La negociación más complicada en 37 años
La buena noticia de este primer encuentro es que hay señales para creer que habrá renovación; la mala, es que no sabemos si estas rondas negociadoras
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Representantes de las organizaciones agrarias tiran naranjas al suelo en protesta por la entrada de fruta de terceros países, en febrero del 2024. / Mediterráneo
Durante años la naranja de Castellón fue la reina indiscutible en los supermercados europeos. No había familia de Francia, Bélgica, Alemania o Polonia que no tuviera en su cocina varias piezas de fruta cultivadas en la Comunitat Valenciana. Y aunque hoy los cítricos españoles continúan siendo muy apreciados por los consumidores de los Veintisiete, la realidad es que cada año Europa importa más cantidad de naranjas de terceros países y en esta campaña se ha batido un nuevo récord.
De septiembre de 2025 a marzo de este año la UE compró 1.154.570 toneladas de cítricos de terceros países, la cifra más alta desde que hay registros, y un 4,8% más que en el mismo periodo de la campaña anterior, según estadísticas del Ministerio de Agricultura.
Esas algo más de 1,15 millones de toneladas de naranjas y mandarinas suponen un incremento en volumen de 52.924 toneladas respecto a la campaña anterior y de 63.395 respecto a la media de las últimas cinco (+5,8%) y, además, viene acompañada de una marca también sin precedentes: Europa desembolsó por toda esta fruta 1.212 millones de euros, un 11 % más que en la referencia anterior y un 22,4% sobre las últimas cinco temporadas. Y otro apunte más: el mayor aumento se ha producido en el segmento de las mandarinas y clementinas y durante esta campaña la UE ha adquirido un 29% más que en la temporada 2024-25.
Los datos muestran a las claras como los cítricos foráneos se comen a los de Castellón y hay dos países que en los últimos años han disparado sus envíos. El primero es Sudáfrica, que ha pasado de las 179.414 toneladas entre septiembre de 2016 y marzo del 2017 a las 436.149 de esta campaña. Egipto también ha multiplicado sus exportaciones y en los últimos meses ha vendido 190.653 toneladas de fruta, un 9,4% más que la media de las últimas cinco campañas.
A las organizaciones agrarias estos datos no les pillan de sorpresa. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) advertía recientemente de una «alarmante sustitución» y reclamó a Bruselas la revisión de los tratados comerciales con Sudáfrica, Egipto, Turquía, Marruecos y Mercosur. "Bruselas ha puesto en marcha una estrategia comercial diseñada para sustituir los cítricos -y otros productos agrícolas y ganaderos- producidos en Europa por otros provenientes de países terceros, con el objetivo de venderles a cambio otros bienes industriales y de servicios", denuncia Cristóbal Aguado, presidente de AVA que critica que la Comisión "impone una burocracia asfixiante y exigencias cada vez más draconianas a la producción europea, con el falso pretexto del ecologismo radical, que suben los costes de producción y, al mismo tiempo, abre las puertas de Europa a importaciones que son más competitivas porque no tienen que cumplir esos mismos estándares de seguridad alimentaria y medioambiente".
Aguado insiste en que las politica comercial de la UE "ni es libre mercado, ni es importar para complementar lo nuestro, sino que significa sustituirnos y sacrificarnos, aunque Europa ponga en riesgo su autosuficiencia alimentaria”, advierte.
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El dato llega después de un primer trimestre flojo y muestra que la economía todavía conserva capacidad de reacción