Vienen sorpresas con el Toyota Corolla 2026. Crédito: Toyota. Crédito: Cortesía
Comprar un auto nuevo en Estados Unidos podría terminar convirtiéndose en algo mucho más rentable de lo esperado para miles de conductores. Toyota enfrenta una demanda colectiva que amenaza con convertirse en uno de los mayores dolores de cabeza legales para la marca japonesa en los últimos años.
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El conflicto gira alrededor de los modelos 2025 y 2026 vendidos en territorio estadounidense. Según la acusación presentada en California, Toyota habría aumentado los precios de varios de sus vehículos para compensar el impacto económico de unos aranceles que posteriormente fueron considerados inválidos por la Corte Suprema de Estados Unidos.
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Eso abrió una discusión enorme entre consumidores, abogados y fabricantes. La gran pregunta ahora es quién debería quedarse con el dinero derivado de esas tarifas. Los clientes sostienen que pagaron más de lo necesario por sus autos y quieren recuperar parte de ese sobrecosto.
La acción judicial fue presentada por un comprador estadounidense llamado Ananias Cornejo ante el Tribunal de Distrito del Centro de California. El reclamo sostiene que Toyota trasladó a los consumidores los costos generados por los aranceles aplicados durante 2025.
Según la demanda, la compañía obtuvo “ganancias extraordinarias vinculadas a los aranceles” gracias al aumento de precios aplicado sobre distintos modelos comercializados en Estados Unidos.
El monto reclamado es gigantesco. La cifra asciende a 9,700 millones de dólares y contempla tanto el posible dinero recuperado por Toyota como el supuesto impacto económico sufrido por los compradores.
La demanda también busca que cualquier devolución económica que reciba la empresa por parte del gobierno estadounidense sea compartida con quienes adquirieron esos vehículos.
El origen del conflicto aparece tras una decisión tomada por la Corte Suprema de Estados Unidos en febrero de 2026. El máximo tribunal concluyó que ciertas tarifas comerciales impuestas durante la administración de Donald Trump no estaban correctamente respaldadas por la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional.
Ese fallo dejó en el aire millones de dólares recaudados mediante aranceles que afectaron especialmente a fabricantes con fuerte dependencia de importaciones, entre ellos Toyota.
Muchos de los vehículos vendidos por la marca japonesa en Estados Unidos llegan desde plantas ubicadas en México y Canadá. Precisamente esas unidades habrían quedado alcanzadas por las tarifas ahora cuestionadas.
Si la demanda avanza favorablemente, los potenciales beneficiarios serían quienes compraron modelos Toyota entre febrero de 2025 y febrero de 2026 en Estados Unidos.
La acción colectiva podría incluir desde sedanes hasta SUV y pickups, siempre que los vehículos formen parte del período señalado en el expediente judicial.