El presidente Donald Trump pronuncia un discurso en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el miércoles 10 de junio de 2026, en Washington. Crédito: Julia Demaree Nikhinson | AP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner en duda el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) al advertir que su administración podría no respaldar la renovación del acuerdo comercial cuando entre en su proceso de revisión este verano.
Durante declaraciones realizadas en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el mandatario republicano afirmó que su gobierno mantiene conversaciones con representantes de México y Canadá, pero evitó comprometerse con una extensión automática del pacto que regula el comercio entre las tres economías de América del Norte.
“Para ser sincero, a Estados Unidos le va mucho mejor solo. No necesitamos nada de lo que tiene Canadá, no necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que tenemos nosotros”, declaró Trump. El presidente insistió en que Washington mantiene déficits comerciales con sus socios y reiteró que Estados Unidos debería obtener mayores beneficios dentro de la relación económica regional.
El T-MEC, que sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), entró en vigor en 2020 tras ser impulsado por Trump durante su primer mandato. El acuerdo establece una revisión conjunta seis años después de su entrada en vigor y contempla la posibilidad de extender su vigencia por otros 16 años si los tres gobiernos llegan a un consenso antes del 1 de julio.
Aunque el tratado permanecería vigente hasta 2036 incluso si no se logra una renovación inmediata, la negativa de cualquiera de los socios abriría un periodo de revisiones anuales que podría prolongarse durante una década.
"I don’t know that I will renew it." ? @POTUS on the USMCA"They just have to treat us better. With Mexico or Canada we have trade deficits. We should have surpluses with them." pic.twitter.com/gp4Prf7yZh
Las declaraciones de Trump llegan mientras sus socios comerciales ya han manifestado públicamente su interés en mantener vigente el acuerdo y explorar ajustes que fortalezcan la integración económica regional.
El gobierno canadiense considera al T-MEC un instrumento fundamental para proteger un intercambio comercial que supera los 1.3 billones de dólares anuales con Estados Unidos. Además, el acuerdo ha servido como escudo parcial frente a diversos aranceles impulsados por la administración Trump en sectores estratégicos.
La semana pasada, el ministro canadiense de Comercio entre Canadá y Estados Unidos, Dominic LeBlanc, sostuvo reuniones en Washington con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer. Aunque ambas partes evitaron divulgar detalles específicos, funcionarios canadienses describieron los encuentros como positivos y orientados a resolver diferencias históricas.
De manera paralela, Estados Unidos ya inició conversaciones formales con México para discutir el futuro del tratado y tiene previstas nuevas rondas de negociación durante las próximas semanas.
Mientras tanto, organizaciones agrícolas estadounidenses, legisladores republicanos y líderes empresariales han expresado su respaldo a la continuidad del acuerdo. Durante una audiencia en el Congreso, representantes del sector agropecuario señalaron que el T-MEC ha sido crucial para las exportaciones estadounidenses de productos como la soja, la carne y los granos.
.@USTradeRep: "I understand that the Post's Editorial Board may want to give a pass to foreign countries that choose to turn a blind eye to forced labor abroad, and it might never bring itself to publish the headline 'President Trump does more to combat modern slavery than any?
La incertidumbre sobre el futuro del tratado coincide con una nueva defensa de la política comercial de la Casa Blanca por parte de Jamieson Greer, principal negociador comercial de Trump.
En una carta enviada al consejo editorial de The Washington Post, Greer defendió el uso de aranceles y otras herramientas comerciales para combatir la importación de productos elaborados con trabajo forzoso. El funcionario respondió a críticas publicadas por el diario y sostuvo que Estados Unidos debe utilizar su influencia económica para obligar a otros países a endurecer sus controles.