Ecuador aún no tiene posición sobre candidaturas a la ONU, pese a que hay dos ecuatorianas
Ecuador aún no tiene posición sobre candidaturas a la ONU, pese a que hay dos ecuatorianas
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Vivimos en tiempos estratégicos. ¿Cuándo no se han vivido estos tiempos? Sin embargo, parece que ahora nos enteramos más de cómo son los hilos del mundo, aunque ciertamente, sabemos poco de quienes los mueven.
Cuando Islandia había dado un portazo a la UE, y cuando Dinamarca y los EE. UU. anunciaban un nuevo acuerdo para permitir la presencia norteamericana en la gran isla del Norte, puerta del Ártico, la presidenta Ursula von der Leyen nos sorprendió en el discurso sobre el Estado de la Unión, SOTEU, con el anuncio o proposición de una Canadá asociada a la Unión Europea. Con el primer ministro canadiense, Mark Carney, como invitado.
Canadá suele ocupar en la mirada europea un lugar de actor secundario. Sabemos poco de ellos como españoles, más allá de que es una democracia estable, rica en recursos naturales y energéticos, de paisajes maravillosos pintados por el genio Harold Foster, políticamente previsible y culturalmente próxima,…y geográficamente remota.
No obstante, Canadá ha estado presente en todas las guerras mundiales y en la construcción del orden internacional nacido en Bretton Woods. Por muchos es conocida la fama que tienen para sus vecinos del sur, pero están actuando con inteligencia en estos tiempos convulsos que corren.
La señora von der Leyen ha apostado por una autonomía estratégica de la UE basada en la interdependencia, no en la autarquía, respecto de aquellos que sabemos semejantes por compartir en esencia unos mismos valores. En alusión al primer ministro canadiense, la política alemana se preguntaba cómo no alcanzar un acuerdo con una persona así, tan parecido a nosotros.
En esa semejanza se vislumbra lo que se ha dado en llamar los socios “like-minded”, o socios parecidos a nosotros, que presentan afinidad política. La que se tiene con Canadá es, con mucho, una de las relaciones más afines que pueden darse entre países o aliados.
Estado de Derecho, democracia representativa, economía abierta, multilateralismo y defensa de un orden internacional basado en reglas son la letra de un himno que pueden cantar juntos. Ahora bien, sobre esta comunidad de principios cabe preguntarse si existe o puede ir a más una identidad de intereses entre Ottawa y Bruselas.
Los ámbitos en que cabe trabajar juntos van desde el tradicional comercio, competencia de la UE; a los ámbitos de la seguridad económica, combustibles como el gas, la transición energética, la tecnología digital, la inteligencia artificial, los minerales críticos y la defensa.
Desde el punto de vista económico, el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), entre Canadá y la Unión Europea, aplicado provisionalmente desde 2017, ha servido como cabeza de puente para acercar ambas orillas, aunque aún 10 países de la UE no lo han ratificado o firmado (entre ellos, ni Francia ni Italia), a pesar de que este pacto eliminó el 99% de los aranceles, disparando el comercio de bienes y servicios por encima de los 130.000 millones de euros anuales. Por otro lado, el presidente galo, Macron, que esta semana en sede de las Naciones Unidas apostaba por romper la política de bloques, proponiéndose para liderar otro (sic) frente a EE. UU. y China, visitó al primer ministro canadiense, Carney, en el territorio francés de San Pedro y Miquelón, muy próximo a la Canadá continental, para hablar de seguridad energética y minerales críticos (Francia busca de forma urgente asegurar el suministro de gas natural licuado (GNL) canadiense hacia los puertos atlánticos europeos, así como el acceso a sus tierras raras); gobernanza conjunta de la IA; regulación de derechos de pesca, rutas marítimas y seguridad climática compartida frente al deshielo del Ártico.
El que tenga ojos, que vea. Canadá asociada a la UE es una Canadá asociada a Francia, como contrapeso a las guerras comerciales “trumpianas”, de naturaleza guadianesca.
Pero, además, si echamos un vistazo a la biografía de Carney, político liberal, de centroizquierda, católico, con un grado en Economía en Harvard y un doctorado en Filosofía en Oxford, que conoció a su mujer en Oxford, entenderemos la huella anglosajona, la que le llevó unos años a presidir el Banco de Inglaterra. Sí, el de Inglaterra.
Lo que se oye en los pasillos de Bruselas es que, a lo sumo, la relación de asociación terminará por ser, si es que llega a ser, muy parecida a la que tiene la UE con Suiza, repleta de acuerdos bilaterales de todo tipo, pero distinta a la de Noruega, Islandia y Liechtenstein del Espacio Económico Europeo, o a la del Reino Unido, que sería esperable que se moviera hacia los bordes exteriores de la UE en busca de cierto cobijo, pues no en vano Canadá y el Reino Unido forman parte de la Commonwealth y comparten formalmente al mismo monarca (Carlos III), así como otros vínculos en materia de defensa e inteligencia (“Five Eyes”, junto a EE. UU., Australia y Nueva Zelanda).
En un momento en que la UE, frente a las hegemonías china y americana, busca forjar un frente unido y semejante, la entrada de Canadá en escena exigirá un planteamiento realista, que trate de limar las evidentes asimetrías entre Canadá y Europa.
Hay pasos hacia una unión más estrecha, como, por ejemplo, que Canadá sea país receptor de parte de los 150.000 millones del fondo SAFE en materia de defensa, cosa que, por ejemplo, el Reino Unido no es, lo que demuestra algo que en relaciones internacionales es oro: confianza y previsibilidad.
Los europeos tenemos en el ADN grabado a fuego esto desde la Segunda Guerra Mundial, y en esto se fundan nuestros Estados sociales, que han llegado a ser prácticamente inasumibles cuando se han convertido en Estados del bienestar desde la cuna al nicho. Sin duda, es una ventaja, pero también es una debilidad, porque nuestras debilidades son las mismas que las que pueda tener Canadá, con una población que es un diez por ciento de la de la UE (40 millones de personas, en el segundo país más extenso del planeta).
Con todo, es bueno siempre que se acerquen a uno, o lo hagamos nosotros, porque demuestra capacidad y agilidad para llegar a acuerdos en un mundo donde los acuerdos son difíciles de lograr y, sobre todo, de mantener.
Tal vez, la complementariedad que unos predican entre Rusia y Europa, por los recursos de aquella, sea preferible respecto del Canadá, con parecidos recursos y un sistema asimilable al de cualquier país europeo, con la desventaja para Alemania de ser un país a caballo entre Francia e Inglaterra, aunque esta es otra de sus debilidades, explotables sin duda alguna por cualquier socio europeo llegado el momento. También por EE. UU.
La guerra de Ucrania ha situado a la UE ante el espejo. Ha tenido que aflorar la dimensión de seguridad que tenía en su origen, pues no otra cosa fue la unión de Alemania y de Francia en torno al acero y el carbón, materiales con los que se hacían todas las guerras, para empezar a pensar en un país asociado a nosotros, culturalmente asimilable a nosotros (no lo sería, por tanto, Turquía).
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Ecuador aún no tiene posición sobre candidaturas a la ONU, pese a que hay dos ecuatorianas
Colombia ya comenzó a participar de manera operativa en el Escudo de las Américas , la coalición de seguridad internacional impulsada por la administración de Donald Trump en Estados Unidos con gobiernos afines en América Latina . Esto marca un nuevo capítulo en la cooperación militar y de inteligencia entre Colombia y EE. UU. , pero también abre una etapa con implicaciones que van más allá de las operaciones contra las drogas . La primera intervención de Colombia en el Escudo de las Américas fue realizada por el vicepresidente José Manuel Restrepo este martes, en el marco de su visita a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York . En ese sentido, podría decirse que Estados Unidos aprovechó la presencia de los diferentes líderes en la “capital del mundo” para convocar al encuentro. Le puede interesar: ¿Tropas, drones o inteligencia? Lo que implica el Escudo de las Américas para Colombia “Durante las últimas elecciones , estuvimos a punto de perder la democracia de Colombia . Y creo que este tipo de iniciativas, como el Escudo de las Américas , son una manera de preservar nuestras democracias en la región”, dijo el vicepresidente. Y añadió que, “al trabajar en la seguridad económica y en la seguridad física , podemos preservar las democracias de nuestra región. Y en este momento de la humanidad, en esta región del mundo, tenemos el impulso necesario para trabajar juntos, preservar las democracias y crecer más ”. Con la intervención de Restrepo en este encuentro, vuelven a surgir diferentes interrogantes: ¿qué implicaciones tiene hacer parte del Escudo de las Américas? , ¿qué implica para Colombia? ¿Qué puede cambiar para el país por hacer parte y para otros por no hacerlo? Los 18 países que hacen parte del Escudo de las Américas, además de Estados Unidos, son Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Trinidad y Tobago, Estados Unidos (miembros fundadores), así como Bahamas, Belice, Chile, Guatemala, Jamaica, Perú y Colombia (llegaron después). Como en la coalición hay gobiernos afines a la administración Trump , aquellos que tienen una relación más distante con el presidente norteamericano, como Claudia Sheinbaum (México) , Lula da Silva (Brasil) y en su momento el expresidente Gustavo Petro , no fueron invitados , según dijo la Casa Blanca en marzo . La aclaración vale porque una fue la versión entregada por la entonces portavoz Karoline Leavitt , y otra fue la que dio Trump , quien aseguró que sí se tuvo en cuenta a los países . La vocera hizo énfasis en que no se estaba viendo un “nivel de cooperación” que “le gustaría” a Estados Unidos durante el gobierno Petro y, por eso, no lo invitaron. Con el presidente Abelardo de la Espriella es diferente. Desde la campaña está alineado con la figura de Donald Trump , quien le expresó su apoyo en la segunda vuelta presidencial contra Iván Cepeda y, desde su posesión, lo ha elogiado. A un mes de llegar a la Presidencia , el jefe de Estado fue visitado en Barranquilla por el secretario de Estado Marco Rubio , quien también visitó a Keiko Fujimori (Perú) y a Daniel Noboa (Ecuador) , cuyos gobiernos hacen parte del Escudo . La figura de Rubio en este análisis es clave. Fue senador por el estado de la Florida por el Partido Republicano durante 14 años . Es un estado con alta presencia de población latina , incluido él, que tiene ascendencia cubana y está casado con una mujer de ascendencia colombiana . Como senador, pasó varios años siguiendo de cerca los temas de América Latina; en el caso de Colombia , visitó en más de una ocasión y se relacionó de cerca con sectores del uribismo. Hoy, como secretario de Estado , lidera la política exterior de Estados Unidos , que ha vuelto a poner énfasis en la cooperación con América Latina . De ahí la creación de una alianza que organizara esa colaboración. Haciendo parte de la iniciativa, Colombia se alinea con la estrategia de lucha contra el crimen trasnacional y otros intereses de Estados Unidos en América Latina . Así lo explica Juliana Bustamante , abogada internacionalista y directora de Vértice-Política Exterior : “La intención es hacerse parte de una iniciativa que es importante para el gobierno de Estados Unidos , para el cumplimiento de sus propósitos en relación con América Latina”. En ese sentido, Bustamante explica que pertenecer a la coalición facilitará asuntos de cooperación en los que se necesite apoyo de Estados Unidos . “El país se vuelve miembro de un club donde se tienen algunos privilegios , que se representarían en temas de cooperación . Pero habría que ver, por ejemplo, qué ocurrirá con los aranceles que le pusieron a Colombia , y que no han dicho nada sobre la posibilidad de quitárselos o bajárselos ”, añade la experta. También, dice Bustamante , “es una muestra del Gobierno por mostrar su determinación de seguir los lineamientos de Washington . Eso seguramente será recompensado con algunos beneficios o ventajas ; habrá que ver si son económicas , pero tal vez lo que más interesa al actual gobierno es la cooperación militar , que habría que evaluar en términos de soberanía ”. En caso de que el país requiera participación directa de efectivos del Ejército de Estados Unidos , se debe pedir permiso al Congreso , pero no hay claridad con temas como la cooperación en drones . La experta reitera que “en temas militares y de erradicación de cultivos seguro habrá el apoyo porque ese es el propósito en parte del Escudo de las Américas ”. Por su parte, el analista Fabián Cárdenas, profesor de Derecho Internacional de la Universidad Javeriana, deja claro que no debe entenderse a la coalición como una organización internacional al nivel de las Naciones Unidas o la Organización de Estados Americanos (OEA) . Le puede interesar: Trump, a pesar del cambio de gobierno, no certificó al país en la lucha antidrogas, ¿por qué? “De allí no se derivan obligaciones jurídicas internacionales , no tiene cuotas , órganos o secretarías formadas de manera permanente. Por ende, no existe un tratado constitutivo del que se puedan derivar implicaciones concretas ”. Por eso, dice Cárdenas , “ jurídicamente no significa nada , sino que es un escenario de cooperación en el que Trump y sus gobiernos allegados se reúnen para concertar posibles estrategias -no vinculantes u obligatorias- en temas de seguridad . Pero es un tema más político ”. En ese orden de ideas, dice Cárdenas , “significa estar en el grupo de amigos de Donald Trump para compartir información e inteligencia y generar cooperación económica . Qué tanto pueda generar para Colombia dependerá del alcance que quiera generar el presidente Abelardo de la Espriella , y de las presiones políticas del presidente norteamericano ”. Con todo lo anterior, parece claro que los países que hacen parte del Escudo de las Américas recibirán ciertos privilegios políticos y de cooperación por parte de Estados Unidos, mientras quienes no lo hagan serán tratados con más “dureza” por parte de la administración Trump . Sin embargo, como en el caso de Brasil , son países que ya trabajan de cerca con otras coaliciones internacionales. Si Flavio Bolsonaro (también alineado con Trump) gana las elecciones de Brasil, cuya segunda vuelta es a finales de octubre, lo más probable es que ese país también intente ingresar al Escudo de las Américas. Para consultar contenido premium o profundizar sobre sus temas de interés de Medellín, Antioquia, Colombia y el Mundo, regístrese aquí . Bloque de preguntas frecuentes