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Nevaco Global
7 de junio de 2026

Pese a las “condiciones turbulentas”, las empresas rusas dicen estar “dispuestas a invertir” en Cuba

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Madrid/Mientras Cuba encadena una de las peores semanas para sus relaciones comerciales internacionales en décadas, Rusia ha aprovechado el Foro Económico Internacional de San Petersburgo (Spief 2026) para reafirmar que seguirá apostando por La Habana.

Durante el diálogo empresarial “Rusia-Cuba: cooperación en condiciones turbulentas. Inversión, turismo, tecnologías”, celebrado el pasado 4 de junio en el marco del Spief 2026, el viceprimer ministro ruso Dmitri Chernishenko declaró que “a pesar de la presión externa, las empresas rusas siguen ampliando su presencia en Cuba y están dispuestas a invertir en proyectos a largo plazo”.

El funcionario aseguró que alrededor de 90 empresas rusas están interesadas en exportar a Cuba productos cárnicos, lácteos y pesqueros, además de participar en proyectos vinculados al procesamiento de trigo y la producción agroalimentaria. También ofreció cooperación en tecnologías de la información, ciberseguridad, telemedicina y automatización empresarial.

Estas declaraciones llegan en un momento crítico para la economía cubana, después de la escalada de sanciones impuestas por Washington a empresas extranjeras que tuvieran vínculos con el Gobierno cubano. En los últimos días, casi la totalidad de las hoteleras vinculadas con Gaesa han cancelado operaciones en la Isla. Las sanciones han alcanzado a compañías extranjeras con presencia en otros sectores estratégicos como la minería, entre ellas la canadiense Sherritt International y la australiana Antilles Gold.

Sin embargo, el viceprimer ministro cubano y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, presentó este escenario como una oportunidad para Moscú.

“Muchos competidores internacionales no quieren hacerlo, lo que abre una ventana para Rusia”, aseguró Pérez-Oliva en San Petersburgo. El sobrino nieto de Raúl y Fidel Castro sostuvo además que Cuba es el país de América Latina y el Caribe “donde las empresas rusas pueden desarrollar de manera plena y con total confianza sus actividades”, una invitación a que Moscú aumente su presencia económica en la Isla.

En el área de las refinerías, el funcionario cubano destacó que La Habana ofrece ventajas específicas a los inversionistas rusos, incluyendo la autorización para vender combustible de forma directa y beneficios tributarios vinculados a esa actividad.

Además de los proyectos energéticos, durante el foro se discutieron oportunidades en turismo, transporte, minería, infraestructuras, industria agroalimentaria y nuevas formas de cooperación farmacéutica. Chernishenko anunció incluso la firma de un memorando para el desarrollo conjunto de vacunas contra enfermedades oncológicas.

Al margen del foro, la directora del Comité Ruso de Cooperación con Latinoamérica y vicepresidenta del Consejo Empresarial Rusia-Cuba, Tatiana Mashkova, defendió que Rusia debería aprovechar plenamente las oportunidades disponibles en el contexto de su cooperación en la salud con Cuba.

“Verdaderamente este es un campo desaprovechado todavía, y esto es muy malo por nuestra parte. Es una vergüenza que todavía no aprovechamos plenamente las experiencias de Cuba y las tecnologías cubanas”, declaró Mashkova a la agencia Sputnik.

Según la directora, Cuba dispone de tecnologías y medicamentos innovadores, pero carece de los recursos necesarios para producirlos a gran escala, por lo que abogó por trasladar parte de esa producción a Rusia mediante proyectos conjuntos de fabricación farmacéutica.

“Hay que actuar rápido y de una forma muy eficaz. Hay que asentar la producción de los fármacos cubanos aquí. Eso será una tarea importante no solo para Rusia y Cuba, sino para toda la humanidad”, aseguró.

Moscú parece dispuesto a ocupar espacios que otros actores están abandonando. La profundización de los vínculos quedó reflejada ya en abril, cuando la comisión intergubernamental ruso-cubana anunció proyectos de inversión superiores a los 1.000 millones de dólares y autorizó a empresas rusas a participar en la gestión de instalaciones industriales en la Isla.

Las cifras reales de inversión siguen muy por debajo de esos compromisos y no alcanzan a paliar la severa crisis que atraviesa la Isla, pero en medio del creciente aislamiento de Cuba, Rusia continúa considerando La Habana como un aliado estratégico en su proyección internacional, una relación que remite inevitablemente a los años de mayor cercanía entre ambos países durante la Guerra Fría.

Agredida por su esposo, Lisney Cárdenas agonizó ocho horas en Camagüey

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