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De las 900.000 toneladas de residuos de prendas que se generan en el pa�s anualmente s�lo un 13% se recoge de forma separada. El sector reclama capacidad industrial para abordar el posconsumo a gran escala.
Espa�a es referente en reciclaje en materiales como el vidrio, adelantada a los objetivos europeos con una tasa del 72%. En cambio, el reciclaje del textil se ha atascado desde los inicios a pesar de ser un problema creciente por la alta generaci�n de residuos.
Se calcula que cada a�o se generan en Espa�a entre 900.000 y 1.000.000 de toneladas de residuos textiles, lo que equivale a 19 kilos por persona al a�o, lo que supone aproximadamente a unas 60 prendas. El problema es que de la mayor parte de esos residuos, el 87%, acaba en vertedero y s�lo un 12,9% se recoge de forma separada.
Estos datos proceden del �ltimo informe de Moda re-, que gestiona todos los contenedores de C�ritas, y es el principal operador ya que concentra el 42% de la recogida total; seguido por la Asociaci�n espa�ola de recuperadores de econom�a social y solidaria (Aeress) (19%) y Humana (16%).
Noema Paniagua, directora general de Moda re-, opina que la baja tasa de reciclaje se explica por tres razones. La primera, por un factor cultural. En Espa�a "se ha percibido m�s como una donaci�n puntual que como un residuo que debe gestionarse". El segundo factor es de infraestructura: "Para que la ciudadan�a separe bien, tiene que tener cerca puntos de recogida accesibles, estables, bien identificados y gestionados por operadores autorizados".
Adem�s hay un tercer elemento fundamental: no basta con recoger m�s ropa si no somos capaces de dar una salida adecuada a todo lo que se recoge. "Una parte podr� reutilizarse en tiendas de segunda mano o mediante entrega social, otra parte podr� prepararse para reciclaje, pero tambi�n hay un volumen creciente de prendas de baja calidad, mezclas de fibras o producto muy deteriorado que hoy tiene salidas muy limitadas".
El sistema espa�ol se ha apoyado hist�ricamente en entidades de econom�a social que funcionan como operadores especializados que hacen la recogida, clasificaci�n, reutilizaci�n y preparaci�n para el reciclaje. El propio borrador de Real Decreto de gesti�n de residuos textiles y calzado, actualmente en fase TRIS de la Comisi�n Europea, reconoce que han sido decisivos para crear infraestructura antes incluso de que la obligaci�n europea estuviera plenamente desplegada.
En 2024, �ltimo a�o con datos, las tiendas de segunda mano vinculadas a entidades de econom�a social alcanzaron los 346 establecimientos, frente a los 246 registrados en 2021. De ellas, m�s del 42% pertenecen a la red de C�ritas/Moda re-.
Adem�s de las entidades sociales, los grandes grupos de moda est�n dando pasos. Inditex, Mango y El Corte Ingl�s, entre otros, formaron el Scrap Re-Viste para dar respuesta a la normativa de responsabilidad ampliada del productor.
En general, el sector lleva a�os impulsando la circularidad con la recogida de ropa usada en tienda, colecciones con materiales reciclados, iniciativas de segunda mano, recompra o alquiler, y est� haciendo un esfuerzo creciente en ecodise�o, trazabilidad, e inversi�n en start up para transformar residuos en fibras que pueda volver a incorporar a sus prendas.
Pero, como explica Marga de Rossello, socia de Sostenibilidad y Cambio Clim�tico en PwC, "la sensaci�n es que, buena parte del esfuerzo sigue concentrado en preparar el cambio regulatorio m�s que en haber resuelto el cuello de botella industrial". La clave regulatoria, a�ade, "est� en la RAP (Responsabilidad Ampliada del Productor) textil".
La Ley 7/2022 de residuos para una econom�a circular ya oblig� a separar el residuo textil antes de finales de 2024 y el Ministerio para la Transici�n Ecol�gica sigue trabajando en el Real Decreto que ordenar� la financiaci�n, la trazabilidad y los objetivos del sistema. La l�gica es que quien pone producto en el mercado asuma el coste de recogerlo y gestionarlo al final de su vida �til, con incentivos al ecodise�o. En la pr�ctica, a�ade De Rossello, "esto deber�a acelerar dos cosas a la vez: una mejor recogida y un incentivo creciente para dise�ar prendas m�s duraderas, reciclables y menos intensivas en residuo no recuperable". Pero el gran cuello de botella es qu� hacer despu�s con ese volumen en capacidad industrial para clasificaci�n avanzada y reciclaje fibra a fibra y posconsumo a escala. "Sin clasificaci�n avanzada, reciclaje fibra a fibra y salida comercial para la materia recuperada, la circularidad avanza, pero no escala", a�ade De Rossello.
El reto ya no es explicar por qu� el textil debe reciclarse, sino desplegar un sistema viable, homog�neo y financieramente s�lido.
A esto se suma que hist�ricamente ha existido cierta desconfianza o desconocimiento por la presencia de contenedores y agentes fraudulentos. Aunque, a�n no existe una cifra contrastada y homog�nea que permita decir qu� porcentaje termina en contenedores fraudulentos.