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Nevaco Global
23 de mayo de 2026

Luis Benavente: “Roberto Sánchez solo ahuyentará inversiones” - La Razón

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El analista político y director de la consultora Vox Populi, Luis Benavente Gianella, advierte que un régimen de Roberto Sánchez solo provocaría la caída de inversiones, exportaciones, minería y recaudación fiscal. Este escenario solo derivaría en una crisis para el país, motivando un incremento del desempleo. Asimismo, señala que las declaraciones del candidato de JPP a favor del etnocacerismo representan una amenaza concreta para el orden democrático.

— ¿Qué legitimidad tiene este proceso electoral luego de todas las irregularidades ocurridas en la primera vuelta?

La ONPE ha perdido total legitimidad y confianza. Yo no confío en la ONPE después de todo lo que hemos visto. En primera vuelta hubo un exceso de ausentes. El promedio histórico de ausentes del 2001 al 2016 es del 15% y el 2026, el 12 de abril, sube al 25%, prácticamente 10 puntos porcentuales, dos millones y medio de peruanos de exceso de ausentes. No sé cuántos de ellos […] no votaron porque no se instalaron las mesas de votación. Las cifras que da la ONPE son para justificar su propia acción. Pensamos que es la misma ONPE que cambió el capitán, pero no al equipo que da esas justificaciones para poder validar esta elección tan cuestionada que para muchos es fraudulenta. Yo no creo en los argumentos de la ONPE, creo en las evidencias y todas las irregularidades que se han dado en este proceso electoral.

— ¿El país estuvo ante un proceso con irregularidades o ante un fraude electoral?

Yo creo que es una cuestión de palabras. Hay conceptos ortodoxos de lo que es fraude, hay entendimientos más modernos de lo que es fraude. En todo caso no voy a entrar a esa polémica. Lo que ha habido es objetivamente un número muy grande de peruanos que no pudieron votar. Y ese número que fue impedido de votar es un número tan grande que sí mueve la aguja en una elección donde tres candidatos terminan con menos de un punto porcentual de diferencia. […] Entonces, esa cantidad de votos de personas que no pudieron votar sí hubiera movido la aguja. Lo que pasa es que ahora distintos intereses tratan de bendecir esta elección que para mí no tiene valor. Lo que se debió hacer es declarar la nulidad de un proceso con tantos problemas, con tantas dificultades. Ahora que se le llame fraude o no, es totalmente secundario. Es simplemente una cuestión de vocabulario, semántica, no es lo de fondo. Lo de fondo es que fue una elección nada competitiva, una elección donde se violó el derecho constitucional al sufragio a muchos peruanos.

Creo que buena parte del país no confía en la ONPE y no va a creer, no en el próximo gobierno, sino en la segunda vuelta que viene todavía, ni en la proclamación de lo que pasa en la segunda vuelta. […] Ha sido un error no cambiar, porque ha renunciado al jefe de la ONPE, pero el equipo sigue siendo el mismo. Cambian al capitán, pero el equipo es el mismo. Y ellos son los que harán la cuenta de los votos. Un equipo totalmente desprestigiado en el cual no podemos confiar después de lo que ha ocurrido. Yo creo que se debió nombrar un interventor administrativo en la ONPE para que se recupere algo de confianza por lo menos.

— Roberto Sánchez calificó el Andahuaylazo como una «gesta» y una fecha «emblemática». En ese hecho murieron cuatro policías. ¿Cómo evalúa que un candidato presidencial reivindique ese episodio?

Bueno, es incomprensible llamar a un acto criminal, al asesinato de cuatro policías, «gesta». Es como que a un acto criminal se le ponga en un altar. Algo inconcebible que alguien que pretende ser presidente del país tenga ese punto de vista. Además, me parece, y habría que consultarlo a los expertos en derecho, que eso es un delito: es apología del delito, apología del terrorismo. El llamado Andahuaylazo fue un acto terrorista contra el orden público, contra la policía, que concluyó con cuatro asesinatos, con el asesinato de cuatro policías, y finalmente con un proceso judicial que deriva en la sentencia, si no me equivoco, a 18 años de prisión de Antauro Humala. Exacerbar eso es también enfrentar a los peruanos, que debemos buscar un camino de paz, de conciliación, de entendimiento, de prosperidad. Entonces, eso lamentablemente no habla bien de un aspirante presidencial.

— La alianza entre Roberto Sánchez y Antauro Humala, ¿responde a una afinidad ideológica real con el etnocacerismo o es puro oportunismo electoral?

Sí, digamos que las izquierdas tienen dos grandes grupos: la izquierda más radical, la izquierda marxista, leninista, maoísta, la izquierda etnocacerista, etc., y la otra izquierda, que es una izquierda más democrática, más cercana al centro, que algunos llaman izquierda caviar. Son dos izquierdas muy distintas que difícilmente se van a entender. Ya tuvimos dificultades en el pasado y hoy en día no se llevan bien, definitivamente. Están en un enfrentamiento. Yo veo ahora izquierdistas no radicales que critican duramente a Roberto Sánchez. Pienso que ellos no van a cambiar.

— ¿Por qué cree que la ciudadanía peruana ha perdido la confianza en el sistema democrático?

Yo creo que lo que hay en el Perú es un resentimiento, una disconformidad muy profunda con el sistema político, que hasta cierto punto es comprensible, sin justificar para nada, ni estar de acuerdo para nada con la violencia ni con crímenes como el llamado Andahuaylazo. Pero sí ha habido gobiernos de derecha con mucha corrupción, con gobernantes que están en la cárcel, que han dado una mala referencia de lo que es el sistema democrático. Ante esa exclusión […] el Perú ha marcado esa diferencia de dos peruanos: uno más occidentalizado, otro más cercano al país profundo, si se quiere, que están en un enfrentamiento que se traslada, en este caso, a lo político electoral.

— ¿Qué riesgo institucional representa para la democracia un partido que no condena explícitamente el Andahuaylazo?

Lo veo como un riesgo muy grande porque esto puede terminar convirtiéndose en Cuba, Venezuela o Nicaragua. Aunque el origen es diferente, Cuba es producto de una revolución a cargo de Fidel Castro. En cambio, Venezuela y Nicaragua son cuando las izquierdas radicales, terroristas, se dan cuenta de que no pueden derrotar a ejércitos estructurados, armados. Entonces, se meten a los cauces de la democracia para después sacar la vuelta y romperla, hacerla pedacitos e instalar ahí regímenes autoritarios. Es el caso clarísimo de Venezuela y Nicaragua. Y en un momento dado, por unas horas, fue el caso de Perú el 7 y 8 de diciembre del año 2022, cuando Pedro Castillo dio un golpe de Estado que todos vimos. […] Vimos, escuchamos un mensaje donde el presidente cerraba las instituciones. Pero como era un presidente mediocre, fue un golpe mal hecho. Pero durante dos o tres horas, hasta que cambió el curso de las cosas, el Perú se había convertido en una Venezuela, en una Nicaragua. Ese es el riesgo de las señales que está dando Roberto Sánchez, o este tipo de mensajes donde aplaude el asesinato de cuatro policías.

— ¿Todo gobierno de izquierda representa ese riesgo o depende del tipo de izquierda?

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