Carney ensalza la unidad de Canadá y la UE con un claro mensaje a Trump: "Nadie va a dictar con quién cerramos acuerdos"
Canadá lleva fraguando durante décadas sus alianzas más allá de su vecino, Estados Unidos, situando el foco ahora en los posibles lazos a reforzar con la Unión Europea (UE). La postura de su primer ministro, Mark Carney, ha hecho disparar las tensiones con la Casa Blanca, cuyo mandatario, Donald Trump, ha impulsado polémicas medidas en forma arancelaria para frenar estas aspiraciones. El mandatario de Washington amenazó en las últimas horas con imponer "aranceles muy serios o dejar de comerciar con Europa" en caso de que Canadá acepte la oferta de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, que pasa por la posibilidad de convertir al país norteamericano en "el primer miembro asociado" del bloque comunitario, un estatus inexistente dentro de la Unión. Algo que Trump ha interpretado como "un acto hostil" contra Estados Unidos. Carney ha salido en defensa de la soberanía de su país para decidir sus alianzas internacionales: "Nadie va a decirnos qué idioma hablamos. Nadie va a dictar nuestra cultura ni con quién podemos cerrar acuerdos internacionalmente", ha afirmado en rueda de prensa junto con la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, después de intervenir ante el Pleno en Estrasburgo. De esta manera, ha esclarecido que Ottawa no busca una adhesión formal con la UE, sino más bien "asociaciones que sean complementarias" y "refuercen" su soberanía con la intención última de "construir" puentes diplomáticos y comerciales. "Canadá no está en condiciones ni busca convertirse en miembro de pleno derecho de la Unión Europea. Por tanto, se trata de un marco diferente", ha enfatizado. Ambas partes interesadas aún se encuentra en proceso de definir cómo podrá materializarse esta "alianza para el futuro", la cual se habrá de someter a votación en el Parlamento canadiense cuando llegue el momento. La próxima cita para avanzar en la definición de esta nueva relación, ha explicado, será la cumbre UE-Canadá que se celebrará los días 29 y 30 de octubre en Montreal. "Es un momento ilusionante porque supone una oportunidad, hablando desde la perspectiva de Canadá, de hacer nuestro país más fuerte, más soberano, más independiente, más próspero y más sostenible", ha concluido. Canadá y UE, "más fuertes juntos" Bajo este marco, Carney ha reivindicado que "Europa y Canadá son más fuertes juntos", apostando así por profundizar en la alianza; sin embargo, ha descartado de pleno construir este acercamiento en un nuevo "bloque" de poder para desestabilizar a Washington. "La presidenta von der Leyen habló de ir más allá del CETA (el tratado de libre comercio) hacia una alianza para el futuro, abriendo la puerta a que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea. Acogemos con satisfacción esta ambición: las encuestas muestran que una amplia mayoría de canadienses apoya unos vínculos mucho más estrechos", ha enfatizado. Así las cosas, ha incidido en que ni Ottawa ni Bruselas buscan "el poder para dominar a otros", sino la "resiliencia para que nadie pueda controlar nuestros mercados abiertos, menoscabar nuestra soberanía, amenazar nuestra integridad territorial, o socavar...

