Gerson Arias, investigador de la Fundación Ideas para la Paz, analiza si este precedente abre la puerta a operaciones similares contra el ELN en Colombia y qué puede pasar con sus estructuras en la frontera.
Al menos 19 muertos dejó el bombardeo del Ejército venezolano contra un campamento del ELN en el estado fronterizo de Apure. El ataque, ejecutado con helicópteros artillados y drones, habría contado con apoyo de inteligencia de Estados Unidos, cuyos agentes habrían participado en la identificación y ubicación del objetivo.
Fue un golpe inédito contra una guerrilla que durante años encontró en territorio venezolano una retaguardia para sus estructuras armadas y sus principales mandos.
La organización Fundaredes, que tiene presencia en la zona fronteriza, reportó inicialmente nueve muertos por el bombardeo ejecutado durante la madrugada del viernes contra un campamento del ELN en el estado venezolano de Apure.
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Sin embargo, el balance aumentó a 19 víctimas mortales después de que otros diez cuerpos fueran trasladados el sábado a San Fernando, capital del estado.
Así lo confirmó a periodistas locales Juan Francisco García, coordinador de la organización, quien precisó que los primeros nueve cadáveres llegaron el viernes y los otros diez al día siguiente.
El ataque se habría ejecutado con helicópteros artillados y drones contra el campamento, ubicado en una zona boscosa al suroeste de Apure.
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La magnitud de la ofensiva quedó reflejada en imágenes difundidas por Fundaredes. En un video compartido por la organización se observan varios cuerpos tendidos en el suelo, árboles derribados y los restos de lo que sería la infraestructura del campamento atacado.
El bombardeo ocurrió cerca del caserío Buena Vista del Meta, una población de aproximadamente mil habitantes que limita con el departamento colombiano de Vichada, en el oriente del país.
Los cuerpos fueron trasladados inicialmente a Puerto Páez, a unos 150 kilómetros del lugar de la ofensiva. Una vez suceden los hechos, los cuerpos fueron llevados a la morgue de San Fernando, ubicada a unos 500 kilómetros del sitio del bombardeo, y finalmente sepultados en un cementerio del municipio de Camaguán, en el vecino estado de Guárico.
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Para Gerson Arias, investigador de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), el alcance de lo ocurrido en esta operación debe analizarse a partir de la importancia estratégica que Venezuela ha tenido para el ELN y de las consecuencias que puede traer para su funcionamiento una modificación de las condiciones políticas y militares en ese país.
En diálogo con EL COLOMBIANO, el investigador advierte que la nueva coyuntura puede obligar a la guerrilla a reorganizar sus estructuras, proteger a sus principales comandantes y replantear su presencia en ambos lados de la frontera.