Un barco de transporte de gas natural licuado en una planta de Enagás. / Enagás.
España se lanza a garantizar la seguridad de suministro de gas natural durante años, exprimiendo aún más su amplia red de plantas regasificadoras, las que reciben y envían el gas en barco. Enagás, el gestor de sistema gasista español y de la red de gasoductos, acaba de cerrar una subasta a muy largo plazo de descargas en las plantas del país a lo largo de los próximos quince años.
El grupo ha organizado durante el mes de junio una ‘macrosubasta’ de slots de descarga de barcos en las regasificadoras para realizarlos entre octubre de 2026 y septiembre de 2041. El resultado ha sido la asignación formal de un total 189 slots adicionales para la descarga de gas natural licuado (GNL) a compañías energéticas nacionales e internacionales, según confirman fuentes de la compañía. La demanda en el concurso fue enorme y se presentaron 364 solicitudes para el total de 207 derechos horarios ofertados, lo que muestra el interés del sector energético por seguir operando a largo plazo con el GNL en el mercado español.
Tras la subasta, Enagás cuenta ya con contratos cerrados que garantizan la descarga en las instalaciones nacionales de un total de 2.251 barcos metaneros hasta 2041 y España se confirma como uno de los grandes ‘hubs’ internacionales de llegada y reexportación de gas natural a otros países. Esos más de dos millares de buques metaneros sirven para garantizar aproximadamente la mitad del todo el suministro nacional. Enagás seguirá completando la contratación de llegadas de barcos para descargar GNL en las plantas regasificadoras con las continuas subastas mensuales que organiza y las próximas pujas anuales.
El gestor gasista subraya que las operaciones comprometidas por las compañías energéticas demuestran el “carácter estructural de este demanda” y “evidencia claramente que el sector apuesta por el sistema gasista español como infraestructura clave a largo plazo”. No obstante, España aún tiene margen para elevar aún más la avalancha de barcos. Y es que en las últimas subastas anuales organizadas por Enagás han sido contratatados el cien por cien de los ‘slots’ ofertas para los próximos 13 años, pero la compañía de momento ha colocado sólo el 89% de la capacidad subastada para 2040 y 2041.
España consiguió durante lo peor de la anterior crisis energética sacar partido de sus plantas para convertirse en una pieza clave del tablero gasista continental. En mitad del terremoto geopolítico y económico provocado por la invasión militar rusa sobre Ucrania y de la sacudida histórica en el sistema energético europeo, el sistema gasista español se erigió en un gran centro continental de recepción y reventa de gas natural licuado, el que se transporta congelado en buques, hasta alcanzar máximos históricos. La actividad de las empresas energéticas de compra y reventa de gas a través de España se ha normalizado con el fin de la crisis energética, pero el resultado de las subastas de Enagás muestra que el negocio está garantizado durante la próxima década y media.
La clave por la que España ha conseguido convertirse en un gran centro global de reventa de gas es su amplia red de plantas regasificadoras -que concentra un 33% de la capacidad de regasificación de toda la Unión Europea y un 44% del almacenamiento de GNL del continente- y a sus conexiones por gasoductos con Europa. España tiene una cartera de proveedores internacionales muy diversificada, con una quincena de países de origen. El principal suministrador, con en torno a un tercio del total de importaciones, es Argelia, que proporciona el gas natural casi en su totalidad por tubo, por gasoducto. Los otros dos tercios de las llegadas de gas al país lo hacen por barco, con Estados Unidos como mayor proveedor de GNL.