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SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El economista Haivanjoe NG Cortiñas cuestionó hoy la política del Gobierno dominicano hacia el sector arrocero, al considerar que eliminó medidas de protección a la producción nacional sin prever suficientes recursos para respaldar a los agricultores.
El también secretario de Asuntos Económicos del partido opositor Fuerza del Pueblo (FP) señaló que el Poder Ejecutivo derogó el Decreto 693-24 mediante el 635-26, antes de presentar al Congreso Nacional el proyecto de Presupuesto General del Estado para 2027.
A juicio del economista, esa secuencia evidencia una contradicción entre la decisión de retirar el resguardo arancelario al cereal y los recursos destinados a apoyar la actividad productiva.
NG Cortiñas afirmó que el proyecto presupuestario contempla apenas 35 millones de pesos (unos 577 mil dólares) para el sector arrocero, cantidad que consideró insuficiente para compensar los posibles efectos de una mayor apertura a las importaciones estadounidenses.
El dirigente sostuvo que el Gobierno debió incluir partidas de inversión o mecanismos de apoyo para amortiguar el impacto de los cambios en las condiciones de acceso del grano importado al mercado dominicano.
Las críticas se suman a las expresadas por organizaciones políticas y agropecuarias, tras la derogación de la normativa.
La Confederación Nacional de Productores Agropecuarios advirtió sobre las consecuencias que la decisión podría tener para los productores, el empleo rural y la seguridad alimentaria.
Por su parte, el Frente Amplio rechazó previamente la retirada de las disposiciones de garantía y alertó sobre los riesgos para la producción nacional.
El presidente Luis Abinader derogó mediante el Decreto 635-26 la disposición que establecía un arancel del 20 por ciento para determinadas importaciones de arroz dentro del contingente y del 99 por ciento para los volúmenes que lo excedieran, además de una cuota preferencial de 23 mil 300 toneladas métricas procedentes de Estados Unidos con arancel cero.
La medida modifica las condiciones de protección aplicadas al producto en el marco del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-Cafta), cuyo calendario de desgravación comercial contempla la eliminación de aranceles para el arroz del país norteño en 2027.
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Trump insistió en que de la Espriella “está haciendo un gran trabajo” en la presidencia y en que es su “amigo”.
El apocalipsis laboral que iba a traer la inteligencia artificial (IA) queda pospuesto, al menos de momento. En Estados Unidos, el auge de esta tecnología habría contribuido a crear cerca de un millón de puestos de trabajo, frente a unos 200.000 despidos atribuidos a la IA desde mediados de 2023, según un reciente artículo del semanario británico 'The Economist'. Los últimos datos de la Oficina de Estadísticas Laborales estadounidense apuntan además en la misma dirección, con 162.000 empleos añadidos en agosto y una tasa de paro del 4,1%.Javier Cortés, director de inversión de LIFT Asset Management, cree que se confundió la capacidad de automatizar tareas con la eliminación completa de puestos de trabajo. La mayoría de las profesiones combinan tareas automatizables con otras que exigen criterio, responsabilidad y relación con el cliente, explica. Adoptar la IA implica además integrar sistemas, rediseñar procesos y formar equipos, un proceso bastante más lento de lo previsto. Es por eso que, por ahora, Cortés aprecia transformación del trabajo y menor contratación en algunas funciones con un elevado peso de la repetición, pero no una destrucción masiva de empleo. La IA reduce costes, aumenta la productividad y genera nuevas actividades que necesitan trabajadores, apunta Luis Garvia, profesor del IEB. Su implantación requiere además inversiones, infraestructuras y profesionales con el conocimiento técnico y la capacidad adecuada. «Nos volvemos locos muchas veces con el relato, y la realidad suele ser más prosaica», comenta Garvia. Parte de la explicación de por qué se está destruyendo menos empleo de lo esperado está en cómo se utiliza. En profesiones muy distintas permite realizar en pocos minutos determinadas tareas y liberar tiempo para aquellas en las que las personas aportan más valor, explica Alberto Gavilán, director de talento del Grupo Adecco. El peso del trabajo se desplaza así hacia el criterio, la creatividad, la relación humana, la negociación y la toma de decisiones complejas. En 2023, Goldman Sachs calculó que el equivalente a 300 millones de empleos a tiempo completo en el mundo podía quedar expuesto a la automatización por la IA generativa. La estimación medía exposición, no destrucción de empleo, y la propia entidad señalaba que la mayoría de los puestos estaban solo parcialmente expuestos y que probablemente la IA complementaría a los trabajadores más de lo que los sustituiría. Nuevas oportunidadesEn España, la automatización ya está generando demanda de profesionales capaces de supervisar, implementar y optimizar estas herramientas, según Adrián Gómez, director nacional de Randstad Digital. De acuerdo con un informe de Randstad sobre IA y mercado de trabajo en España, el 36,1% de las empresas ya utiliza la IA para automatizar procesos. El cambio se aprecia con especial claridad en desarrollo de software, ciberseguridad, análisis de datos e inteligencia artificial, junto a actividades como logística, salud e ingeniería. Randstad detecta sobre todo una modificación de funciones y nuevas necesidades técnicas. Nadie puede precisar cuántos empleos está generando la IA, advierte Francisco Rodríguez, director de estudios financieros de Funcas, porque las estadísticas oficiales no separan los puestos creados por esta tecnología de los generados por el ciclo económico. Ingenieros de aprendizaje automático, científicos de datos o especialistas en ciberseguridad son perfiles muy demandados y bien pagados, pero se cuentan por decenas de miles y no por cientos de miles, indica Rodríguez. No obstante, el canal que puede mover de verdad el empleo es el de las compañías que ganan productividad, abaratan sus servicios, venden más y aumentan su contratación, asegura. Ese efecto requiere una adopción que en España todavía es limitada y se concentra en las grandes empresas, añade. La velocidad del cambio tampoco será la misma en todas las profesiones, apunta Ana Villalba, directora de The Valley Business & Tech School. Las tareas digitalizables, como el análisis, la documentación, los contenidos o el soporte, cambiarán antes que aquellas donde pesan la interacción humana, el contexto o la responsabilidad. En ese escenario gana valor una formación que una práctica real, criterio y resolución de problemas. Romper la escalera de aprendizaje hacia los puestos senior es arriesgado, advierte. Ganadores y rezagadosEn las firmas de servicios profesionales que LIFT analiza en España, la adopción sigue siendo muy desigual. «No observamos recortes generalizados de plantilla», comenta Cortés. Los proyectos buscan automatizar tareas concretas para atender a más clientes y liberar tiempo para el criterio profesional, la relación con el cliente y la generación de negocio, dice. El objetivo pasa sobre todo por mejorar la eficiencia operativa y la propuesta de valor hacia el cliente. Si la IA reduce el coste de un servicio y permite incorporar suficientes clientes nuevos, puede generar más actividad y empleo, opina también Cortés. Ve esa posibilidad en servicios legales, fiscales, contables o de consultoría especializada dirigidos a pymes actualmente desatendidas. En tareas repetitivas de procesamiento documental, administración o back office, con demanda limitada, es más probable que predomine la automatización. La tecnología obligará además a repensar el modelo piramidal y la formación de los perfiles junior, añade. Un saldo favorable de empleo podría convivir con una brecha creciente entre trabajadores, indica Alberto Gavilán, director de talento del Grupo Adecco. Le preocupa menos una destrucción masiva de empleo que una posible polarización del mercado laboral, que una parte de las personas acceda a trabajos más productivos y mejor remunerados mientras otra tenga dificultades para reciclarse profesionalmente. Empresas, administraciones y sistema educativo tendrán que ayudar a las personas a adaptarse, añade. El riesgo de que un trabajador sea sustituido depende sobre todo del peso de las tareas rutinarias, repetitivas o estandarizadas dentro de su puesto, explica Gómez. El sector y el nivel de cualificación tienen menos peso en ese riesgo. El pensamiento crítico, la experiencia, la capacidad de supervisión y el criterio para detectar sesgos o errores cobran importancia. Quienes combinan competencias digitales con habilidades blandas y mantienen un aprendizaje continuo se convierten en promotores de valor para sus empresas, añade el directivo de Randstad. La primera señal de alarmaEntre los estadounidenses de 22 a 25 años en las ocupaciones más expuestas a la IA, investigadores de Stanford calculan que el empleo está alrededor de un 19% por debajo de la trayectoria que habría seguido si hubiera evolucionado al mismo ritmo que entre jóvenes de ocupaciones menos expuestas. La cifra refleja una diferencia relativa entre ambos grupos y no significa que la IA haya destruido el 19% de esos puestos. Entre los trabajadores con experiencia no aparece una brecha comparable. La sustitución puede aparecer antes en las contrataciones que en los despidos, plantea Rodríguez. Una empresa que antes incorporaba a cinco jóvenes para tareas de documentación, atención o análisis básico podría pasar a contratar solo a dos. Ese cambio no se vería en la tasa de paro, sino en las puertas de entrada al mercado laboral. La sustitución, cuando llegue, dudo que tome la forma de despidos masivos. Llegará como contrataciones que no se producen, afirma el director de estudios financieros de Funcas. España tiene problemas de productividad y la IA puede ser de gran ayuda, apunta Garvia, del IEB. El riesgo a corto plazo es que quienes utilicen estas herramientas mejoren su productividad mientras quienes queden fuera vean aumentar la desigualdad si no existe apoyo estatal o de la política fiscal. Si no se realizan las reformas adecuadas, la desigualdad social aumentará y la tecnología actuará como catalizador de ese proceso, advierte Garvia. La señal de una verdadera sustitución aparecerá cuando la IA permita rediseñar procesos completos con menos intervención humana, según Ana Villalba, directora de The Valley Business & Tech School. El impacto llegará en oleadas a medida que madure la tecnología y las compañías encuentren casos de uso capaces de generar rentabilidad o nuevos ingresos. Habrá que vigilar al mismo tiempo si el mercado genera nuevas demandas de habilidades y oportunidades profesionales. La frontera dependerá también de la capacidad de la tecnología para complementar el talento humano, crear nuevo valor y hacer posibles actividades que hoy no existen.