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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, saluda al primer ministro australiano, Anthony AlbaneseEFE
Corresponsal en Bruselas
18 sep. 2026 - 04:30
«Canadá y la Unión Europea somos fuertes por separado, pero juntos somos mucho más fuertes», afirmó el primer ministro de Canadá, Mark Carney, este jueves como respuesta al ofrecimiento que le hizo el día anterior la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, de convertirse en «miembro asociado de la Unión Europea».
El estatus de «miembro asociado» es nuevo en la Unión Europea. De hecho, es algo que todavía está por construir. El nombre «es una cuestión que compete a Europa, lo que importa es el contenido», explicó Carney. De hecho, no solo hay que construirlo, sino que, más allá de las ocurrencias de Von der Leyen, tiene que ser aprobado por los Veintisiete en su totalidad.
Hasta ahora, Canadá era uno de los países con más cercanía a la Unión Europea por su Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) y la colaboración en materia de seguridad y defensa a través del programa comunitario SAFE que permite la compra de material militar canadiense en las mismas condiciones que si fuera europeo.
Por eso, la creación de la figura de «miembro asociado» supone un paso más en ese acercamiento entre el país norteamericano y la Unión Europea. Y, visto el éxito que tuvo la propuesta de Von der Leyen entre los estados miembros cuando el primer ministro de Canadá llegó a la sesión del Parlamento Europeo que se celebra en Estrasburgo (Francia), es un paso que se ve con buenos ojos y podría suponer una apertura más allá de la propia Canadá.
De hecho, la misma presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, definió el estatuto propuesto como una tercera vía entre la plena adhesión a la UE y el estatus de país candidato, lo que da a entender no solo que ve con buenos ojos la posibilidad, sino que ya conocía la iniciativa de la Comisión Europea.
«Hay países con los que queremos profundizar nuestra relación», señaló Metsola. «No tengo ninguna duda de que incluirá a unos países y de que otros llamarán a nuestra puerta... En estos tiempos de incertidumbre, tener amigos importa», aseguró en declaraciones a Euronews.
Y esa «incertidumbre» a la que se refiere la presidenta del Parlamento Europeo no es otra, por un lado, que, visto lo visto en los últimos años, nunca se sabe cuándo va a surgir el conflicto internacional, como ha pasado con la guerra de Ucrania, la guerra en Gaza o el conflicto de Oriente Medio. Los tres estallaron de un día para otro sin que nadie lo esperara.
Y, por otro lado, tampoco es demasiado predecible la reacción de algunos mandatarios. De hecho, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no tardó ni 12 horas tras el anuncio de la «membresía asociada» de Canadá para saltar y amenazar con nuevos aranceles tanto a Canadá como a la Unión Europea.
Aranceles que se han convertido en un clásico de las amenazas estadounidenses, pero que, al mismo tiempo, nunca se sabe cuándo van a saltar. Lo hicieron por Groenlandia, por lo que consideraba falta de apoyo a su guerra en Oriente Medio y ahora al acuerdo entre Canadá y la Unión Europea.
Por eso la Unión Europea busca alejarse cada vez más de Donald Trump y crear nuevos mercados y asociaciones que le resten dependencia de EE.UU. y de China quien, por cierto, también amenazó con tomar «represalias» a cuenta del programa 'Made in Europe' de aceleración industrial europea ya que la considera «un castigo y trata a las empresas chinas de forma discriminatoria», según el ministro de Comercio y Economía chino, Suo Peng.
De ahí que hasta la propia Roberta Metsola se atreviera a vaticinar que países tan alejados geográficamente de Europa como Australia y Nueva Zelanda podrían ser los próximos a ser invitados a convertirse en «miembros asociados» de la Unión Europea.
Porque más allá de los miles de kilómetros que los separan físicamente, Metsola los considera «afines», y también Australia sufre las amenazas de incrementos arancelarios de Estados Unidos. De hecho, tan solo hace una semana que el presidente estadounidense amenazó al país de nuestras antípodas por la regulación de las redes sociales.