Embajada de EE.UU en La Habana desde la Tribuna Antimperialista. Foto: AMD.
Estados Unidos no se toma un respiro en el creciente tropel de sanciones contra Cuba. La Administración de Donald Trump anunció este jueves una nueva batería de medidas dirigidas contra sectores neurálgicos de la economía de la isla, en una ofensiva que incluye empresas petroleras, tecnológicas y marítimas, así como a dos compañías chinas acusadas de suministrar equipos de defensa y seguridad al gobierno cubano.
La decisión, divulgada por el Departamento de Estado y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, afecta a ocho entidades, dos personas y cinco embarcaciones vinculadas al transporte de petróleo.
El paquete amplía el alcance de la estrategia de máxima presión impulsada por Washington y refuerza las restricciones que desde comienzos de año han contribuido a profundizar la crisis energética que atraviesa el país.
Según el secretario de Estado, Marco Rubio, las nuevas medidas forman parte de los esfuerzos de la Casa Blanca para “poner fin a las actividades nocivas del régimen cubano”, al que acusa de utilizar recursos estratégicos para beneficio de una élite gobernante mientras la población enfrenta apagones, escasez de combustible y una economía en deterioro.
Uno de los principales objetivos del nuevo paquete es la infraestructura que permite a Cuba importar y transportar combustibles.
Entre las empresas sancionadas figura Caroil Transport Marine, registrada en Chipre, así como Tentacool Commercial, con sede en Panamá. También fueron incluidas las compañías cubanas Internacional Marítima y Petróleos Marítimos del Caribe (Petromarca), todas señaladas por Washington por su participación en operaciones de transporte de crudo y derivados hacia o desde la isla.
La OFAC identificó además como bienes bloqueados cinco buques de la pequeña flota de tanqueros cubanos: Esperanza, María Cristina, Gloria C., Emilia y Lourdes. Al ser consideradas propiedad bloqueada, estas embarcaciones quedan prácticamente excluidas de cualquier operación vinculada al sistema financiero estadounidense y enfrentan severas limitaciones para realizar transacciones internacionales.
La medida se suma a la presión ejercida desde enero, cuando Washington amenazó con sanciones y aranceles a países o entidades involucrados en el suministro de petróleo a Cuba. El endurecimiento de esas restricciones ha coincidido con un agravamiento de la escasez de combustibles, uno de los factores que explican los prolongados apagones que se registran en todo el país, entre otras consecuencias nefastas para la vida cotidiana.
Cuba produce apenas una parte de la energía que consume y depende en gran medida de importaciones de combustible para sostener la generación eléctrica, el transporte y numerosos procesos industriales.
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Las sanciones también alcanzan al sector tecnológico cubano, un frente que hasta ahora había recibido menor atención que el energético.
Entre las entidades incluidas aparecen Cubaelectrónica, dedicada a la importación y comercialización de equipos electrónicos, y Tecnosime, especializada en servicios técnicos y tecnológicos.
Paralelamente, el Departamento del Tesoro emitió una determinación que permite imponer sanciones a cualquier persona o empresa extranjera que opere en los sectores de la electrónica, la manufactura, el transporte marítimo o la tecnología de la economía cubana.
La decisión representa una ampliación significativa del marco sancionador, ya que abre la puerta a futuras penalizaciones contra compañías de terceros países que mantengan negocios en esas áreas estratégicas.