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Nevaco Global
18 de octubre de 2026

Dian confirmó que Fundación Luz y Sonrisas de la primera dama Ana Lucía Pineda cuenta con toda su documentación en regla

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La Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) confirmó que la Fundación Colombia Luz y Sonrisas está habilitada para recibir donaciones y pertenece al Régimen Tributario Especial, luego de los cuestionamientos sobre la procedencia y el manejo de los recursos recolectados para atender a las personas afectadas por el terremoto del 10 de agosto.

La organización fue creada por la primera dama, Ana Lucía Pineda, y presentó un informe sobre las donaciones privadas que recibió entre el 7 de julio y el 16 de octubre de 2026, y en medio de varios señalamientos por congresistas de oposición y el caricaturista Julio César González Quiceno, más conocido como Matador.

Según el documento oficial que emitió el viernes 16 de octubre, la fundación con su balance, canalizó $54.589.523.791 para ayuda humanitaria y proyectos de reconstrucción en las zonas impactadas por el sismo.

Mientras tanto, la Dian señaló en un comunicado emitido el martes 13 de octubre de 2026 que la fundación tiene vigente su Registro Único Tributario (RUT) y que figura dentro del Régimen Tributario Especial (RTE).

La entidad indicó que las versiones que aseguraban que Colombia Luz y Sonrisas no tenía reconocimiento ante la administración tributaria o que no pertenecía a ese esquema “no corresponden a su situación jurídica actual”.

La precisión de la autoridad tributaria se produjo después de que surgieran inquietudes sobre la habilitación de la organización para recaudar recursos destinados a los damnificados, tras un informe por parte de Noticias Uno.

Al respecto, desde la agencia tributaria se sostuvo que una entidad sin ánimo de lucro constituida legalmente puede recibir donaciones para desarrollar su objeto social, incluso si no está inscrita en el Régimen Tributario Especial.

Sin embargo, la Dian hizo hincapié en su comunicado en que la pertenencia al RTE tiene una diferencia relevante para los aportantes. Las entidades que forman parte de ese régimen pueden expedir certificados que permiten a quienes realizan las donaciones acceder a los beneficios tributarios establecidos por la legislación.

En el caso de Fundación Colombia Luz y Sonrisas, la Dian avaló ambas condiciones: puede recibir recursos privados y se encuentra incorporada al régimen especial.

La organización, por su parte, afirmó que esa situación “reafirma su compromiso con el cumplimiento de las obligaciones tributarias, la transparencia institucional y la responsabilidad en el desarrollo de su labor social”.

El informe indica que el 81% de los aportes fue entregado por el Grupo Gilinski. La entidad sostuvo que los recursos tienen como fin atender las necesidades derivadas de la emergencia y financiar proyectos para recuperar infraestructura educativa, sanitaria y habitacional en las áreas afectadas.

La fundación señaló que no ha recibido ni administrado recursos públicos, e informó que los gastos administrativos registrados en el periodo ascendieron a $11.916.639.

El balance de la organización destacó que la administración de los aportes está sujeta a los compromisos definidos con los donantes y al seguimiento de cada iniciativa que recibe financiación.

La información financiera forma parte de la rendición de cuentas presentada por Ana Lucía Pineda, que incluyó el detalle de la ayuda humanitaria entregada en una primera fase y las obras proyectadas para los meses siguientes.

La fundación informó que movilizó 5.652,2 toneladas de ayuda humanitaria y atendió a más de 48.000 personas en 80 municipios durante las primeras acciones tras el terremoto.

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Las de mayor tamaño alcanzan los 37,5 metros de altura y 20 metros de ancho, aunque la compañía también trabaja en sistemas más reducidos para buques de menor porte. Se fabrican combinando acero naval y materiales compuestos de resina reforzada con fibra de vidrio, similares a los utilizados para fabricar palas de aerogeneradores. «Estos materiales permiten combinar resistencia y durabilidad frente a las exigentes condiciones del entorno marino, manteniendo un peso adecuado», apunta Miriam Lorenzo. Desde Galicia WindWaves lleva a cabo toda la operativa industrial. «Fabricamos tanto los componentes metálicos como los elementos de materiales compuestos en la planta de As Somozas. Y el ensamblaje e integración se realiza en las instalaciones portuarias de Ferrol y Punta Langosteira». Las velas se instalan sobre la cubierta del barco y funcionan de forma muy parecida a las alas de un avión: aprovechan la fuerza del viento para generar empuje y permiten disminuir la potencia que debe aportar el motor principal. Son velas que destacan por su capacidad de adaptación. «Cada una está formada por tres elementos aerodinámicos cuya posición y orientación se ajustan automáticamente en función del viento y de las condiciones de navegación para aprovecharlo de la forma más eficiente. Estos elementos se pueden plegar para compactar la vela y el conjunto puede abatirse sobre la cubierta cuando sea necesario, por ejemplo, durante determinadas operaciones en puerto, ante condiciones de viento desfavorables o para superar restricciones de altura», destaca Lorenzo. Como referencia, una de estas velas de 37,5 metros de altura tiene un ahorro medio de unas 1,5 toneladas de combustible y 4,7 de toneladas de CO2 por día en rutas mundiales. 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