernantes, donde Estados Unidos también juega un papel fundamental por los severos señalamientos “sin pruebas”, un hecho que ha sido señalado como “injerencia extranjera” por parte del gobierno federal.
Que Morena tenga el de mejor puntaje a nivel nacional no lo acerca a un gane total o mayoritario en los cargos a disputarse el 6 de junio de 2027.
El inicio del proceso interno hace unos meses es el claro ejemplo de cómo el guinda busca ganar tiempo ante la oposición, incluso, yendo en contra de los lineamientos electorales, pero con la certeza de que el Instituto Nacional Electoral (INE) se quedó estoico tras el adelanto de los partidos en las pre-precampañas.
La situación, ha valido críticas de la oposición, quienes secundaron al oficialismo para no quedarse en el olvido del electorado. Pero Ariadna Montiel y Citlalli Hernández —la dirigente nacional de Morena y la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, respectivamente— dieron un paso más 15 días antes del inicio del proceso electoral, catapultando su estrategia buscando parar los escándalos de otros morenistas.
A finales de agosto, se llevó a cabo en el World Trade Center (WTC) de Ciudad de México un evento donde el partido oficialista nombró a cinco de sus llamados Coordinadores Estatales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, figuras que a partir del 4 de enero de 2027 se convertirán en las y los candidatos, pero quienes llevan meses recorriendo los estados bajo la frase que también usa el gobierno federal “casa por casa”.
Ante la cisma que provocó el regreso y la posterior licencia del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, las líderes morenistas junto al Partido del Trabajo (PT) y el Verde Ecologista de México (PVEM) dieron a conocer el nombre de sus candidatos virtuales:
La segunda parte que incluye 12 nombramientos aún se mantiene en suspenso, ya que la dirigencia decidió aguardar y esperar a los siguientes meses. Cabe destacar que este anunció causó mayor disgusto y Movimiento Ciudadano (MC) denunció a Morena, sin mayor trascendencia.
Meses antes de que el proceso electoral diera inicio, el partido ha estado envuelto en diversos escándalos que involucran a gobernadores, pues la operación en materia de seguridad implementada por el gobierno de Donald Trump ya no solo apunta a los grupos del crimen organizado, sino a altos perfiles de políticos mexicanos, sin importar el cargo que ostentan.
Uno de los episodios más recientes es el de Andrés “Andy” Manuel López Beltrán, hijo del expresidente López Obrador, cuya visa estadounidense fue cancelada, quien acusó al secretario de estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau de haber estado detrás de la decisión.
El caso cimbró a Morena y llevó a que la presidenta Claudia Sheinbaum acusará al gobierno estadounidense de injerencia política, dándole mayor relevancia por tratarse del hijo del exmandatario y un alto perfil en las filas del partido que fundó el exmandatario tabasqueño.