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27 de junio de 2026

La vasca Tubos Reunidos se hunde pese a la ayuda del Gobierno, mientras Aitor Esteban estropea la relación del PNV con el Ibex

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Madrid

27 jun. 2026 - 04:20

Exteriores de la sede de Tubos Reunidos en Amurrio, Álava.Iñaki Berasaluce - Europa Press

El pasado 23 de junio, hace tan solo cuatro días, saltaba la noticia de la intermediación del PNV en el rescate de 112,8 millones de euros de la empresa vasca Tubos Reunidos y el posterior pago de 114.950 euros al grupo Hirurok, en el que estarían la fontanera del PSOE Leire Díez, el ex presidente de la SEPI, Vicente Fernández, y Antxon Alonso, socio del ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán, todo ello según un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

El presidente del PNV, Aitor Esteban, se ha apresurado a decir que no han hecho nada malo en este asunto: «Claro que hemos tenido preocupación desde las propias instituciones, desde el Gobierno, desde la Consejería y también desde el partido, y nos hemos reunido con responsables de Tubos Reunidos o con responsables gubernamentales. Hemos hecho acciones en el Parlamento español, en el Parlamento Vasco, etcétera. Es lo que corresponde a una organización política que se precie», ha dicho.

El PNV no sabe qué hay en concreto de relación con la trama de Leire Díez

«Lo que nadie nos dice es exactamente qué hay en concreto de relación con la trama Leire Díez y qué es lo ilegal que se ha hecho. Absolutamente nada, porque es que no se ha hecho nada», añade. Por ello, el PNV no tiene «ninguna preocupación» al respecto. A su entender, lo que hay es «ganas de mezclar nuestro nombre con algo con lo que no tenemos relación». «Esa trama particular en relación a Tubos Reunidos no tiene que nada que ver con lo que hemos hecho nosotros», ha insistido Aitor Esteban.

El Debate ha podido saber que su predecesor en la presidencia del PNV, Andoni Ortuzar, sostiene una opinión parecida.

De lo que no hay duda, en cualquier caso, es de que la ayuda ha servido para poco a Tubos Reunidos. La compañía se declaró el 5 de mayo en concurso de acreedores por sus tensiones de tesorería, agudizadas por la paralización de la actividad en su planta de Amurrio, que han llevado a la sociedad a una situación de insolvencia inminente. «El consejo de administración venía trabajando en un plan de viabilidad para garantizar la continuidad del grupo. Sin embargo, las premisas necesarias para dicho plan no se han podido cumplir, destacando la falta de una entrada relevante de caja», señalan.

El rescate no ha bastado, y la situación es muy complicada en este emblema de la industria vasca que empezó a andar en el año 1892 y que cuenta con 1.300 empleados. Las cifras de su último año completo, 2024, reflejan unas ventas de 324 millones de euros, un 39 % menos que en el año anterior, y las del primer semestre de 2025 muestran un comportamiento desfavorable. Se debe, en buena medida, a los aranceles de Estados Unidos, en donde la compañía tiene el 41 % de sus ventas, y a la incertidumbre propiciada por los conflictos bélicos. Como consecuencia, la cartera de pedidos ha caído en un 26 % respecto al cierre de 2024.

La situación está tensa, y el sindicato principal en la compañía, el nacionalista ELA, culpa a la dirección de la insolvencia por haber incurrido en 2008 en «una deuda de 170 millones de euros para retribuir a sus accionistas». La central sindical asegura que esos recursos «no se destinaron a la modernización industrial ni al crecimiento del negocio», por lo que el endeudamiento generado «acabó convirtiéndose en una carga financiera que ha lastrado a la compañía durante años».

El PNV ya no es lo que era, y la relación de Aitor Esteban con el Ibex 35 es prácticamente inexistente

Ni el PNV, con su supuesta influencia en el ámbito empresarial, va a conseguir salvar esta empresa, y está por ver que lo logre con Talgo, aquel capricho que se le metió entre ceja y ceja y que al final logró que cayera en manos vascas a final de 2025. En diciembre la sede social volvió a Álava, el mismo lugar en el que había estado ubicada en su origen, en el año 1942.

El PNV ya no es el que era, y entre otras cosas se nota en su presidencia. El anterior líder, Andoni Ortuzar, tenía una relación impecable con las empresas del Ibex, pero en el caso del líder actual, Aitor Esteban, es inexistente. Un pequeño ejemplo de este alejamiento del mundo empresarial se produjo el pasado verano. Aitor Esteban no quiso ir al encuentro anual de Cerveceros de España con los empresarios del sector, al que nunca había faltado el presidente del PNV cuando era invitado. Habrá que ver si va este verano.

Su relación también es muy mala con Imanol Pradales, el lehendakari del Gobierno Vasco, porque Esteban acumula todo el poder interno del partido e intenta meter baza en el Gobierno, cuando Gobierno y partido siempre se habían mantenido independientes, con un equilibrio entre las familias del PNV.

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