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Nevaco Global
26 de julio de 2026

Volatilidad de combustibles sigue presionando el costo de vida con 22 semanas de incrementos

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Tegucigalpa – La persistente volatilidad en los precios de los derivados del petróleo continúa impactando de forma directa la economía hondureña, especialmente el poder adquisitivo de los hogares, advirtió la economista Nancy Ochoa, jefa de la carrera de Banca y Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

De acuerdo con la experta, el comportamiento de los combustibles no depende exclusivamente de las políticas internas, sino que responde en gran medida a factores geopolíticos internacionales, lo que vuelve al país, una economía pequeña y altamente dependiente de importaciones, vulnerable ante estos cambios.

Ochoa detalló que en lo que va del año se han registrado alrededor de 30 semanas de variaciones en los precios de los combustibles, predominando los incrementos.

“Hemos visto aproximadamente entre 20 y 22 semanas al alza, algunas semanas de alivio con rebajas, pero nuevamente se retoma la tendencia alcista, lo cual es preocupante”, explicó.

La académica reconoció que el gobierno ha implementado subsidios como mecanismo para mitigar el impacto en los consumidores, aunque estos han sido reducidos progresivamente.

Sin embargo, advirtió que esta medida representa una fuerte presión para las finanzas públicas. Según estimaciones oficiales, el Estado ha destinado más de 800 millones de lempiras en subsidios durante el año, con una proyección que podría alcanzar hasta 1,300 millones de lempiras al cierre de 2026.

“Son recursos que podrían orientarse a inversión pública o productiva, pero también son necesarios para amortiguar el impacto inflacionario en la población”, señaló.

El aumento en los combustibles, particularmente el diésel, genera un efecto en cadena que eleva costos de transporte, fletes y distribución, trasladándose al precio final de los productos.

Esto provoca una reducción del poder adquisitivo, ya que los ingresos de la población no crecen al mismo ritmo que los precios.

“Al encarecerse la canasta básica, el ingreso nominal pierde valor y eso deteriora la calidad de vida. Muchos hogares dejan de consumir productos esenciales porque el salario ya no alcanza”, explicó Ochoa.

Uno de los cuestionamientos frecuentes de la población es por qué las rebajas en los combustibles no se reflejan en los precios de los alimentos.

La economista indicó que existen factores metodológicos que influyen en este comportamiento, ya que se requiere un período sostenido de reducción —al menos 12 semanas— para observar una baja significativa en la canasta básica.

No obstante, subrayó que en Honduras también inciden problemas estructurales como la falta de supervisión y la especulación.

“Muchos comercios aumentan precios para proteger sus márgenes de ganancia ante posibles alzas, y ante la débil supervisión estatal, esos precios tienden a mantenerse”, apuntó.

Ochoa cuestionó la limitada capacidad de las instituciones encargadas de proteger al consumidor, señalando que la falta de controles efectivos permite que los precios se mantengan elevados.

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