La orden ejecutiva exime varias disposiciones de una ley aprobada por el Congreso, mientras Zelenski critica la decisión y un emisario del Kremlin la califica de “momento histórico”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue captado este 16 de octubre, al atender a la prensa, al salir de la Casa Blanca, en Washington DC (EE.UU.). EFE/Yuri Gripas/Pool
Washington, EFE – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes una orden ejecutiva que suspende temporalmente la aplicación de un amplio paquete de sanciones contra Rusia, al argumentar que la medida responde al interés nacional, según informó la Casa Blanca.
La decisión afecta una ley bautizada en honor al fallecido senador republicano Lindsey Graham, de Carolina del Sur, que busca endurecer las sanciones contra la economía rusa y limitar los recursos financieros que contribuyen a sostener la guerra contra Ucrania.
Trump promulgó la legislación el pasado 18 de septiembre, pero ahora eximió temporalmente varias de sus disposiciones. En particular, la orden abarca sanciones contra personas y entidades vinculadas al Gobierno ruso, restricciones financieras y comerciales, así como aranceles previstos para productos rusos y los procedentes de determinados países que compran hidrocarburos a Rusia.
Las exenciones permanecerán vigentes hasta que Trump o el secretario de Estado, en consulta con el secretario del Tesoro y el representante comercial estadounidense, determinen adoptar nuevas medidas. La orden no elimina las sanciones impuestas previamente mediante órdenes ejecutivas y delega en varios departamentos del Gobierno la aplicación de las disposiciones que continúan vigentes.
La decisión ocurre tras acuerdo comercial sobre combustible ruso
La medida se produce después de que Washington autorizara temporalmente las operaciones comerciales con diésel de origen ruso hasta el 7 de abril de 2027, incluida su importación a Estados Unidos, pese a las sanciones vigentes contra Moscú.
Trump anunció el pasado 9 de octubre que había acordado con el presidente ruso, Vladímir Putin, el suministro de diésel para los mercados internacionales, con el objetivo de aliviar los precios de la energía y los combustibles.
El mandatario afirmó que Rusia entregaría inicialmente más de 300.000 toneladas de combustible y que posteriormente suministraría cantidades adicionales, condicionadas en parte al estado de sus refinerías.
El acuerdo ha generado críticas de legisladores de ambos partidos, que cuestionan sus efectos sobre la presión económica contra Moscú y su compatibilidad con la legislación estadounidense. Los detractores advierten que los ingresos por la venta de combustible ruso podrían contribuir a financiar la guerra contra Ucrania, mientras la Administración defiende la necesidad de contener los costos energéticos.
El emisario del Kremlin, Kiril Dmítriev, calificó de “momento histórico” la decisión de Trump de suspender la aplicación del paquete de sanciones aprobado por el Congreso, que contemplaba aranceles de hasta un 100 % contra los importadores de hidrocarburos rusos.
“La suspensión de la ley Graham por parte de la Administración del presidente Trump es importante y realmente un momento histórico”, escribió Dmítriev en su canal de Telegram.
El funcionario añadió que, “en vez de sanciones y confrontación”, la Casa Blanca había apostado por “la cooperación mutuamente beneficiosa y la responsabilidad conjunta por la estabilidad global”.
Dmítriev sostuvo que la cooperación económica entre Rusia y Estados Unidos responde a los intereses de ambos países, contribuye a la estabilidad de la economía mundial y crea condiciones para fortalecer la confianza y alcanzar una paz duradera.