Una audaz operación de las fuerzas militares de Ucrania, que utilizaron robots lanzados tras las líneas enemigas y vehículos blindados de transporte de personal “troyanos” cargados de explosivos, resultó en la captura de más de 250 soldados rusos, según Kyiv.
Las fuerzas ucranianas ha estado avanzando poco a poco hacia territorios controlados por Rusia en la región oriental del Donbás, como parte de una operación de contraofensiva denominada “Vivaldi”.
Sus éxitos han aportado un soplo de optimismo en lo que, por lo demás, han sido unos meses muy difíciles para Ucrania.
Un video de la rendición de los rusos, compartido esta semana por el Tercer Cuerpo de Ejército de Ucrania, muestra a decenas de hombres caminando en fila india por un bosque, formando una larga cadena humana.
Con la cabeza gacha, son vigilados de cerca por sus captores ucranianos, quienes los obligan a formar una fila compacta y a realizar un pase de lista improvisado.
El video muestra a algunos de los prisioneros rusos explicando que se rindieron porque “no querían morir en vano” y describiendo cómo comían corteza y hierba, además de beber de charcos, tras quedarse sin los víveres más básicos.
CNN no puede verificar de forma independiente el video ni las afirmaciones ucranianas sobre la rendición, pero algunos destacados blogueros militares rusos han lamentado los recientes avances ucranianos y han exigido explicaciones a la dirigencia rusa sobre los informes de fallos de mando y escasez de suministros que llevaron a las rendiciones.
Rusia ha estado bombardeando ciudades ucranianas con ataques aéreos casi ininterrumpidos, aprovechando la grave escasez de misiles de defensa aérea de Kyiv. Los últimos cuatro meses han sido de los más mortíferos para la población civil ucraniana desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022.
La Operación Vivaldi se ha caracterizado en gran medida por el uso innovador de la tecnología por parte de Ucrania, especialmente de drones aéreos y terrestres y vehículos blindados de transporte de personal.
Durante una operación de asalto, las fuerzas ucranianas lograron lanzar desde el aire sistemas robóticos equipados con cañones pesados a más de 10 kilómetros (6,2 millas) detrás de las líneas rusas, según Andriy Biletskyi, comandante del Tercer Cuerpo de Ejército.
Controlados desde la seguridad de centros de mando en lo profundo del territorio controlado por Ucrania, estos drones terrestres pudieron atacar a las tropas rusas desde una dirección inesperada.
Los cielos sobre las líneas del frente en Ucrania llevan años plagados de drones, lo que supone una amenaza tan grave para la infantería que ha obligado a Ucrania a convertir los robots terrestres en parte integral de su arsenal.
Estos drones terrestres son mucho más difíciles de detectar e interceptar que los vehículos militares de mayor tamaño. En comparación con sus homólogos aéreos, pueden operar en cualquier condición climática y transportar cargas útiles mucho mayores.
Pero la Operación Vivaldi es la primera vez que se tiene constancia de que hayan sido introducidos de contrabando tras las líneas defensivas de Rusia.
En otra innovación, el Tercer Cuerpo de Ejército convirtió antiguos vehículos blindados de transporte de personal de la era soviética en vehículos terrestres kamikaze no tripulados, rellenándolos de explosivos y enviándolos hacia las fortificaciones rusas, lo que llevó a las fuerzas ucranianas a referirse a ellos como tanques “troyanos”.