La economía de El Salvador mejoró en sus indicadores fiscales durante 2025, mientras enfrenta nuevos desafíos en el primer trimestre de 2026. Según el último informe de la agencia inglesa de análisis financiero Emerging Finance (EMFI), el déficit fiscal (diferencia entre gastos e ingresos) del país se redujo de 2.5% del PIB en 2024 a 0.5% en 2025, acercando al gobierno de Nayib Bukele a su objetivo de equilibrio presupuestario. Esta mejora se atribuyó a un aumento de los ingresos fiscales y una reducción en el gasto corriente, sobresaliendo recortes en transferencias y consumo.
El documento de EMFI señala que el crecimiento de los ingresos públicos permitió al Ejecutivo mejorar su equilibrio fiscal en 2025, aunque advierte que el ritmo de ajuste se vio afectado en los primeros meses de 2026. El gasto corriente y el consumo público experimentaron un alza, lo que deterioró el superávit primario (cuando los ingresos son mayores que los gastos) de 1.1% del PIB (Producto Interno Bruto) en el primer trimestre de 2025 a 0.2% en el mismo periodo de 2026, llevando al saldo general de superávit a déficit. Esta tendencia introduce incertidumbre sobre la capacidad del gobierno para sostener la disciplina fiscal en un contexto de mayor presión política, de cara a un ciclo electoral cercano, dice la agencia.
Además, el análisis de EMFI actualizó su proyección de crecimiento económico para 2026, ajustándola de 3.2% a 3.0%. Asimismo, la estimación de inflación subió de 1.4% a 2.4%. El informe atribuye este ajuste a un entorno macroeconómico menos favorable y a la influencia de factores políticos internos. El informe detalla que El Salvador muestra una economía sujeta a riesgos derivados de la evolución de la demanda interna y de la dinámica regional.
El reporte también indica que la previsión del superávit primario para 2026 se revisó a la baja, desde 2.8% a 2.6% del PIB, y la estimación de déficit fiscal se amplió, de 1.3% a 1.8% del PIB. Estas cifras reflejan un escenario de menor margen fiscal, donde el equilibrio de las finanzas públicas dependerá de la contención del gasto y de la evolución de los ingresos tributarios.
La situación de la deuda pública permanece como un aspecto relevante del análisis de EMFI. El documento destaca que las métricas de solvencia del país siguen siendo débiles y que las necesidades de financiamiento se mantienen elevadas. No obstante, los eurobonos salvadoreños se negocian en sintonía con la mediana de los países con calificación “B-”. El informe mantiene la recomendación de conservar los eurobonos salvadoreños, pero indica que hay una postura de cautela entre los inversionistas internacionales ante el contexto de El Salvador.
En materia de reservas internacionales, el informe consigna que estas alcanzaron los USD 5,106 millones, el nivel más alto desde 2019, lo que equivale aproximadamente a 3.3 meses de importaciones. Esta posición fortalece la capacidad del país para atender compromisos externos de corto plazo y mitiga parte de los riesgos asociados a la volatilidad financiera global. El documento subraya que este nivel de reservas constituye un respaldo en el actual escenario regional.
En el ámbito de la inversión extranjera, el reporte de EMFI recoge que inversores estadounidenses han mostrado interés en sectores del país, como energía e infraestructura digital. Este interés coincide con el esfuerzo del gobierno de Nayib Bukele por atraer capital privado y diversificar la economía. El informe señala que “la llegada de nuevas inversiones podría favorecer el desempeño económico”, siempre que se mantengan condiciones de estabilidad y previsibilidad en el entorno de negocios.
El informe de EMFI concluye que la sostenibilidad de las finanzas públicas de El Salvador dependerá de la capacidad del Ejecutivo para contener el gasto, especialmente en un contexto de crecimiento más lento, inflación más alta y presiones políticas por el ciclo electoral.