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4 de octubre de 2026

El giro proeuropeo del británico Andy Burnham choca con la realidad

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Londres, 4 oct (EFE).- El giro que ha dado el primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, de apoyar una eventual vuelta a la Unión Europea (UE), algo que fundamenta en razones principalmente económicas, choca sin embargo con la realidad, pues abriría la puerta a un proceso complejo, lento y con gran incertidumbre política.

Durante el reciente congreso anual del Partido Laborista en Liverpool y en posteriores entrevistas, Burnham afirmó que el Brexit -ejecutado en 2020 tras el referéndum de 2016- ha causado "más daño que beneficio" y prometió hacer un análisis exhaustivo sobre la actual relación con el club europeo y las opciones de futuro para con la UE antes de finales de año, cuando se celebrará una cumbre británico-comunitaria.

Con menos de tres meses en el poder, el líder laborista abrió la puerta a incluir un nuevo referéndum -para volver o no a la UE- en el próximo manifiesto laborista de cara a las elecciones generales británicas, previstas para 2029.

Sin embargo, este ímpetu proeuropeo, planteado tal vez para atraer votantes laboristas o para dar al Reino Unido el impulso económico que le permita salir del profundo endeudamiento que tiene agarrotado su margen de actuación, presenta una realidad compleja, que amenaza con volver a abrir las heridas de las divisiones entre proeuropeos y euroescépticos.

El profesor de Derecho Europeo y Comparativo de la Universidad de Oxford Stefan Enchelmaier dijo a EFE que no es realista pensar que el Reino Unido pueda volver a unirse a la UE porque no será en ningún caso una decisión unilateral.

"Es una cuestión que requiere negociaciones prolongadas. Incluso en el caso de un país cuyas leyes e instituciones están muy alineadas con el acervo comunitario, es probable que estas negociaciones lleven años. Además, las negociaciones brindarían a los distintos Estados miembros numerosas oportunidades para practicar tácticas de presión", subrayó.

Entre esas tácticas, Enchelmaier planteó la posible exigencia de Grecia de obtener más subvenciones para el aceite de oliva o que Italia pida más fondos estructurales para el sur del país, mientras que en el caso de Francia, su influencia en la toma de decisiones, que aumentó con el Brexit, se verá mermada.

"Sin duda, el gobierno encabezado por Andy Burnham negociará de buena fe, pero ¿qué ocurrirá si el Partido Laborista pierde las próximas elecciones —o las siguientes— frente a los conservadores, por no hablar de (el ultraderechista) Reform UK? Es probable que ambos partidos abandonen las negociaciones o se preparen para un segundo Brexit al asumir el cargo", planteó el experto en derecho europeo.

Para Tim Bale, profesor de Políticas de la Universidad Queen Mary de Londres, un retorno no será fácil porque incluso los votantes abiertos a la idea "podrían mostrarse reticentes a reabrir la herida", y es posible que la UE no quiera recuperar a "un socio tan problemático", y "ciertamente no bajo las mismas condiciones de las que disfrutaba el Reino Unido antes de marcharse", una idea que fuentes diplomáticas europeas siempre recuerdan: en caso de un retorno, ya nada será igual.

Un eventual deseo por volver a la UE también dificultaría al Reino Unido obtener las concesiones que tenía mientras era miembro, como el rechazo a adoptar el euro para mantener la libra esterlina y la devolución parcial de las contribuciones al presupuesto de la UE.

Para Enchelmaier, la falta de crecimiento económico en el Reino Unido no es la única razón para plantear otro referéndum, pero es la más importante.

"Casi la mitad de todas las exportaciones británicas se destinaban a los demás Estados miembros (comunitarios). Aunque la cifra ha descendido, lo más relevante es que la composición del comercio exterior británico ha cambiado. Las pequeñas y medianas empresas se han ido retirando progresivamente de la actividad exportadora, ya que la carga burocrática les resulta insostenible", dijo el experto.

"Las grandes empresas han compensado en parte esta situación manteniendo o incluso aumentando su volumen de exportación. Sin embargo, estas empresas no constituyen el elemento más dinámico e innovador de la economía británica, ni son las que generan el mayor número de nuevos empleos", explicó.

La razón no económica más importante para una vuelta a la UE es el peso que el Reino Unido sigue teniendo en los asuntos mundiales, ya que actualmente, el Estado británico y Francia son las únicas potencias militares creíbles entre los países europeos, según Enchelmaier.

En cuanto al electorado, el experto Tim Bale cree que existe una mayoría a favor del retorno, aunque surgirán algunas inquietudes sobre aspectos como la moneda única y la libre circulación de personas. EFE

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