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Nevaco Global
21 de junio de 2026

Cuenta atrás para la caída de la verja de Gibraltar, el «muro de Berlín» del sur de Europa

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Christian tenía 6 años cuando Franco cerró Gibraltar el 8 de junio de 1969. La frontera separó a su madre y a su tía, dos hermanas muy unidas. «Hablaban a través de la verja como si fuera el muro de Berlín», recuerda. La primera ... vez que Jenique, profesora de 48 años, cruzó a España para ver a su familia tuvo que coger un ferry a Tánger (Marruecos) y de ahí, otro a Algeciras. Un familiar de Manolo tuvo que echarse al mar para llegar a nado a territorio español con la Guardia Civil disparando tiros al agua para ir a visitar a un padre enfermo que estaba a punto de morirse. «Lo que se ha sufrido con esa frontera cerrada... Todavía hay heridas abiertas», cuenta.

Estos son solo tres de los muchos testimonios de los miles de gibraltareños que fueron producto del cerrojo a la frontera terrestre con España bajo mandato del régimen franquista —duró 13 años hasta que el socialista Felipe González lo levantó en el primer Consejo de Ministros que presidió en 1982— y que ahora celebran su derribo, que se consumará, a más tardar, el próximo 15 de julio. Esta es la fecha tope fijada para la entrada en vigor del tratado que la Unión Europea (UE) y Gibraltar, con la aprobación de España, sellaron en junio del año pasado para que la colonia británica de poco más de 40.000 habitantes se considere como un territorio asociado al espacio Schengen gracias a la aceptación, por parte de Reino Unido, del principal escollo, que era la necesidad de que la policía española controlara las llegadas de viajeros a Gibraltar por aire y por mar.

Su entrada en vigencia será, eso sí, provisional, dado que posteriormente habrá de recibir un doble aval de Europa —una ratificación del Consejo Europeo y del Pleno de Estrasburgo— y luz verde por parte del Parlamento británico, aunque, a priori, superará ambos trámites sin sobresaltos.

De suprimir el paso fronterizo a acuerdos sobre fiscalidad o corrupción: los detalles del pacto

La solución acordada supondrá en apenas un mes —sino antes, ya que la firma del acuerdo, anunciada por Bruselas para el día 13, podría producirse incluso antes, según traslada el Ejecutivo gibraltareño— la eliminación de todos los controles fronterizos entre Gibraltar y el territorio español, puesto que este enclave británico de ultramar de apenas 7 kilómetros cuadrados (de lo que, aproximadamente, 3 han sido ganados al mar en el último medio siglo) pasará a considerarse, a estos efectos, como una extensión del espacio comunitario. A cambio, las autoridades británicas aceptan que se instaure un doble control para las los pasajeros que lleguen desde el mismo Reino Unido u otro lugar fuera de la UE, uno por la policía española y un segundo por la británica.

De este modo, se implementará la libre circulación de personas y mercancías que beneficiará a los aproximadamente 15.000 trabajadores transfronterizos que cruzan diariamente, así como un marco de cooperación fiscal (productos como la joyería, el alcohol y el tabaco, actualmente gravados al 3%, habrán de equipararse en tres años hasta llegar al 18%, aunque a partir de septiembre empezarán con un 15%). Y, como no podía ser de otro modo, se producirá la desaparición física de la icónica verja, cuyas labores de derribo ya están en marcha.

Se elimina el paso fronterizo terrestre, pero habrá un doble control para todos los pasajeros que lleguen por mar y aire, uno por la policía española y un segundo por la británica

Los operarios llevan tiempo centrados en la instalación de andamios, en horario de 21.00 a 06.00 horas, de cara al desmontaje contrarreloj de las marquesinas aduaneras a ambos lados. De hecho, a falta de 20 días para la entrada en vigor del tratado, a partir de cierta hora ya ni siquiera chequean las entradas y salidas del Peñón e incluso hay ya escáneres de documentos apagados. El resto de la jornada, la revisión de pasaportes y/o documentos de identidad, tal y como ha podido comprobar ABC de primera mano, es meramente testimonial. «Yo no me lo llego a creer. Esto se supone que lo iban a quitar hace años», comenta uno de los agentes, que duda de que todo este listo para el día 15.

Según trasladan fuentes del equipo del ministro principal de Gibraltar, Fabian Picado, está previsto que entre hoy y el miércoles 24 desaparezca por completo el grueso de la infraestructura (garitas, columnas, techos e incluso algunos edificios). La idea, añaden, es que el día 15 no haya ni rastro de la que ha sido la última frontera de la Europa continental. Tampoco se colocará una placa en recordatorio. «No va a haber un Checkpoint Charlie como el de Berlín», dejan claro a la vez que adelantan que sobre la mesa ya están los planes del rediseño de la entrada al Peñón y que va a quedar «muy 'british'». «Hemos comprado 20 cabinas telefónicas rojas y 20 'black cabs' (los tradicionales taxis negros de Londres)», avanzan. Del lado español, eso sí, está previsto que se se levante un nuevo espacio para Policía Nacional y Guardia Civil una vez derribado el paso fronterizo.

Ante el silencio del Gobierno de Sánchez, la Administración Picardo confirma que habrá ceremonia, pero no detalla cuándo ni cómo se organizarán los fastos. Aún está todo por hacer. «Queremos que sea un momento cultural y simbólico, no político, que represente la unión de las dos culturas, la gibraltareña y la española», exponen voces internas de la misma. Está pendiente de organizar aún también la lista de invitados por parte de los cuatro gobiernos —comunitario, británico, español y gibraltareño—. «Se ha especulado con que Pedro Sánchez quiere venir, pero que hay que cuadrar agendas», señalan. Aunque no es está descartada la asistencia del presidente, todo apunta a que será el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, el que acuda en representación del Ejecutivo de España dada su buena relación tanto personal como profesional con el propio Picardo. «Podemos presumir de tener la mejor relación que ha habido en la historia entre ambos gobiernos», confesaba recientemente el dirigente gibraltareño, que en octubre, tras quince años en el cargo, oficializará su salida, en conversación con medios españoles, entre ellos, este diario.

«Se ha hecho un gran trabajo. Era muy difícil llegar a un acuerdo sin tocar el tema de la soberanía. Debemos estar satisfechos», festeja Loren Periáñez, portavoz del Grupo Transfronterizo, la asociación de sindicatos y patronales del Campo de Gibraltar y el Peñón fundada hace 15 años para hacer frente al endurecimiento de la postura del Gobierno español respecto a este enclave británico y los controles en la frontera practicados por el entonces responsable de Exteriores, el popular José María García-Margallo, ahora firme detractor de la caída de la verja. Entre broma y broma, hay quien dice que el que fuera ministro de Mariano Rajoy entre los años 2011 y 2016 es considerado, tanto del lado Ejecutivo socialista de Picardo como por empresas y agentes sociales, una de las «tres pandemias» que ha asolado la nación en los últimos años junto con el Covid y el Brexit.

En este sentido, Periáñez pide no confundir el deseo de que no exista una frontera con querer que haya un cambio de soberanía en la roca. De hecho, las dos únicas veces que la colonia sacó las urnas a la calle para decidir en referéndum sobre su autodeterminación, en 1967 y 2002, ganó el 'sí' masivo a Londres. «La soberanía ni nos va ni nos viene. Nos da igual, esto es convivencia». Un sentir compartido en la calle. «Gibraltar es huérfano de madre y padre. A Reino Unido le importa un rábano y a España, también. Estamos los dos el uno para el otro, no nos queda otra», afirma Amy, gibraltareña de padre y madre republicanos exiliados en la dictadura. «De Despeñaperros para arriba intentan generar un mal rollo que no hay. Lo que hay es vecindad, 'quid procuo' y respeto», defiende otra ciudadana del Peñón, que, en la actualidad basa su economía en actividades como el 'bunkering', las apuestas online, el turismo y los servicios financieros.

«La historia demuestra que la opresión y el divorcio no traen nada más que odio, y no queremos volver a eso»

Secretario del Grupo Transfronterizo y líder de CC.OO. Campo de Gibraltar

«La historia demuestra que la opresión y el divorcio no traen nada más que odio, y no queremos volver a eso. El matrimonio es dedicación, tiempo y convivencia. Y la relación ha mejorado. Ahora mismo tenemos algo mejor de lo que nunca hemos tenido. No se trata solo de lo que va a pasar económicamente, sino de relaciones personales. Desde Madrid y desde Bruselas se ve muy distinto a como se vive aquí, en el Campo de Gibraltar», añade a este respecto Manolo Triano, secretario del Grupo Transfronterizo y líder de Comisiones Obrera para el área de Campo de Gibraltar.

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