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Nevaco Global
16 de julio de 2026

El FMI concluye que la Eurozona corre el riesgo de sufrir estanflación

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FILED - 28 July 2025, Belgium, Brussels: Three flags of the European Union fly in front of the Berlaymont building in Brussels, the seat of the European Commission. Ukraine must accelerate reforms if it is to meet its self-imposed goal of completing the EU accession process by the end of 2028, according to a draft of the EU enlargement report seen by dpa and expected to be presented on Tuesday. Photo: Alicia Windzio/dpa / Alicia Windzio / Alicia Windzio/dpa

Los efectos de la guerra entre EEUU, Israel e Irán, que acumula ya cerca de 140 días de duración, ha debilitado las perspectivas de la Eurozona, que ya arrastraba una tasa de crecimiento relativamente modesta en los últimos años. Así lo ha concluido un análisis elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre los efectos del conflicto en la zona Euro.

“Tras un periodo de crecimiento alineado con el potencial y con la inflación controlada, las perspectivas de la Eurozona se han debilitado. Entre los efectos de la guerra en Oriente Medio destacan un debilitamiento de la confianza, condiciones financieras más restrictivas y presiones inflacionistas”, resume el organismo presidido por Kristalina Georgieva.

Teniendo en cuenta estos factores, la entidad con sede en Washington prevé que el crecimiento de la Eurozona —toda la Unión Europea (UE) excepto Dinamarca, Hungría, Polonia, República Checa, Rumania y Suecia—, sea del 0,9% en 2026 y del 1,2% en 2027 —0,5 y 0,2 puntos porcentuales por debajo de las estimaciones anteriores a la guerra—, mientras que la inflación general se situará, según las previsiones, en el 2,9% en 2026 y en el 2,3% en 2027.

Las proyecciones de crecimiento quedan por debajo de países como EEUU, cuyo crecimiento el FMI estima en el 2,3% en 2026 y en el 2,2% en 2027, y aún más lejos de cohetes económicos como China, que crecerá un 4,6% en 2026 y un 4,1% en 2027, o India, que lo hará al 6,4% este año y al 6,7% el siguiente.

Más allá de las grandes cifras, el FMI alerta de que los riesgos se inclinan “hacia un crecimiento más débil y una mayor inflación”, lo que generaría el temido fenómeno macroeconómico conocido como estanflación. “Una recuperación más lenta del suministro energético mundial frenaría el crecimiento y elevaría aún más la inflación, al tiempo que una caída de la confianza o tensiones financieras podrían debilitar la demanda”, subraya el organismo.

Al mismo tiempo, el Fondo menciona que un posible recrudecimiento de la guerra de Ucrania, o nuevas perturbaciones derivadas de los aranceles o políticas comerciales hostiles, podrían “lastrar la actividad de forma más intensa o durante más tiempo de lo previsto”. La receta del FMI es simple sobre el papel. “Se necesita una respuesta política cuidadosamente calibrada para gestionar las consecuencias macroeconómicas de la crisis actual”, concluyen los expertos.

La prioridad inmediata para Europa —opinan— es “mantener ancladas las expectativas de inflación y amortiguar el impacto de la crisis dentro del margen de maniobra fiscal disponible”. “Estos esfuerzos deben ser coherentes con la agenda estructural a largo plazo destinada a reforzar la seguridad energética, la resiliencia económica y el potencial de crecimiento de Europa”, apunta el organismo”, sostiene el informe.

El FMI tiene también recomendaciones acerca de la política monetaria que debe seguir la Eurozona. Cabe destacar que la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, dirigió anteriormente el FMI. “Los expertos coincidieron en respaldar una política monetaria basada en los datos, bien comunicada y centrada en mantener los precios estables y las expectativas de inflación ancladas. “La comunicación de la política monetaria, respaldada por el análisis continuado de escenarios, podría ayudar a orientar las expectativas de incertidumbre”, considera el organismo.

En otro orden, los miembros de la institución coincidieron en que la forma más eficaz de reforzar el crecimiento de la Eurozona sigue siendo “la profundización del mercado único”. El FMI ha reconocido los recientes esfuerzos de las autoridades en Bruselas por eliminar barreras transfronterizas, pero reclaman medidas adicionales para mejorar la movilidad laboral y la preparación para afrontar la revolución de la inteligencia artificial, en la que Europa va un paso por detrás de EEUU y China.

En cuanto al euro digital, una de las mayores apuestas conjuntas de la Comisión Europea y el BCE por digitalizar los pagos y dejar de depender de proveedores de pagos extranjeros, el FMI reconoce que podría tratarse de una medida efectiva, potenciando “la integración financiera”. Por último, las stablecoins —criptomonedas vinculadas a monedas clásicas, como el dólar—, categoría a la que pertenece el euro digital, “requieren un seguimiento continuo, así como una sólida cooperación y regulación transfronterizas en materia de supervisión”, concluye el FMI.

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