El agricultor de soja David Schacht comenzó la nueva cosecha con la certeza de que habrá una merma en sus ingresos por el elevado precio del diésel y los fertilizantes en Estados Unidos. Esto no ha cambiado su apoyo al Partido Republicano del presidente Donald Trump.
Pero aún así, admite a la AFP: "Voté por Trump y esto te hace apretar los dientes. Uno se pregunta, ¿qué está haciendo?", dice.
Ha sido un año difícil para agricultores como Schacht, que constituyen un apoyo crucial para los republicanos que buscan mantener el control del Congreso en las legislativas de noviembre.
Schacht, de 69 años, y su esposa Lisa de 67 viven en Ohio, donde se libra una de las batallas por escaños claves en el Senado y la Cámara de Representantes, pese a la victoria de Trump por un margen de dos dígitos en 2024 en ese estado.
El aumento de los precios aprieta el bolsillo de los votantes. En el campo, el costo del diésel se ha disparado más de un 67% desde febrero. Con ese combustible operan las cosechadoras.
Este mes los agricultores empiezan a cosechar soja, maíz y otros cultivos. Según Schacht, algunos fertilizantes que necesita para la próxima temporada de siembra han duplicado su precio.
Esta alza está asociada a la guerra en Oriente Medio. Irán mantiene un férreo control sobre el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el tránsito mundial de energía y fertilizantes.
Teherán impuso el bloqueo en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel que mataron al líder supremo iraní cuando el conflicto estalló el 28 de febrero.
Schacht cree que muchos agricultores que apoyan a Trump "seguirán en la misma línea" y apoyarán a los republicanos.
"No voy a cambiar", sostiene, aunque reconoce que la gente está cada vez más "tensa" porque no se esperaba lo que está ocurriendo.
Pese a los esfuerzos de Estados Unidos por asegurarse de que Irán no tenga armas atómicas, entre ellos los bombardeos contra instalaciones nucleares a mediados de 2025, "esto sigue y sigue", dice Schacht.
Los precios de los productos agrícolas han subido alrededor de un 20% este año, un aumento mucho menor que el de los combustibles y los fertilizantes.
"Simplemente tenemos que afrontar el golpe. No voy a dejar el cultivo abandonado en el campo", añade.
Su esposa Lisa dijo a la AFP que los agricultores que apoyan a los republicanos tienen motivos más allá de la economía.
"Siguen firmemente convencidos de que 'Make America Great Again' (Hacer grande a Estados Unidos otra vez) no es solo un eslogan", afirma.