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Nevaco Global
8 de julio de 2026

Con producción de petróleo y gas en niveles récord, el sector hidrocarburos presenta proyectos de inversión al RIGI por casi u$s 100.000 millones

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La industria del petróleo y el gas atraviesa un momento histórico en la Argentina. Los datos de mayo de 2026 confirman un doble récord histórico de producción, con el petróleo y el gas no convencional de Vaca Muerta como protagonistas excluyentes, y un flujo de inversiones presentadas y canalizadas a través del RIGI que ya alcanzan los u$s 90.297 millones, monto que, distribuido en siete años, equivale cada año a cerca del 11% de la inversión anual de la economía argentina.

La producción de petróleo perforó en mayo, por primera vez en la historia, la barrera de los 900 mil barriles diarios (903 mil), un nivel nunca alcanzado en los casi 140 años transcurridos desde que la Compañía Mendocina de Petróleo de Carlos Fader extrajo los primeros barriles del país, allá por 1887. El hito no llegó de repente o por azar: la industria crece sostenidamente desde hace años, y los récords históricos mensuales de producción se convierten en costumbre. Para dimensionar mejor el momento actual hay que remontarse a 1998, cuando la producción petrolera tocó los 847 mil barriles diarios e inició una caída que parecía no tener fin: hacia 2017 el país extraía menos de 500 mil barriles por día, producto del declive natural de la producción en las cuencas convencionales, comprometiendo el suministro interno. Desde entonces, en menos de una década, la producción prácticamente se duplicó, y aquel techo que había resistido casi tres décadas quedó definitivamente atrás.

El gas natural exhibe una dinámica igualmente auspiciosa: la producción llegó a los 155,7 millones de metros cúbicos diarios y dejó atrás el récord anual de 143,9 millones que databa de 2004. Tras años de declive y de creciente dependencia de las importaciones, la Argentina se encamina a consolidar el autoabastecimiento y a convertirse en un exportador relevante de energía a nivel global, con el gas natural licuado (GNL) como gran horizonte.

Detrás de estos récords hay un factor decisivo: el desarrollo del no convencional. La producción de petróleo no convencional en mayo alcanzó los 626 mil barriles diarios y ya explica cerca del 70% del total nacional. A comienzos de 2019 apenas rondaba los 85 mil barriles diarios, lo que implica que se multiplicó por más de siete en poco más de siete años. Vaca Muerta dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad y en el corazón productivo de la industria energética argentina.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) se consolidó como el gran canalizador de este ciclo inversor. Entre proyectos aprobados y en evaluación, las presentaciones vinculadas al Oil & Gas totalizan u$s 90.297 millones. Distribuido en siete años, ese monto representa un flujo anual significativo, equivalente a cerca del 11% de la inversión anual de la economía argentina.

Los proyectos ya aprobados suman u$s 24.438 millones a la fecha, encabezados por el desarrollo de GNL de Southern Energy (SESA) por u$s 15.156 millones en Río Negro, el proyecto productivo Rincón de Aranda de Pampa Energía por u$s 4522 millones en Neuquén, y el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), de YPF, PAE, Pampa y Vista, por u$s 2900 millones. A ellos se agregan otros u$s 65.859 millones en proyectos en evaluación al 30 de junio, entre los que sobresalen LLL Oil de YPF (u$s 25.000 millones), El Trapial de Chevron (u$s 13.800 millones) y Bajo del Choique-La Invernada de Pluspetrol (u$s 12.240 millones), con epicentro en Neuquén y proyección sobre Río Negro, La Pampa y Chubut.

El cronograma de inversión comprometido refuerza el optimismo: los desembolsos previstos promedian u$s 12.900 millones anuales a lo largo de siete años, con una concentración inicial de unos u$s 18.000 millones por año en los primeros tres. Se trata de un flujo sostenido de capital sin precedentes para el sector, con impacto directo sobre la actividad, el empleo y las cuentas externas.

El panorama internacional de precios, siempre volátiles, puede acelerar o retrasar el crecimiento del sector. En el mismo sentido, la consolidación de la estabilidad macroeconómica y de la regulación sectorial pro-inversión también ayudará a un desarrollo más dinámico de Vaca Muerta. En cualquier caso, más lento o más rápido, la expansión de la industria petrolera con base en Neuquén es un proceso prácticamente que parece irreversible.

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