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Nevaco Global
4 de noviembre de 2026

"Esto ha sido todo": las midterms marcan un punto de inflexi�n en el trumpismo y el inicio de la campa�a presidencial de 2028

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El fin de las legislativas abren oficiosamente la carrera por la Casa Blanca, con el universo MAGA agrietado y sus principales figuras tomando posiciones

Termina por fin la largu�sima, car�sima y extenuante campa�a electoral de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos y empieza oficiosamente la campa�a electoral para las presidenciales de 2028. El ciclo pol�tico estadounidense es perpetuo, insoportable. Los congresistas se juegan su esca�o cada dos a�os, pero para poder conservarlo tienen que ganar unas primarias antes. As� que se pasan el 80% de su d�a a d�a haciendo campa�a. Los senadores tienen seis a�os, as� que disponen de algo m�s de margen. Pero para los presidentes y aspirantes no hay pr�cticamente ni un segundo de respiro. Y el pistoletazo de salida ha sonado ya.

Las midterms, con r�cord de gasto en anuncios y r�cord de participaci�n anticipada, con 57 millones de votos, son important�simas por muchas razones. Porque pueden dar el control de las dos c�maras del Congreso a los dem�cratas. Porque de aqu� salen miles de nombramientos en legislaturas estatales, tribunales supremos, puestos de gobernadores. Porque han sido las m�s caras de la historia. Pero, sobre todo, porque han sido un plebiscito sobre Donald Trump. No s�lo sobre su Gobierno, su gesti�n econ�mica o sobre la corrupci�n (el tema m�s importante para muchos votantes seg�n varias encuestas), sino sobre su futuro y el del movimiento MAGA.

En casi todas las legislativas, el partido del presidente que ocupa la Casa Blanca sufre un desgaste y paga un precio, y las encuestas anticipaban uno muy severo. La gran pregunta esta semana es si es un precio lo suficientemente alto como para convertir a Trump de verdad en un pato cojo, la expresi�n que se usa en el mundo anglosaj�n para un presidente al final de su segundo mandato, sin opciones de repetir, cuando parece inevitablemente destinado a hacerse rico vendiendo sus memorias, jugar al golf y dar algunas charlas.

El problema es que Trump no es como los dem�s. Ya es millonario, ya juega al golf todas las semanas y est� claro que no va a renunciar a seguir hablando. La diferencia principal con sus predecesores, sin embargo, va m�s all�. En Estados Unidos no hay partidos pol�ticos como en Europa, pero Trump ha convertido al Partido Republicano en algo muy parecido, bajo su control y el de su familia (su nuera es una de las copresidentas). �l y su c�rculo m�s cercano deciden los nombramientos por todo el pa�s. Y el l�der castiga con dureza a quienes no son lo suficientemente leales o entusiastas. Los senadores y congresistas, nacionales o estatales, a los que puso en la diana por plantarle cara perdieron todos en primarias internas. Y el escenario base para muchos es que, incluso si se retira en 2028, y est� por ver qu� intenta, tratar� de seguir manteniendo el control desde Mar-a-Lago.

Sin embargo, ahora parte del juego cambia. Trump ha convertido las midterms en un refer�ndum sobre �l, su popularidad y su capacidad de movilizar. Y Estados Unidos se pregunta estas semanas si estamos ante el punto de inflexi�n del movimiento MAGA, muy tocado en el �ltimo a�o. Steve Bannon, el que fue el gur� principal de Trump en 2016, prev� una "guerra civil" dentro del mundo Make America Great Again por las consecuencias de estas elecciones legislativas y la guerra de Ir�n. Muchas figuras important�simas en la �ltima d�cada, como Tucker Carlson, han roto p�blicamente con el presidente y denuncian su deriva, especialmente en pol�tica exterior. Varios de los m�s furibundos defensores que ten�a en las redes sociales o en la C�mara Baja del Congreso le han declarado la guerra.

Hay sin duda una sensaci�n de final de ciclo. Dentro del universo MAGA hay frustraci�n y cada vez m�s dicen en voz alta que se ha perdido una oportunidad hist�rica, una ocasi�n que aparece s�lo una vez cada varias generaciones. Trump hab�a logrado aglutinar una coalici�n imposible entre los hombres m�s ricos del mundo, las figuras m�s importantes del mundo tecnol�gico, los evangelistas, parte del movimiento libertario, los rednecks, los adeptos a las conspiraciones, los insurreccionistas, los agotados de lo woke, los enfadados por la gesti�n de las fronteras, los hundidos por la inflaci�n, los m�s irritados por las cuestiones identitarias y las guerras culturales. Tambi�n los que simplemente se cansaron de la pol�tica tradicional y se divert�an con el presidente m�s extravagante de la �poca contempor�nea. Hasta los latinos se pusieron de su parte. Pero esa coalici�n no parece que haya resistido bien la guerra de Ir�n, los delirios de grandeza, la corrupci�n desaforada, el enriquecimiento de Trump y su familia y los aranceles.

Con el pa�s enfurecido por los precios, Trump ha dedicado sus m�tines finales a hablar obsesivamente del culo o la belleza de sus senadores o futbolistas profesionales. Dedic� la jornada del lunes a hablar de su piscina reflectante frente al monumento a Lincoln. O se enroc� diciendo que "le importaba un carajo" las quejas de quienes lamentan el coste del gasoil porque el pa�s y sus amigos del petr�leo est�n ganando millones.

Fox News es la cadena favorita del presidente. Ayer mismo llam� por la ma�ana en directo a un programa y estuvo casi cinco minutos hablando sin interrupci�n. Es el canal de cable m�s visto en Estados Unidos, pero sus �ndices de audiencia han ca�do dr�sticamente en las �ltimas semanas, lo que ha generado elucubraciones sobre el des�nimo de la audiencia, casi totalmente republicana. El descenso interanual de la audiencia es tan brusco, casi un 20%, que el responsable m�ximo, Lachlan Murdoch, tuvo que abordarlo este lunes en la presentaci�n de resultados trimestrales, asegurando que era por el "cansancio de los espectadores" ante el ciclo pol�tico.

En las �ltimas horas, el ex director del FBI en Chicago ha acusado a la Administraci�n Trump de presionarlo para que investigara a los opositores pol�ticos del presidente y de convertirlo en un "chivo expiatorio" despu�s de que fracasara un importante caso federal contra los manifestantes anti-ICE. Es probable que muchos m�s sigan sus pasos si los dem�cratas recuperan el Congreso y pueden empezar investigaciones que estos dos a�os eran imposibles. En los podcasts y streamings de los principales influencers conservadores se habla de ir a la c�rcel, investigaciones y de la necesidad de indultos. El propio Trump lo dej� caer de nuevo el lunes, en una entrevista en The New York Post, al decir que estaba barajando perdones masivos preventivos para algunos de sus principales colaboradores o figuras como Elon Musk. "Lo har�a si fuera necesario, claro. Ni siquiera lo pensar�a. Lo har�a. Lo hice por los del 6 de enero", dijo en referencia a los 1.500 condenados por el asalto al Capitolio a los que perdon� en su primer d�a de Gobierno.

Otro s�ntoma de que las cosas no van como Trump querr�a es que ha dejado de coger el tel�fono a los periodistas. Tras los primeros bombardeos en Ir�n, en febrero, el presidente introdujo una novedad medi�tica: decenas de minientrevistas diarias. Daba igual qui�n le llamara y que su tel�fono circulara mucho: respond�a durante tres o cuatro minutos. Ahora, esos mismos interlocutores dicen que lleva semanas sin responder a sus intentos. S�ntomas de un cambio de ciclo, de era, o los proleg�menos de algo m�s oscuro.

El lunes se hizo viral una entrevista al gobernador saliente de Florida, Ron DeSantis, uno de los que suena como posible aspirante en 2028. Fue rival de Trump en el pasado, pero ambos se reconciliaron m�s o menos. Pero ayer marc� claramente distancias, diciendo que los republicanos deber�an dejar de culpar a Joe Biden del precio de la gasolina y asumir abiertamente que es culpa de la guerra de Ir�n. Tambi�n critic� nombramientos importantes de Trump, como el de la ya cesada Kristi Noem. Algo que antes hubiera sido impensable.

Una encuesta de la Universidad de Massachusetts Amherst, publicada en septiembre, detect� una ca�da de nueve puntos en la proporci�n de republicanos que se identificaban con MAGA respecto a marzo, del 77% al 68%. Sin �l, puede ganar los republicanos, pero no puede haber un movimiento como el vivido durante los �ltimos dos lustros. No hay reemplazo posible para algo as�.

El domingo por la noche, en Kansas, despu�s de 30 m�tines en 32 d�as seguidos, Trump sac� su lado m�s melanc�lico. "Llevamos 11 a�os haciendo esto, y nunca ha habido nada igual, y probablemente nunca lo habr�. Nunca habr� tanta gente. Nunca habr� la misma sensaci�n (...) Lo doy por concluido esta noche. Esto ha sido todo", cerr�. Hablaba de la campa�a. O quiz�s no.

@Macuno #1CerrarAyer 3 de Noviembre? Pero si son todav�a las 11 de la noche! Bueno, hombre, entiendo que esto est� destinado adem�s de a la edici�n digital, a la edici�n en papel. Y que, adem�s, lo va a leer mucha m�s gente el d�a 4 que el d�a 3.

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