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Nevaco Global
12 de septiembre de 2026

�Hacia d�nde va el petr�leo?

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La escalada del conflicto en Oriente Pr�ximo, con ataques a infraestructuras energ�ticas, acent�a el temor a interrupciones en el suministro y presiona el crudo al alza, a pesar de que la demanda empieza a encogerse por los altos precios.

Las guerras se sabe cu�ndo empiezan, pero no cu�ndo ni c�mo acaban, pero es evidente que sus consecuencias se sufren durante y despu�s del conflicto. La decisi�n de la Administraci�n Trump, arrastrada en buena medida por Israel, de agitar el avispero de Oriente Pr�ximo desencadenando una guerra en Ir�n sin una estrategia clara de salida, ha provocado un se�smo geopol�tico en la regi�n, especialmente sensible para la actividad econ�mica mundial por su peso en los flujos energ�ticos internacionales.

La guerra, que seg�n Trump, apenas iba a durar unas pocas semanas, va camino de cumplir su s�ptimo mes, y el propio presidente estadounidense parece asumir ya que el conflicto, enquistado y escalando, se prolongar� varios meses m�s. Las consecuencias son ya tan tangibles como onerosas. Los precios del petr�leo y del gas natural se han disparado, encareciendo los combustibles, los insumos de la industria y, con ellos, los costes de producci�n y venta de los bienes, resucitando el fantasma inflacionario de crisis pasadas, lo que a su vez ha llevado a los bancos centrales, entre ellos el BCE, a volver a endurecer sus pol�ticas monetarias. La propia instituci�n que preside Christine Lagarde alert� el jueves de que espera que la inflaci�n se mantenga alta "durante un periodo prolongado".

Con este complicado tel�n de fondo, prever la evoluci�n del precio del crudo en las pr�ximas semanas o meses no es tarea f�cil para los expertos ante la confluencia de m�ltiples factores, de fuerzas que ejercen a veces tracci�n en sentidos opuestos y de la densa niebla que cubre el horizonte de la guerra, cuya resoluci�n es crucial para una eventual y progresiva normalizaci�n del mercado. Pero la inmensa mayor�a coincide en que si el conflicto se recrudece y se prolonga la cotizaci�n del crudo seguir� subiendo, pudiendo dispararse hasta los 120 d�lares por barril, como vaticina Goldman Sachs, o incluso llegar a los 150 d�lares, como ha advertido Bank of America (BofA) en el supuesto de que las infraestructuras de la regi�n sufran mayores da�os.

La cotizaci�n del Brent se tom� ayer un respiro tras cinco jornadas consecutivas en ascenso y se relaj� hasta el entorno de los 104-105 d�lares por barril frente a los 107,6 a los que cerr� la v�spera, aunque en el transcurso del jueves lleg� a rebasar los 109 d�lares. Todo apunta a un alto en el camino para digerir el ascenso y consolidar las cotas actuales antes de reemprender la escalada. Desde el estallido de la guerra y aun con la correcci�n de ayer, el precio del crudo es hoy m�s de un 40% m�s caro que entonces. Solo en lo que va de septiembre sube un 15%.

Pero en el mercado petrolero, como en la mayor�a de �mbitos, no todo es negro o blanco. Entre ambos colores hay una gama de grises y matices que pueden influir en la evoluci�n de los precios. Entre esos factores sobresale la demanda, que empieza a mostrar s�ntomas de debilidad, lo que no es irrelevante para los precios en un contexto de estrechamiento de la oferta por efecto de la guerra (bloqueo de Ormuz, da�os en la capacidad productiva de los pa�ses del Golfo, golpe a la exportaciones energ�ticas...). Todo apunta, por ejemplo, a que China est� frenando sus importaciones de petr�leo debido a los altos precios.

El �ltimo informe de la Agencia Internacional de la Energ�a (AIE), publicado ayer, estima que la demanda mundial de petr�leo se hundir� en 2,5 millones de barriles diarios este a�o por culpa del conflicto y de su impacto sobre los precios. Ese dato supone un ajuste a la baja de 0,94 millones de barriles respecto al mes anterior.

El enfriamiento de la demanda deber�a tener efectos bals�micos sobre los precios, pero en un escenario tan complejo como el actual entran en juego muchos factores. De un lado, la paulatina reducci�n de la oferta tras casi siete meses de interrupciones del tr�fico petrolero en Ormuz, estrecho por el que antes de la guerra circulaba el 20% del crudo mundial, y los da�os causados por el conflicto en infraestructuras energ�ticas de la regi�n. Unos da�os que se han agudizado tras los ataques de los rebeldes hut�es del Yemen a intereses petroleros de Arabia Saud�, segundo mayor productor de oro negro tras EEUU y principal exportador mundial. Tanto su extracci�n como sus ventas se hundieron en agosto (un 23% su producci�n) ante las agresiones y el bloqueo de sus principales rutas de exportaci�n. La AIE prev� que la producci�n mundial de crudo en 2026 sea de 100,6 millones de barriles diarios, 200.000 menos que en su previsi�n anterior.

De otro lado, el mercado se resiente de la ca�da de las reservas y del agotamiento de la capacidad de refino, con instalaciones que ya operan al l�mite. Seg�n la AIE, los inventarios mundiales de crudo cayeron en otros 95 millones de barriles en agosto, disparando a 507 millones de barriles la retirada acumulada de reservas desde febrero. Mientras, las refiner�as registraron en agosto un m�ximo estacional de 81,4 millones de barriles diarios, 960.000 barriles m�s que en julio, pero, seg�n la AIE, la actividad mundial de refino caer� en 2,6 millones de barriles este a�o.

El quid de la cuesti�n sigue siendo la duraci�n de la guerra. Cuanto m�s se prolongue, mayor ser� el riesgo de que la actual crisis energ�tica no sea solo un grave problema de precios, sino tambi�n de suministro. De momento, son muchas las econom�as que ya han buscado alternativas y, de hecho, la AIE prev� que la demanda mundial de carb�n crezca un 1,2% este a�o, hasta auparse a la cifra r�cord de 8.940 millones de toneladas.

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